Publicado 30/03/2022 18:31

Un estudio avala las dosis de refuerzo también entre personas previamente infectadas por COVID-19

Archivo - 23 February 2022, South Korea, ---: A general view of a vial containing the Pfizer COVID-19 vaccine for children aged between 5 and 11. The Ministry of Food and Drug Safety gave the green light for the use of the vaccine the same day. Photo: -/Y
Archivo - 23 February 2022, South Korea, ---: A general view of a vial containing the Pfizer COVID-19 vaccine for children aged between 5 and 11. The Ministry of Food and Drug Safety gave the green light for the use of the vaccine the same day. Photo: -/Y - -/YNA/dpa - Archivo

MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de cohortes a largo plazo dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Azrieli de la Universidad de Bar-Ilan y el Centro Médico Ziv de Safed (Israel) ha aportado más información sobre la interacción entre la infección por COVID-19 y la vacunación para proporcionar protección a lo largo del tiempo.

Entre siete y nueve meses después de la segunda dosis de la vacuna, los niveles de anticuerpos en toda la cohorte descendieron y fueron comparables en todos los grupos, incluso entre los jóvenes y los infectados antes de la vacunación. Sin embargo, el refuerzo dio lugar a niveles de anticuerpos diez veces más altos que después de la segunda dosis en todos los grupos de la cohorte.

El estudio, publicado en la revista científica 'Clinical Infectious Diseases', demostró además que todos los individuos, incluidos los que tienen inmunidad híbrida (infectados y luego vacunados), necesitan refuerzos posteriores más allá de las dos dosis iniciales de la vacuna COVID-19.

"El hecho de que los niveles de anticuerpos también disminuyan en los individuos con inmunidad híbrida -aunque no tan rápidamente como entre los que nunca se infectaron- pone en tela de juicio la suposición anteriormente sostenida de que estas personas no necesitan refuerzos adicionales. Nuestro estudio sugiere que sí lo necesitan", explica uno de los líderes de la investigación, Michael Edelstein.

Más de 500 trabajadores sanitarios del Centro Médico Ziv han participado en el estudio de cohorte, que comenzó cuando las vacunas COVID-19 estuvieron disponibles, para controlar cómo las vacunas les han protegido a lo largo del tiempo.

Los participantes donaron sangre cada dos meses. En cada ocasión se midió la cantidad de anticuerpos contra la COVID-19 en los trabajadores y su evolución a lo largo del tiempo en función de la edad, el origen étnico, el sexo y el estado de infección anterior. A continuación, se comparó cada grupo para comprender cómo cambiaban los niveles de anticuerpos a lo largo del tiempo en cada categoría.

"Los estudios de cohortes son importantes porque la COVID-19 es una situación en constante evolución y aún no sabemos quién debe ser vacunado y con qué frecuencia. Esta cuestión se complica especialmente en las personas que ya han sido infectadas a la hora de considerar si requieren la vacunación y, en caso afirmativo, cuántas dosis. La infección en sí misma no es suficiente para proteger a los individuos a largo plazo", dice Edelstein.

El año pasado se publicaron dos estudios anteriores sobre la misma cohorte. En febrero de 2021, en la revista 'Eurosurveillance', los investigadores informaron de que las personas previamente infectadas por el virus respondían con mucha fuerza a una dosis de la vacuna de Pfizer, independientemente de cuándo se infectaran y de si tenían o no anticuerpos detectables contra COVID-19 antes de recibir la vacuna.

Posteriormente, en un estudio publicado en 'Epidemiology & Infection', descubrieron que los infectados poco después de recibir una dosis necesitaban una segunda, en contra de la política de la época.

El equipo de investigación sigue midiendo los niveles de anticuerpos en la cohorte para comprender el efecto de la tercera y cuarta dosis, cómo interactúan con la infección y cuánto duran.