Actualizado 21/05/2020 7:11:52 +00:00 CET

Fisioterapia para la recuperación de COVID-19: El problema de estar mucho tiempo encamado

Paciente covid ingresado en un centro sanitario.
Paciente covid ingresado en un centro sanitario. - CHAYAKORN LOTONGKUM - Archivo

   

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MADRID, 21 May. (EDIZIONES) -

   El reposo prolongado en la cama, que por ejemplo puede conllevar la enfermedad de COVID-19, representa un factor predisponente al desarrollo o al agravamiento de ciertas condiciones patológicas relacionadas con los sistemas cardiovascular, respiratorio, y musculoesquelético.

   El propio periodo de convalecencia puede tener efectos adversos y contribuir al desarrollo de neumonías, trombosis venosa profunda, lesiones cutáneas por decúbito, y disminución tanto de la masa ósea como de la fuerza muscular, según advierte en una entrevista con Infosalus el presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF), Fernando Ramos.

   Según explica, se ha descrito cómo determinados pacientes que permanecen en ingreso hospitalario durante periodos prolongados desarrollan lo que se conoce como 'deterioro funcional adquirido en el hospital' (DFAH), siendo la reducción de la movilidad y la pérdida de condición física por el reposo en la cama causas comunes del mismo.

   "Para los pacientes de alto riesgo, como los adultos mayores y los pacientes con enfermedades crónicas, el DFAH puede causar un aumento de las complicaciones médicas, sin poder recuperar la independencia en las actividades de la vida diaria", avisa el presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas.

   El proceso de encamamiento también comporta una serie de cambios fisiológicos a nivel de diversos órganos y de sistemas del cuerpo humano. Concretamente, cita que, a nivel del tejido muscular esquelético, se produce una pérdida progresiva de masa y de fuerza que se denomina 'sarcopenia', asociada con una disminución de la capacidad funcional, aumentando significativamente el riesgo de desarrollar discapacidad de forma secundaria, especialmente en mayores, en los que contribuye de manera determinante a la aparición del 'síndrome de fragilidad'.

   Este impacto de la inactividad sobre la masa ósea y muscular es mayor en adultos de edad avanzada, según agrega, y la vuelta a las condiciones en las que se encontraba la persona antes de estar encamado por la enfermedad es "más lenta" que en las poblaciones más jóvenes. "El sistema muscular funciona de manera óptima cuando soporta el cuerpo en posición de pie. El reposo en la cama genera un debilitamiento progresivo de estos músculos, lo cual conduce al deterioro en la estructura y en la función muscular, lo que conocemos con el nombre de 'atrofia'", apostilla el presidente de la AFE.

   Aunque los datos varían de unos autores a otros, Ramos mantiene que se estima que la masa muscular disminuye durante las 2-3 primeras semanas de encamamiento al ritmo del 2% diario, especialmente en mayores.

   Respecto a los cambios observados a nivel óseo, el fisioterapeuta explica que el hueso es un tejido en constante formación y reabsorción, donde la integridad ósea es garantizada por las cargas derivadas del peso del cuerpo y de la contracción muscular. "Durante el reposo en la cama se altera este equilibrio y se produce una pérdida de masa ósea, lo que sitúa a los pacientes ante un mayor riesgo de fracturas y de morbi-mortalidad futura", agrega.

   Además, y como consecuencia de la inactividad se produce también una pérdida de la función pulmonar derivada de la posición en decúbito, donde se pierde elasticidad del tejido pulmonar, lo que conlleva un patrón restrictivo respiratorio aumentando el riesgo de infecciones.

CÓMO LA FISIOTERAPIA PUEDE AYUDAR

   Como norma general, el experto precisa que todas aquellas personas que han sufrido COVID-19, y hayan precisado de ingreso hospitalario, son susceptibles de tratamiento de Fisioterapia, bien por las propias limitaciones impuestas por la enfermedad, que afecta drásticamente a la funcionalidad pulmonar, como por las repercusiones derivadas del propio proceso de hospitalización, será necesario programar intervenciones desde la Fisioterapia para recuperar la capacidad funcional disminuida.

   Según defiende el presidente de AFE, con los tratamientos de Fisioterapia se pretende evitar y recuperar la pérdida de masa y de fuerza muscular esquelética, ya que representa un factor de riesgo de fragilidad, de pérdida de independencia, y de discapacidad física.

   En este contexto, destaca que el tratamiento de Fisioterapia es "crucial" en la fase más aguda de la enfermedad, en las propias UCI, ejecutando programas de cinesiterapia (tratamiento de lesiones mediante el movimiento) para prevenir la aparición de la debilidad adquirida, y facilitando el destete (weaning) del ventilador en aquellos pacientes que se encuentran conectados a la respiración mecánica.

   Posteriormente, en fase de hospitalización en planta, Ramos subraya que los tratamientos de Fisioterapia han demostrado ser efectivos para recuperar la funcionalidad perdida por la inmovilidad, así como en el tratamiento de las complicaciones respiratorias derivadas del COVID-19, donde se ve afectada la función pulmonar.

   Es más, señala que dentro de todo el proceso de COVID-19, la Fisioterapia debe ser implementada en las fases iniciales del ingreso hospitalario, para evitar la aparición de las complicaciones anteriormente comentadas. "Además, el trabajo de los músculos respiratorios debe ser una prioridad en este tipo de pacientes, para recuperar una capacidad pulmonar reducida por la propia lesión que provoca el virus sobre el tejido pulmonar. Siempre que los pacientes se encuentren clínicamente estables, se recomienda el inicio del tratamiento rehabilitador para evitar complicaciones añadidas y recuperar capacidades perdidas", agrega.

   En concreto, Fernando Ramos sostiene que el tratamiento se estructura fundamentalmente en: Técnicas de movilización pasiva o activo asistida para recuperar la funcionalidad, donde el fisioterapeuta emplea la prescripción de ejercicio terapéutico como pilar fundamental del tratamiento, dirigiendo los ejercicios planteados tanto a la recuperación de la fuerza y de la resistencia muscular, como al tratamiento del apartado respiratorio, mediante ejercicios de movilización de secreciones (si las hubiera); y en técnicas para aumentar la expansión del tejido pulmonar, mejorando la propia capacidad pulmonar, y disminuyendo la sensación de falta de aire que acompaña a este tipo de pacientes.

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