Publicado 17/12/2021 12:00

Qué es la neuroestimulación cerebral y por qué es eficaz en pacientes con depresión que no responden a la medicación

Archivo - Mujer sentada en un sillón pensado. Depresión.
Archivo - Mujer sentada en un sillón pensado. Depresión. - ISTOCK/ SAM THOMAS - Archivo

MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

El psiquiatra Francesco Panicalli, miembro de la Sociedad Catalana de Psiquiatría y Salud Mental y de la Sociedad Española de Patología Dual, ha destacado la eficacia de la neuroestimulación cerebral en personas con depresión farmacorresistente, que suponen alrededor del 35 por ciento del total de los pacientes.

Según el doctor, "el trastorno depresivo tiene una base biológica". Es decir, "cuando un paciente no responde a los tratamientos habituales, es decir, a los fármacos y a la terapia psicológica, se debe a que esta terapia no ofrece una solución eficaz a ese mecanismo biológico inadecuado".

"Es precisamente en esa resistencia biológica donde cabe considerar la utilización de otras técnicas, como la neuroestimulación", explica. Conocida también como estimulación cerebral no invasiva, está emergiendo como una de las fórmulas más susceptibles de ser utilizadas en estos casos, tanto por su elevada eficacia como por su seguridad. Además, la aplicación de este tratamiento indoloro es ambulatoria, siendo la duración media de cada sesión de unos 45 minutos.

Por su parte, el doctor Jorge Sendra, médico especialista en Psiquiatría del Instituto Brain 360 y miembro de la Sociedad Catalana de Psiquiatría y Salud Mental, recuerda la importancia de individualizar el estudio de las depresiones, ya que cada paciente tiene unas particularidades distintas.

Aun así, se pueden distinguir dos grandes tipos de depresión: la crónica, que suele ser prolongada en el tiempo y está relacionada con ciertos rasgos de la propia personalidad del individuo, y la depresión mayor, que tiene una duración menor, entre 3 y 6 meses de media.

Antes de iniciar la neuroestimulación, se realiza una evaluación completa al paciente depresivo. Se le practica un estudio de neuroimagen para ver qué áreas son las que tienen un funcionamiento anómalo, una evaluación de diferentes dominios cognitivos, así como un estudio preciso del umbral en el que la estimulación puede tener un efecto en el tejido nervioso de cada paciente.

Una vez localizadas esas áreas, se lanzan los estímulos con el objetivo de modular la respuesta de estos pacientes, consiguiendo así al final una reducción sintomatológica.

"Estamos frente a un cambio de paradigma. Hasta ahora las patologías psiquiátricas y neurológicas se trataban con fármacos o terapias conductuales cognitivas. Ahora podemos saber qué regiones del cerebro no funcionan adecuadamente y podemos modificar su funcionamiento, ofreciendo la neuroestimulación como tratamiento eficaz", explica el doctor Diego Redolar, responsable de la Unidad de Neuroimagen y Neuromodulación del Instituto Brain 360, y profesor de Neurociencias de la UOC.

El tratamiento está aprobado por las principales agencias internacionales de medicamentos, como la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA), y avalado por las guías clínicas más reputadas (NICE, CANMAT, NIMH, entre otras).