Publicado 26/10/2021 12:58CET

Expertos piden fomentar la vigilancia de la población pediátrica inmunodeprimida con infecciones fúngicas invasivas

MADRID, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

Expertos han coincidido, durante la 2ª Jornada del ciclo 'TRIIO KIDS: Temas y Retos en Infecciosas, Intensivos y Oncología', en la necesidad de fomentar la vigilancia epidemiológica y el abordaje multidisciplinar para un mejor diagnóstico y tratamiento individualizado de la población pediátrica inmunodeprimida con infecciones fúngicas invasivas

Las infecciones fúngicas invasivas (IFIs) se erigen como un problema en incremento entre la población, sobre todo en pacientes pediátricos inmunodeprimidos donde se alcanzan tasas de mortalidad de hasta el 50% en algunos casos. Esto se debe, en gran medida, a que la resistencia a antimicrobianos es un problema emergente, lo que provoca que el tratamiento de estas enfermedades sea altamente complejo.

Por ello, la necesidad de un adecuado diagnóstico y tratamiento, el abordaje multidisciplinar para lograr un correcto manejo de niños con infecciones fúngicas o la necesidad de extremar la vigilancia epidemiológica para la identificación precoz de resistencias a los azoles, así como la necesidad de destinar más investigación centrada en el paciente pediátrico, se han convertido en algunos de los temas centrales tratados en la segunda reunión del ciclo 'TRIIO KIDS: Temas y Retos en Infecciosas, Intensivos y Oncología', organizada por Gilead.

Esta segunda reunión ha contado con la asistencia de más de 90 profesionales médicos procedentes de distintos hospitales y ha sido coordinada por el doctor Antonio Pérez-Martínez, del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid, quien ha resaltado que "es necesario llevar a cabo este tipo de jornadas para abordar temas y retos en pacientes pediátricos complejos donde intervienen especialistas de las áreas más complejas de la pediatría: cuidados intensivos, oncología e infecciosas".

El doctor ha puesto de manifiesto que en los pacientes pediátricos con infecciones virales se generan cada vez "cuadros más graves e incluso mortales, por lo que hay una necesidad de prevenir estas infecciones de forma temprana e investigar nuevas opciones". Además, ha puesto en valor "el papel del sistema inmune ante las infecciones virales y en la búsqueda de aliados para revertir la linfopenia, así como la necesidad de iniciar nuevas estrategias y poner sobre la mesa las resistencias a los azoles como problemas emergentes importantes en pacientes vulnerables con una mortalidad altísima".

En la primera de las sesiones se han abordado 'Las infecciones virales en el paciente trasplantado', ya que estas son una causa importante de morbimortalidad en este tipo de pacientes, siendo la linfopenia el principal factor de riesgo. Por ello, la monitorización inmune y la inmunoterapia son herramientas prometedoras en el diagnóstico y tratamiento de estos pacientes, respectivamente.

"La inmunoterapia antiviral ya forma parte del presente y ha venido para quedarse como en otros ámbitos de la oncología", ha indicado durante esta sesión la doctora Marta González Vicent, del Servicio de Hematología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, quien también ha señalado que la orientación en el paciente pediátrico ha de ser "multidisciplinar, fundamental para lograr un adecuado manejo de estas".

La complejidad del paciente pediátrico reside, fundamentalmente, en la pluripatología. "Este paciente, a diferencia del adulto, generalmente presenta cuadros de base relacionados, por ejemplo, con el cáncer, por lo que recibe tratamientos mucho más intensos que los adultos al tener mucha más tolerancia y capacidad de regenerarse y recuperarse ante altas dosis de quimioterapia; mientras que el adulto, a partir de una segunda o tercera línea, es un paciente que ya entra en paliativos o se reducen sus posibilidades de cura", ha recalcado el doctor Pérez-Martínez.

Los pacientes pediátricos reciben muchas líneas de tratamiento porque las posibilidades de recuperación son más altas, pero la doble cara es que "a su vez, es un paciente muy vulnerable a las infecciones, lo que genera una situación de pluripatología donde se pueden llegar a mezclar muchas enfermedades virales".

Por ello, la doctora Cristina Schuffelmann, de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario La Paz de Madrid, ha destacado durante su sesión 'Enterobacterias productoras de carbapenemasas en niños. Opciones terapéuticas" la necesidad de destinar más investigación centrada en el paciente pediátrico con infecciones fúngicas invasivas.

De hecho, la 'Resistencia a los azoles' ha sido otro de los ejes centrales de la jornada y ha corrido a cargo del doctor José Tomás Ramos Amador, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, quien ha subrayado que "se están produciendo importantes cambios epidemiológicos en las infecciones fúngicas en pacientes de riesgo, a lo que contribuye el mayor número y abanico de sujetos inmunodeprimidos y el mayor arsenal terapéutico actual. Esto, unido a la disponibilidad de fármacos orales, con relativo buen perfil de seguridad, ha hecho habitual la profilaxis con azoles en pacientes de alto riesgo y tratamientos más prolongados de infecciones fúngicas, lo que favorece la selección y aparición de hongos resistentes, tanto levaduras como hongos filamentosos".

El profesional ha explicado que, en la última década, "se ha experimentado un aumento en la resistencia a azoles en numerosas infecciones fúngicas", por lo que "es fundamental desarrollar estrategias preventivas que permitan optimizar la selección de pacientes candidatos a profilaxis, limitar su uso con programas multidisciplinares de optimización del uso de antifúngicos (PROA), e intentar el aislamiento del hongo patógeno para conocer su tipificación y susceptibilidad".

Además, ha señalado la necesidad de extremar la vigilancia epidemiológica para la "detección precoz de resistencias y conocer la susceptibilidad de los aislamientos, lo que tiene implicaciones en la consideración de modificar las indicaciones y el tipo de antifúngico elegido en pacientes con exposición a azoles o en centros con alta prevalencia de resistencias".

En este sentido, el doctor Pérez-Martínez ha indicado que "el paciente inmunodeprimido que tenga un evento clínico relacionado con Aspergillus fumigatus y tenga resistencia a los azoles, tiene una mortalidad a las 6 semanas de un 30 % (mayor que los pacientes en aspergilosis no resistentes a azoles), mucho más elevada que cualquier otro paciente susceptible".