Publicado 27/07/2021 07:29CET

Hallan dos soluciones para mejorar las terapias con células inmunitarias

Imagen de superresolución de un grupo de células T asesinas (verde y rojo) que rodean una célula cancerosa (azul, centro).
Imagen de superresolución de un grupo de células T asesinas (verde y rojo) que rodean una célula cancerosa (azul, centro). - NATIONAL INSTITUTES OF HEALTH

MADRID, 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

Una investigación en ratones, publicada en la revista 'Science Immunology' por investigadores del Instituto Babraham (Reino Unido) y la VIB-KU Leuven (Bélgica), aporta dos soluciones con potencial para superar una limitación clínica clave de las terapias con células inmunitarias.

Las células T reguladoras tienen potencial para tratar la autoinmunidad y las enfermedades inflamatorias, pero pueden pasar de una función protectora a otra perjudicial. Al identificar las inestables y comprender cómo se pueden purgar de una población celular, los autores destacan un camino a seguir para la terapia de transferencia de células T reguladoras.

La terapia celular se basa en la purificación de las células de un paciente, su crecimiento en cultivo celular para mejorar sus propiedades y su posterior reinfusión en el paciente. El profesor Adrian Liston, jefe del grupo de inmunología del Instituto Babraham, explica su potencial terapéutico: "El principal uso de la terapia celular es mejorar las células T para que puedan atacar y eliminar el cáncer de un paciente, pero la increíble versatilidad del sistema inmunitario significa que, en principio, podríamos tratar casi cualquier trastorno inmunitario con el tipo de célula adecuado".

"Las células T reguladoras son especialmente prometedoras, por su capacidad para frenar las enfermedades autoinmunes, las inflamatorias y el rechazo de trasplantes --recuerda--. Sin embargo, una de las principales limitaciones de su uso clínico es la inestabilidad de las células T reguladoras: no podemos utilizarlas en terapia celular hasta que nos aseguremos de que siguen siendo protectoras".

Las células T presentan una gran variedad de tipos, cada uno con funciones únicas en nuestro sistema inmunitario. "Mientras que la mayoría de las células T son inflamatorias, dispuestas a atacar a los patógenos o a las células infectadas, las células T reguladoras son potentes mediadores antiinflamatorios", explica la profesora Susan Schlenner, de la Universidad de Lovaina.

"Desgraciadamente, este tipo de células no es del todo estable, y a veces las células T reguladoras se convierten en células inflamatorias, llamadas células T efectoras --señala--. Lo más importante es que las células convertidas heredan tanto el comportamiento inflamatorio como la capacidad de identificar nuestras propias células, por lo que suponen un riesgo importante de dañar el sistema que deben proteger".

El primer hallazgo clave de esta investigación muestra que, una vez que las células T reguladoras pasan a ser inflamatorias, son resistentes a volver a su anterior estado útil. Por lo tanto, los científicos necesitan encontrar una forma de eliminar las células de riesgo de cualquier población celular terapéutica, dejando atrás las células T reguladoras estables.

Al comparar las células estables e inestables, los investigadores identificaron marcadores moleculares que indican qué células corren el riesgo de pasar de reguladoras a inflamatorias. Estos marcadores pueden utilizarse para purificar las poblaciones celulares antes de utilizarlas como tratamiento.

Además de este método de purificación celular, los investigadores descubrieron que exponer las células T reguladoras a un entorno desestabilizador purga las células inestables de la mezcla. En estas condiciones, las células inestables se convierten en células inflamatorias, lo que permite a los investigadores purificar las células estables que quedan.

"El trabajo tiene que traducirse en terapias celulares para humanos, pero sugiere que lo mejor sería tratar las células de forma media --afirma el profesor Adrian Liston--. En la actualidad, las condiciones de cultivo celular para la terapia celular pretenden mantener todas las células en condiciones óptimas, lo que en realidad puede estar enmascarando las células inestables. Tratando los cultivos de forma más agresiva, podríamos identificar y eliminar las células inestables y crear una mezcla de células más segura para la transferencia terapéutica", añade.

La doctora Steffie Junius, autora principal del artículo y que realizó la investigación como estudiante de doctorado en la Universidad de Lovaina, adelanta que "la siguiente fase de la investigación consiste en aprovechar las lecciones aprendidas en ratones y traducirlas en protocolos óptimos para los pacientes. Espero que nuestra investigación contribuya a mejorar el diseño y permita el desarrollo de una terapia eficaz con células T reguladoras", subraya.

El establecimiento de un proceso exhaustivo para mejorar la estabilidad de las poblaciones celulares en ratones ayuda a sentar las bases para mejorar las terapias celulares inmunitarias en humanos, aunque los métodos descritos en este trabajo requerirían una validación en humanos antes de ser utilizados en ensayos de terapia celular.

El doctor Timothy Newton, director general de Reflection Therapeutics, una empresa con sede en el Campus de Investigación de Babraham que diseña terapias celulares contra la neuroinflamación, y que no participó en este estudio, también ha comentado su potencial.

"Esta investigación tiene un impacto significativo en el desarrollo terapéutico de células T reguladoras al caracterizar subconjuntos inestables de células T reguladoras que probablemente pierdan sus cualidades terapéuticas deseables y se conviertan en proinflamatorias --asegura--. La identificación satisfactoria de estas células es de gran importancia a la hora de diseñar las estrategias de fabricación necesarias para convertir las potenciales terapias con células T en tratamientos prácticos para los pacientes de una amplia gama de trastornos inflamatorios".