La falta de biomarcadores de diagnóstico para tratamientos personalizados, reto de la Psiquiatría

Publicado 11/11/2019 11:52:07CET
Psicosis, esquizofrenia, trastorno mental, miedo
Psicosis, esquizofrenia, trastorno mental, miedo - PIXABAY - Archivo

   MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La falta de biomarcadores de diagnóstico y pronóstico para favorecer el desarrollo de tratamientos personalizados, además de la reducción del estigma social asociado tanto a los trastornos mentales como a los psicofármacos, así como la mejora de los recursos públicos y privados destinados a la investigación y a la rehabilitación psicosocial y laboral del enfermo mental son los principales retos de la Psiquatría actual, según ha expresado el director de la Unidad de Esquizofrenia del Hospital Clínic de Barcelona, Eduard Parellada, en el encuentro sobre la materia 'Conectados para empezar'.

   Junto a la reducción del estigma, la integración de los afectados en la sociedad es un aspecto clave para su evolución, según se comentó en el evento, organizado por Janssen Pharmaceutical Companies of Johnson & Johnson. Por ello, este también ha girado en torno a las asociaciones de pacientes que trabajan para este fin. En este contexto, la presidenta de FEAFES Empleo, María Isabel Rodríguez, ha explicado que estas plataformas facilitadoras de empleo "son iniciativas esenciales en el proceso de recuperación de estas personas, ya que les posicionan en el rol de ciudadanos activos, de personas útiles, y tener un trabajo mejora su autoestima, así como la percepción social que se tiene de ellos".

   Por su parte, la profesora titular de Psiquiatría de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU) de Vitoria, Ana González-Pinto, ha hecho hincapié en la importancia de fomentar los planes de prevención, así como guías y campañas que ayuden a dar visibilidad a estos trastornos. "Aunque se están dando pasos importantes como la elaboración de estrategias de prevención del suicidio o de guías de tratamiento, aún queda mucho por hacer al respecto", ha expresado. "También es preciso invertir en la formación continua de los profesionales para conocer las innovaciones terapéuticas y los estudios de investigación que se están realizando", ha añadido.

   En este sentido, Parellada también ha hecho referencia a la falta de adherencia terapéutica como uno de los factores responsables de las recaídas de estas personas, con graves consecuencias biológicas, psicosociales y económicas.

   Respecto a los logros alcanzados, la doctora González-Pinto ha explicado que la especialidad ha mejorado en términos de perspectiva, innovación terapéutica y organización. "Hoy en día valoramos la enfermedad mental grave como un proceso que ha de abordarse de forma global desde los primeros síntomas, ya que al igual que en otras enfermedades, el tratamiento precoz mejora el pronóstico a largo plazo, lo que supone un cambio de perspectiva.

   También han querido poner de relieve que la especialidad ha pasado de ser una práctica clínica basada en centros aislados del mundo científico, a su incorporación a los hospitales generales, lo que, como ha comentado Parellada, ha contribuido, en gran medida, a la "normalización de los trastornos psiquiátricos y a un trato más humano del paciente".

   Además, el experto ha hecho referencia a los avances en el conocimiento neurobiológico de los trastornos psiquiátricos, al auge de los dispositivos asistenciales, como los dedicados a los trastornos psicóticos incipientes, y al desarrollo de tratamientos psicóticos mejores en cuanto a eficacia y tolerabilidad.

   En cuanto a la organización y coordinación con otras especialidades, los expertos han subrayado que en la actualidad existe una mejor transición entre los distintos niveles asistenciales , para lo que ha sido importante la creación de programas de detección y actuación ante primeros episodios psicóticos.

   Los tratamientos también han experimentado una gran evolución, sobre todo en enfermedades tan frecuentes como la depresión y los trastornos psicóticos. En la actualidad existen terapias de larga duración, algunas de administración trimestral, que contribuyen a una mejora en la calidad de vida de estos pacientes. Para la doctora González-Pinto, "el futuro es prometedor, porque hasta ahora, los antidepresivos tardaban en actuar alrededor de dos semanas, pero hoy hay tratamientos que actúan sobre nuevas vías y que, por primera vez, están obteniendo resultados de mejora rápidos", concluyó.

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