Publicado 27/06/2022 13:38

El ejercicio físico potencia los efectos cardiovasculares beneficiosos del losartán en hombres con hipertensión arterial

Archivo - Hombre con dolor en el pecho, deporte. Dolor. Ataque al corazón.
Archivo - Hombre con dolor en el pecho, deporte. Dolor. Ataque al corazón. - JIRATTAWUT/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 27 Jun. (EUROPA PRESS) -

El ejercicio aeróbico aumenta la eficacia del fármaco losartán en pacientes con hipertensión arterial, en particular mejorando la regulación autonómica del corazón y contribuyendo al buen funcionamiento del sistema cardiovascular, según un estudio realizado en la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (Brasil).

En el trabajo, publicado en la revista científica 'Clinical and Experimental Hypertension', estos investigadores brasileños han demostrado que caminar durante 45 minutos tres veces por semana mejoraba la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un parámetro validado científicamente para evaluar el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, que regula la presión arterial y la respiración, entre otros procesos fisiológicos.

El losartán es un bloqueador de los receptores de la angiotensina II tipo 1 (AT1) y se considera la primera línea de tratamiento de la hipertensión para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares, además de prevenir la insuficiencia cardíaca y proteger los riñones. La angiotensina II es un péptido que contrae los vasos sanguíneos de pequeño diámetro (arteriolas) y eleva la presión arterial.

El losartán puede reducir la presión arterial hasta niveles normales, pero el control autonómico del corazón sigue siendo muy débil a menos que la administración del fármaco se combine con ejercicio físico regular.

"La variabilidad de la frecuencia cardíaca no se restableció adecuadamente sólo con el fármaco. Una observación interesante fue que los pacientes tratados con losartán tenían menos variabilidad de la frecuencia cardíaca que los que no lo fueron. Esto significa que la regulación del bombeo de sangre por parte del sistema cardiovascular no estaba en el nivel adecuado. Es necesario e indispensable para bajar la presión arterial, pero el fármaco no es suficiente por sí solo. Sus efectos se complementan con el ejercicio", apunta Hugo Celso Dutra de Souza, autor correspondiente del artículo.

Según un estudio sobre las tendencias mundiales en materia de prevalencia, detección, tratamiento y control de la hipertensión dirigido por el Imperial College de Londres (Reino Unido) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de adultos hipertensos de entre 30 y 79 años de edad en todo el mundo prácticamente se duplicó, pasando de 650 millones a 1.280 millones en los últimos 30 años. Casi la mitad de estas personas no sabían que eran hipertensas en el momento de ser entrevistadas.

La hipertensión arterial aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, cerebrales y renales, y es una de las principales causas de muerte y enfermedad en el mundo. Se detecta fácilmente en casa o en un centro de salud, y en muchos casos puede tratarse eficazmente con medicamentos baratos, como losartán, enalapril, hidroclorotiazida, propranolol y amlodipino.

En este nuevo estudio, los investigadores reclutaron a 32 hombres de entre 40 y 60 años y los dividieron en dos grupos, uno con presión arterial normal y otro con hipertensión tratada con losartán. Todos los participantes siguieron un programa de entrenamiento aeróbico de 16 semanas, antes y después del cual los investigadores midieron los parámetros hemodinámicos, la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC), la presión arterial y la sensibilidad barorrefleja espontánea (SBS, medida en términos de cambios en la frecuencia cardíaca en respuesta a cambios en la presión arterial).

Antes del programa de entrenamiento, los parámetros hemodinámicos eran similares en ambos grupos, pero la SBS era menor en el grupo de hipertensos, al igual que la VFC, caracterizada por una reducción de la modulación simpática y vagal.

La frecuencia cardíaca en reposo disminuyó después del ejercicio en ambos grupos, pero el grupo de hipertensos también mostró una caída de la presión arterial y de la modulación simpática, un aumento de la modulación vagal y de la SBS, y una VFC más baja que el grupo con presión arterial normal.

El sistema nervioso autónomo controla los procesos corporales involuntarios a través de dos ramas, la simpática y la parasimpática (o vagal). A veces pueden tener efectos opuestos en el mismo órgano. Por ejemplo, la división simpática aumenta la frecuencia cardíaca mientras que la parasimpática la reduce. Juntos se encargan de que el cuerpo responda adecuadamente a diferentes situaciones, como el estrés.

El sistema nervioso autónomo funciona de forma diferente en hombres y mujeres, principalmente debido a las hormonas ováricas, por lo que el grupo de investigación optó por realizar estudios separados por sexo biológico. "El estudio con mujeres está en curso y debería completarse pronto. Ya hemos visto resultados interesantes, especialmente al comparar los efectos de la hipertensión antes y después de la menopausia", apunta Souza.

Los investigadores también están trabajando en un artículo que comparará y contrastará los efectos del losartán y el enalapril. El losartán bloquea el receptor AT1, mientras que el enalapril inhibe la enzima convertidora de angiotensina (ECA). "El ejercicio físico es importante y se ha visto como una especie de píldora mágica, pero tenemos que entender exactamente lo que hace en el organismo para que un día quizá podamos intentar simular sus efectos farmacológicamente", concluye el investigador.