Publicado 30/04/2021 12:51CET

Expertos instan a no administrar heparina en pacientes con sospecha de trombo tras recibir la vacuna contra la COVID-19

Una persona recibe la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19, a 28 de abril de 2021, en el Estadio de la Cartuja, en Sevilla, (España)
Una persona recibe la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19, a 28 de abril de 2021, en el Estadio de la Cartuja, en Sevilla, (España) - Eduardo Briones - Europa Press

MADRID, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -

Todos los pacientes con sospecha de trombosis del seno venoso cerebral (TSVC) tras recibir una vacuna contra la COVID-19 deben ser tratados con anticoagulantes no heparínicos como argatroban, bivalirudina, danaparoid, fondaparinux o un anticoagulante oral directo (DOAC), ya que "no deben administrarse productos con heparina en ninguna dosis", según ha establecido una nueva guía de la Asociación Americana del Corazón que se ha publicado en la revista 'Stroke'.

"Estamos aprendiendo los diversos entresijos de COVID-19 en directo, en tiempo real, con los pacientes que vemos en nuestros hospitales cada día. El TSVC es extremadamente raro, sin embargo, es necesario seguir investigando a medida que la pandemia continúa", explica la líder de esta guía, Karen L. Furie, directora del departamento de neurología de la Facultad de Medicina Warren Alpert de la Universidad de Brown y jefa de neurología del Hospital de Rhode Island, el Hospital Miriam y el Hospital Bradley de Providence.

El viernes pasado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) levantaron la pausa en la administración de la vacuna contra la COVID-19 de Janssen. La pausa temporal se debió a los casos de trombosis del seno venoso, una serie de coágulos de sangre en las venas del cerebro (no en las arterias, como es el caso de la mayoría de los accidentes cerebrovasculares) en combinación con trombocitopenia (bajo recuento de plaquetas en la sangre).

"La infección por COVID-19 es un importante factor de riesgo de TSV. Un análisis preliminar de los datos de Estados Unidos durante la pandemia de COVID-19 descubrió que el riesgo de trombosis del seno cerebral debido a la infección por COVID-19 es de 8 a 10 veces mayor que el riesgo después de recibir una vacuna contra la COVID-19", aclara la investigadora.

El análisis incluyó datos de 59 organizaciones de atención médica, con un total de 81 millones de pacientes, más del 98 por ciento de los cuales estaban en los EE.UU. Entre los casi 514.000 pacientes de la base de datos que fueron diagnosticados con la infección de COVID-19 desde el 20 de enero de 2020 hasta el 25 de marzo de 2021, 20 pacientes fueron diagnosticados con uno de estos trombos.

"Los pacientes que presenten síntomas de estos trombos y que hayan recibido recientemente la vacuna COVID-19 deben ser tratados con anticoagulantes no heparínicos. No deben administrarse productos con heparina en ninguna dosis en caso de sospecha. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes pueden tener una recuperación completa", apunta Furie.

La trombosis de seno cerebral es un tipo de accidente cerebrovascular extremadamente raro pero grave, causado por un coágulo de sangre en una parte del cerebro conocida como seno venoso, que afecta a las venas que llevan la sangre fuera del cerebro. Los síntomas son muy similares a los de otras afecciones neurológicas, y pueden incluir dolor de cabeza intenso, visión borrosa, desmayo o pérdida de conciencia, debilidad, cambios sensoriales, confusión o problemas para hablar, convulsiones, dolor abdominal, dolor en las piernas, dificultad para respirar o falta de aire.

Entre los casos notificados en EE.UU., los síntomas más comunes eran fuertes dolores de cabeza, vómitos, dolor de espalda, fatiga, debilidad o incapacidad para mover un lado del cuerpo (hemiparesia), incapacidad para hablar o comprender el habla (afasia), pérdida de conciencia y dolor abdominal.

El informe de los CDC y la FDA del 23 de abril confirma que las agencias investigaron 15 casos notificados en Estados Unidos, en mujeres de 18 a 59 años, de los casi 7 millones de adultos que recibieron la vacuna de Janssen antes de la pausa temporal del 13 de abril. La investigación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), comunicada el 7 de abril, enumera 62 casos entre adultos de 22 a 60 años, en su mayoría mujeres, de los más de 25 millones de personas que recibieron la vacuna de AstraZeneca en toda la Unión Europea.