Publicado 06/03/2020 8:14:50 +01:00CET

Guía sobre las pruebas de alergia

Skin prick allergy test
Skin prick allergy test - GETTY IMAGES / BLUECINEMA - Archivo

   MADRID, 6 Mar. (EDIZIONES) -

   Cualquier sustancia natural puede producir alergia, bien a través de la respiración, de la ingestión, o bien por contacto. A esta sustancia se le denomina 'alérgeno'. Ácaros, pólenes, hongos, veneno de himenópteros (abejas, abejorros, y avispas), medicamentos, alimentos, o al epitelio de animales.

   Así lo explica en una entrevista con Infosalus el doctor Pedro Ojeda, director de comunicación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), quien recuerda que las enfermedades alérgicas se producen por una reacción exagerada de nuestro organismo frente a sustancias que nos rodean, y que son habitualmente inocuas para el ser humano. Una vez sensibilizados a una sustancia, cada vez que nuestro organismo entra en contacto con ella se produce una activación del sistema inmunitario que es perjudicial para el individuo alérgico.

   Esto, según añade, se traduce en las diferentes enfermedades alérgicas, cuya forma de presentación dependerá del tipo de respuesta inmunológica, de la intensidad de la sensibilización, y de duración, y lugar del contacto con el alérgeno.

   "Mediante la realización de las pruebas alérgicas pretendemos reproducir, a pequeña escala, esa reacción de hipersensibilidad en la piel del paciente, y demostrar de esa manera que una persona está sensibilizada a una determinada sustancia", aclara el alergólogo de la SEAIC.

   Así, para poder llegar a tener un diagnóstico certero sobre una enfermedad alérgica es preciso en primer lugar poder contar con una historia clínica completa. Después se debe establecer la gravedad de la enfermedad mediante criterios clínicos y funcionales, y determinar el o los alérgenos responsables mediante pruebas 'in vivo' (en el propio paciente) e 'in vitro' (realizadas en el laboratorio). A partir de entonces se podrá seguir uno u otro tratamiento en el paciente.

   Con ello, este especialista dice que las denominadas 'pruebas de alergia' son muy diversas y difieren según la naturaleza de la enfermedad que se estudia. Las principales son:

   1.- Pruebas 'in vivo' o en el propio paciente:

   - Las más habituales para detectar alergias a alimentos o aeroalérgenos son los llamados 'prick-tests'. Se trata de unas pruebas cutáneas que se realizan para el diagnóstico de alergia inmediata. Para ello, se aplica una gota de un extracto alergénico en la superficie de la piel, efectuando una leve punción sobre la misma. Estas pruebas se pueden realizar a cualquier edad. El riesgo de reacción es mínimo, aunque depende de la técnica y del producto empleados. Generalmente se toleran bien y el síntoma más molesto suele ser el picor.

   Si el paciente está sensibilizado, los mastocitos reaccionan, liberando unas sustancias que producen inflamación, lo que se traduce en la aparición de una roncha o habón, rodeada de un eritema (piel roja). Esta respuesta se inicia en pocos minutos, y es máxima a los 15 o 20 minutos, para ir cediendo a lo largo de las horas.

   - Intradérmicas. Útiles para algunos alérgenos como fármacos, veneno de himenópteros (abeja y avispa), o en personas con una sensibilización débil, para las que las pruebas en prick sean insuficientes. consisten en la inyección directa de extracto en la segunda capa de la piel del paciente (dermis); generalmente, se aplica en el brazo, con una aguja extremadamente fina, y se procede a la lectura de forma similar a como se hace en el prick (a los 15-20 minutos). Esta técnica cuenta también con la ventaja de ser útil para investigar la hipersensibilidad de tipo tardío, si bien para este caso habrá que hacer una nueva lectura a las 24,48 e incluso 96 horas.

   - Las epicutáneas o el test del parche sirven para detectar alergia de contacto. Son de lectura retardada (48-72 horas) y se aplican en el diagnóstico del eccema de contacto, un problema frecuente asociado a actividades profesionales, uso de bisutería y perfumes. En niños, la incidencia es mucho menor, la mayoría de casos relacionados con metales y calzado (cuero, caucho, tintes). El parche se aplica en una zona libre de eccemas, evitando la limpieza previa de la zona y tratamientos (tanto sistémicos como tópicos), siendo la región más apropiada la espalda.

   La sustancia se mezcla habitualmente con vaselina y se pone en contacto con la piel, por medio de unos apósitos especiales o parches de polietileno, manteniendo la sustancia en contacto permanente con la piel durante dos días.

   - También hay pruebas de provocación. Se usan paran confirmar el diagnóstico ante duda o discrepancia entre la clínica y la sensibilización mostrada por el paciente o, en su caso, la adquisición de tolerancia. Consisten en la administración controlada y gradual de la sustancia sospechosa a través de diferentes vías: oral en el caso de trofoalérgenos, y conjuntival, nasal o bronquial en el caso de neumoalérgenos. Estas pruebas no están exentas de riesgo, por lo que deberán efectuarse por personal cualificado en el ámbito hospitalario. Debe obtenerse un consentimiento informado específico.

   2.- Pruebas 'in vitro' para el diagnóstico alergológico (en el laboratorio):

   Permiten determinar el grado de sensibilización de una persona mediante la detección de anticuerpos de alergia en sangre, sin exponer al individuo al riesgo de una reacción. También se pueden determinar los valores de otras moléculas implicadas en las reacciones alérgicas.

   Ayudan a confirmar el diagnóstico o sustituyen a las técnicas in vivo cuando estas no pueden realizarse por especiales condiciones del paciente (dermografismo grave, eczema generalizado, uso de antihistamínicos, historia clínica con alto riesgo de anafilaxia por el alérgeno a testar) o por rechazo o falta de colaboración para realizar los test cutáneos. Las técnicas diagnósticas in vitro más utilizadas son: Immunocap IgE, Phadiatop, eImmunoCAP ISAC y, más recientemente, la técnica mutiplex Allergy Explorer.

   Para la realización de las pruebas 'in vivo' (en el propio paciente) es necesario la interrupción de la toma de antihistamínicos por vía oral, y otros fármacos, durante un periodo de tiempo variable de 5 a 30 días, en función del fármaco que se esté tomando. El alergólogo determinará cuándo pueden realizarse dichas pruebas dependiendo de los medicamentos que esté tomando el paciente. Sin embargo, para las pruebas in vitro, por lo general, la toma concomitante de medicamentos no interfiere en los resultados.

   A su vez, el experto de la SEAIC recuerda que las pruebas de alergia pueden realizarse en individuos de todas las edades, desde lactantes de pocas semanas de vida hasta personas ancianas. La mayoría de las pruebas de alergia pueden realizarse en un contexto de una consulta de alergia aunque, como señala el doctor Ojeda, en el caso de las pruebas de riesgo es imperativo que se realicen en un hospital, contando con las medidas sanitarias necesarias para tratar una eventual reacción alérgica.