Nuevos modelos de cuidados: las personas con discapacidad deciden cómo, donde y con quien vivir

Personas con discapacidad en una vivienda de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
Personas con discapacidad en una vivienda de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. - ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS.
Publicado: viernes, 1 diciembre 2023 12:57

   MADRID, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -

   La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios pide cambiar el modelo de cuidados para favorecer la desinstitucionalización de las personas con discapacidad y que sean ellas quienes decidan cómo, dónde y con quién vivir. La orden lleva implementando desde 1992 los recursos de viviendas en comunidad y actualmente cuenta con 118 plazas distribuidas en viviendas de diferentes modalidades como casa-hogar o vida semiindependiente.

   A través de 21 centros y dispositivos, la Orden Hospitalaria atiende a cerca de 5.000 personas con discapacidad cada año y cuenta con 3.500 plazas entre residenciales, pisos tutelados, colegios de educación especial, dispositivos que fomentan el empleo, talleres ocupacionales y centros de día.

   En este cambio de modelo que proporne la ONG hay dos claves fundamentales: por un lado, que el proceso de desinstitucionalización esté dirigido por la persona con discapacidad para garantizar que el cambio se ajuste a sus decisiones de la mejor manera posible; y por otro, adaptar los servicios de apoyo a las personas con discapacidad de forma individualizada y vinculados a las redes comunitarias de forma que fomenten la integración de la persona.

   "La calidad de vida de una persona con discapacidad aumenta cuando se la da el poder de participar en decisiones que afectan a su vida", explica la coordinadora del ámbito Discapacidad de San Juan de Dios en España, Marta Campos. "La participación de la persona en la elección de su plan de vida futura, la participación en aspectos tales como la elección del lugar donde vivir, cómo y con quién, de sus actividades de ocio y su entorno, debe ser independiente del nivel de apoyo que requiera", ha argumentado Campos.

   San Juan de Dios apuesta por este modelo de cuidados focalizado en los derechos de la persona y su proyecto de vida desde 1992, cuando empezó a funcionar la primera vivienda puesta en marcha por el Centro San Juan de Dios de Valladolid.

   Desde entonces, San Juan de Dios cuenta actualmente con 118 plazas en viviendas y sigue trabajando en este modelo con la planificación de 13 plazas más para el año 2024 plazas en Sant Joan de Déu Terres de Lleida y San Juan de Dios de Valladolid. Además de estos dos centros, cuentan con este modelo en el Sanatorio Marítimo de Gijón, el HC San Rafael de Vigo, y en el Centro Psicopedagógico San Juan de Dios de Tenerife.

AVANCES LENTOS

   Este cambio de modelo avanza de forma "lenta", ya que necesita "trabajar junto a las personas con discapacidad, familias, asociaciones y administraciones públicas para poner en el centro los desafíos actuales y proponer soluciones innovadoras para que el derecho a la vida independiente se haga realidad", ha declarado el director asistencial de San Juan de Dios en España, Josep Pifarré.

   El modelo de vivienda con apoyo se centra en la planificación previa, detallada y compartida con la propia persona para que los apoyos se adapten a las necesidades y deseos de las personas con discapacidad. Un cambio complejo que requiere restablecer la autonomía, la libertad de elección y el control de las personas sobre su vida, y servicios de apoyo vinculados a los servicios existentes y en las redes comunitarias.

    Cada proceso es diferente porque hay que adaptarlo a cada persona. "Debemos ser capaces de desarrollar servicios de apoyo flexibles que respondan a las necesidades diversas individuales, respetado sus elecciones y contando con su participación en el diseño de formas de apoyo", insiste Marta Campos.

   Respecto a las viviendas tuteladas, se trata de estructuras intermedias a la institucionalización. Su desarrollo comienza como respuesta al concepto de integración en la comunidad donde el funcionamiento de una persona viene determinado por las demandas del entorno, su capacidades y limitaciones, y los apoyos, formales e informales.