Investigadores consiguen prevenir la recaída de ratones adictos controlando una región del cerebro

Publicado 03/12/2019 17:56:28CET
Ratón de laboratorio
Ratón de laboratorio - PIXABAY - Archivo

MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un estudio en roedores realizado por investigadores de la Universidad de Washington (Estados Unidos) ha concluido que las recaídas pueden ser prevenida controlando las células en una región del cerebro llamada el núcleo accumbens, el eje central del sistema de recompensas del cerebro.

"Usamos una herramienta llamada receptores quimiogenéticos para actuar como un 'interruptor' en las células. Cuando cambiamos la actividad de las neuronas en el núcleo accumbens, pudimos controlar el comportamiento de recaída", explica la autora principal del trabajo, Susan Ferguson, directora del Instituto de Abuso de Alcohol y Drogas de la Universidad de Washington y profesora asociada de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de su Facultad de Medicina.

Según los investigadores, este proceso se podría usar para prevenir la recaída de cualquier adicción, incluyendo el juego compulsivo y la sobrealimentación, porque afectan a las mismas regiones cerebrales que la adicción a las drogas.

Entre las 90 ratas expuestas a la heroína, aproximadamente el 40 por ciento desarrolló un comportamiento similar al de la adicción. Los investigadores usaron seis características comunes de la adicción para determinar si las ratas eran usuarias ocasionales o de alto riesgo.

Con este modelo, los investigadores se centraron en identificar los circuitos cerebrales que regulan el comportamiento adictivo y utilizaron receptores artificiales para controlar la actividad en el núcleo accumbens. Los receptores son activados por químicos como la dopamina o por medicamentos, que hacen que la actividad de las células cerebrales aumente o disminuya.

Sin embargo, los investigadores podrían afectar el comportamiento solo de las ratas de alto riesgo, y no podrían discernir qué motivó a algunas ratas a usar drogas y a otras a ignorarlas. La investigación confirma la influencia de los receptores quimiogenéticos, y muestra cómo la tecnología puede dirigirse a poblaciones celulares específicas en el cerebro en lugar de a todo el cerebro.

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