El ejercicio reduce la depresión tras un ataque al corazón

Actualizado 13/10/2015 18:37:32 CET

   MADRID, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El ejercicio y dejar de fumar puede ayudar a mejorar la depresión después de un ataque al corazón, según señala la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés) con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra este sábado. La depresión duplica el riesgo de otro ataque al corazón o la muerte

   "La depresión es casi tres veces más común en personas que han tenido un ataque al corazón que en los que no lo han sufrido", afirma la doctora Manuela Abreu, psiquiatra de la Universidad de Lisboa, Portugal. "La rehabilitación cardiaca con ejercicio aeróbico puede reducir los síntomas de depresión y mejorar el trastorno cardiovascular", añade.

   "Los pacientes que están deprimidos después de un ataque al corazón registran un riesgo dos veces mayor de padecer otro ataque al corazón o de morir en comparación con aquellos que no están deprimidos", agrega David Nanchen, jefe del Centro de Prevención del Departamento de Atención Ambulatoria y Medicina Comunitaria, de la Universidad de Lausanne, en Suiza.

   La investigación liderada por Nanchen muestra que el ejercicio y dejar de fumar puede mejorar la depresión después ataques al corazón. Este experto estudió a 1.164 pacientes que fueron parte del 'Swiss Acute Coronary Syndromes' (SCA), un gran estudio multicéntrico prospectivo de pacientes con SCA en Suiza. Se reclutaron participantes entre 2009 y 2013 y se les siguió durante un año, evaluándose su depresión se evaluó al inicio del estudio y al año.

   Los científicos analizaron el impacto de una serie de factores en la mejora de la depresión después de un ataque al corazón. Entre ellos, se incluye la gestión del colesterol en sangre, el control de la presión arterial, dejar de fumar en el caso de los fumadores, la reducción de alcohol para aquellos que consumen más de 14 bebidas por semana, intensificar la actividad física y la medicación pautada.

   La investigación reveló que en un año, el 27 por ciento de los pacientes de ataque cardiaco sufría depresión persistente o nueva y el 11 por ciento había mejorado la depresión. Los pacientes con depresión estaban casados con menos frecuencia, padecían diabetes y eran más frecuentemente fumadores que aquellos que no tenían depresión.

   En un año, dejar de fumar tuvo la asociación más fuerte con la mejora de la depresión, con 2,3 posibilidades más de mejorar en la depresión en aquellas personas que dejaron de fumar en comparación con los que continuaron fumando. Los pacientes deprimidos que realizaban una mayor actividad física al inicio del estudio también eran más propensos a ver mejoras en su depresión.

   "Los pacientes de ataque al corazón que fuman y están deprimidos tienen muchas más probabilidades de mejorar su depresión si dejan el hábito -subraya Nanchen--. Aunque nuestro estudio observacional fue incapaz de encontrar un impacto del ejercicio tras un ataque al corazón en los síntomas depresivos, mostró que los pacientes que ya eran activos físicamente eran más capaces de tener mejoras en su depresión. Creemos que los beneficios del ejercicio tras un ataque al corazón se mostrarían en un ensayo aleatorio".

    "Más de una cuarta parte de los pacientes en nuestro estudio dijeron tener síntomas de depresión después de su ataque al corazón, lo que demuestra que es un gran problema --añade Nanchen--. Algunos tenían depresión crónica, que comenzó antes de su ataque al corazón, mientras que otros se desarrollaron depresión como una reacción aguda a la hospitalización y el ataque cardiaco".

   Los síntomas depresivos en los pacientes cardiacos a menudo difieren de las de los pacientes psiquiátricos. "Con frecuencia no dicen sentirse tristes o desesperados, sino que se quejan de insomnio, fatiga o dolor de cuerpo --matiza Abreu--. Esta diferente presentación clínica contribuye al infradiagnóstico de la depresión en los pacientes cardiacos".

   Y agrega: "La depresión después de un ataque al corazón puede conducir a una mala adherencia al tratamiento, saltarse las citas médicas, el tabaquismo, el sedentarismo, una dieta poco saludable, el aislamiento social y la baja autoestima". Los cambios de comportamiento asociados con la depresión pueden ser en parte responsables de los peores resultados en pacientes de ataque cardiaco que están deprimidos.

   Los mecanismos biológicos, incluyendo cambios en el sistema nervioso autónomo y factores inflamatorios, y la disminución de la variabilidad de la frecuencia cardiaca también pueden influir. Nanchen aconseja los pacientes de ataque cardiaco que traten el tema de dejar de fumar con su médico y sean físicamente activos.

   "Se debe hacer ejercicio aeróbico entre moderado y vigoroso durante 30 minutos al menos tres veces a la semana para estar dentro de los niveles recomendados. Hay que asegurarse de que se está trabajando lo suficiente para romper a sudar -indica--. Este nivel de actividad física es buena para la salud mental y física".