Actualizado 10/04/2013 13:52:22 +00:00 CET

Los neurólogos confían en la aparición "en pocos años" de moléculas que ralenticen el Parkinson

MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

Actualmente no existe un tratamiento que permita curar la enfermedad de Parkinson, desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) tienen la confianza de que "en pocos años" aparecerán moléculas, nuevos fármacos o terapias con células madre que permitirán "en un futuro cercano" que el desarrollo de la enfermedad se ralentice considerablemente.

"El reto actual, y afortunadamente creo que se conseguirá en pocos años, es tratar de encontrar fórmulas para que la enfermedad se detenga o, al menos, que se ralentice mucho y conseguir tratar ese 25% de síntomas que aparecen de manera más tardía y que no responden a la terapia convencional", señala la coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, la doctora Rosario Luquin Piudo, con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se celebra este jueves.

En estos momentos, se dispone de múltiples tratamientos sintomáticos, médicos y quirúrgicos, que han conseguido mejorar radicalmente la calidad de vida de los pacientes. Es el caso de la levodopa, que se utiliza desde hace más de 40 años, y sigue siendo el tratamiento más eficaz para la enfermedad.

Además, añade, "se cuenta con un arsenal terapéutico impresionante para, aproximadamente, el 75% de los síntomas"; sin embargo, insiste en que potenciar la investigación es un factor clave en la lucha contra la enfermedad de Parkinson.

No obstante, Luquin Piudo, aclara que "todavía nos encontramos en un punto lejano para poder curarla", aunque la enfermedad de Parkinson es "probablemente" la enfermedad neurológica con mayores expectativas de futuro en cuanto a tratamientos. "Por eso es tan importante y a la vez tan esperanzador, dedicar recursos a su investigación", añade.

Actualmente están en marcha diversos trabajos de investigación, nacionales e internacionales, que intentan encontrar nuevas moléculas o nuevos fármacos que permitan que la enfermedad se desarrolle lo más lentamente posible. Además, se ha avanzado muchísimo en la investigación del posible uso de las células madre, principalmente con el objetivo de remplazar las células (neuronas) perdidas por otras funcionales.

Precisamente, este miércoles el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) anunciaba el desarrollo de una molécula que disminuye la neuroinflamación y la muerte neuronal, y modula la neuroplasticidad en la sustancia negra del cerebro, zona afectada en la enfermedad de Parkinson, que podría convertirse en un fármaco potencial para la enfermedad.

DIAGNÓSTICO PRECOZ

Entre 120.000 y 150.000 personas padecen la enfermedad de Parkinson en España y, cada año, se detectan unos 10.000 nuevos casos; además se estima que, debido al envejecimiento progresivo de la población, su prevalencia podría llegar a triplicarse en 2050.

Por el momento, la enfermedad de Parkinson es ya el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente, por detrás de la enfermedad de Alzheimer, por lo que desde la SEN quieren insistir en el diagnostico precoz, otro reto para estos profesionales que recuerdan que "cuanto antes se traten los síntomas, más posibilidades habrá de controlarlos".

"En este sentido, la comunidad científica ha avanzado muchísimo en el estudio del Parkinson premotor, es decir, de aquellos síntomas que pueden ser las primeras manifestaciones de la enfermedad, antes de que aparezcan los trastornos de motricidad tan característicos de la enfermedad", apunta Luquin Piudo.

Un paciente con Parkinson puede desarrollar, entre 10 y 20 años antes del comienzo de los síntomas motores, muchos trastornos no relacionados con la motricidad; en el 40% de los casos la primera manifestación es la depresión, también puede manifestarse en problemas de memoria, estreñimiento, pérdida de olfato, alteraciones urinarias, disfunción sexual, y, de forma muy habitual, en trastornos del sueño.

Por este motivo, señala que "es necesario insistir" en esos aspectos porque, muchas veces, el paciente o sus familiares no relacionan estos problemas con la enfermedad. "Afectan muchísimo a la calidad de vida familiar y compartirlos con el médico es vital porque, si se diagnostican bien, se pueden solucionar", advierte.

Haber avanzado en el estudio del Parkinson premotor ha permitido mejorar el diagnóstico de la enfermedad, "aún complejo por manifestarse a través de síntomas tan diversos", y que cada vez los médicos sean más precoces en el tratamiento de esta dolencia y que se hayan abierto nuevas vías para el estudio de tratamientos neuroprotectores.