Publicado 20/08/2020 16:47CET

Investigadores sugieren un nuevo enfoque para el tratamiento del dolor crónico

Micrografía confocal de una neurona sensorial periférica en cultivo. Los marcadores y anticuerpos se usan para identificar las neuronas (rojo), la proteína c-Fos (verde) y los núcleos (azul). Nótese la localización nuclear de c-Fos
Micrografía confocal de una neurona sensorial periférica en cultivo. Los marcadores y anticuerpos se usan para identificar las neuronas (rojo), la proteína c-Fos (verde) y los núcleos (azul). Nótese la localización nuclear de c-Fos - WEIZMANN INSTITUTE OF SCIENCE

MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio dirigido por científicos del Instituto de Ciencias Weizmann (Israel) ha apuntado a un enfoque original para tratar el dolor crónico, apuntando a una puerta clave que conduce a la activación de genes en las células nerviosas periféricas que juegan un papel en muchas formas de dolor crónico.

Algo así como un cuarto de la población mundial sufre de dolor crónico en algún momento de su vida. A diferencia del dolor agudo (por ejemplo, la sensación después de golpearse el dedo con un martillo), el dolor crónico puede no tener una causa clara, y puede persistir durante años o vidas. La carga del dolor crónico incluye daños a la salud mental y física, menor productividad y drogadicción.

El dolor comienza en las neuronas sensoriales, las que pasan la información de la piel al sistema nervioso central. El daño a estas neuronas, las lesiones crónicas o las enfermedades pueden causar que las neuronas se 'cortocircuiten', enviando continuos mensajes de dolor.

Estos investigadores están investigando las moléculas que regulan las actividades de mensajería biomolecular que tienen lugar dentro de estas células nerviosas. Estas moléculas importadas se encuentran en cada célula, actuando como conductos entre el núcleo de la célula y su citoplasma, llevando las moléculas dentro y fuera del núcleo y controlando así el acceso a los genes.

Este papel adquiere especial importancia en las células nerviosas periféricas, con sus cuerpos largos y delgados en los que los mensajes moleculares pueden tardar horas en llegar desde las terminaciones nerviosas hasta los núcleos celulares.

Para preguntarse si las sustancias importantes están involucradas en el dolor neuropático crónico, los investigadores se propusieron primero examinar una serie de líneas de ratones mutantes importantes generadas. Las pruebas de comportamiento de estas diferentes líneas revelaron una importación particular, la alfa-3, como la única implicada en el control de las vías del dolor. El equipo trató de identificar el patrón de expresión genética asociado con el dolor duradero en las células nerviosas periféricas, y ver cómo se relacionaba con la actividad de la alfa-3.

Los análisis de las diferencias en los patrones de expresión entre las neuronas normales y las neuronas que carecen de alfa-3 de importación dirigieron la atención a c-Fos, una proteína que la alfa-3 de importación lleva al núcleo. c-Fos es un factor de transcripción, una molécula que aumenta o disminuye la expresión de numerosos genes. Experimentos posteriores en ratones demostraron que el c-Fos se acumula en el núcleo de las células nerviosas periféricas de los ratones que sufren de dolor crónico.

Luego utilizaron virus especializados como herramientas para reducir o inhabilitar la importación de alfa-3 o c-Fos en las células nerviosas periféricas de los ratones. Estos ratones tenían respuestas mucho más reducidas a situaciones de dolor crónico que los ratones normales. Investigaciones posteriores demostraron que la importación de alfa-3 es crítica en el dolor tardío y crónico. El c-Fos también está involucrado en respuestas de dolor más tempranas, pero parece entrar en el núcleo por otros medios en esas etapas tempranas. Esto sugiere que el bloqueo de la actividad de importación de alfa-3 podría ser especialmente adecuado para prevenir el dolor duradero y crónico.

El equipo de investigación llevó entonces sus hallazgos al siguiente nivel, preguntándose con qué facilidad se pueden traducir a la aplicación clínica. Aprovecharon una base de datos especializada que revela las conexiones entre las drogas y los patrones de expresión genética. Esta base de datos les permitió identificar alrededor de 30 fármacos existentes que podrían dirigirse a la vía de importación de alfa-3-c-Fos.

Casi dos tercios de los compuestos que identificaron no se conocían previamente como asociados al alivio del dolor. El equipo eligió dos, uno un fármaco cardiotónico y el otro un antibiótico, y los probó de nuevo en ratones. De hecho, la inyección de estos compuestos proporciona un alivio de los síntomas de dolor neuropático en los ratones.

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