Publicado 08/03/2021 16:25CET

Descubren la causa del exceso de cicatrices posquirúrgicas

Esta es la vista a través de un microscopio de fotones múltiples mientras los macrófagos (rojo) se congregan en el sitio de la lesión (verde).
Esta es la vista a través de un microscopio de fotones múltiples mientras los macrófagos (rojo) se congregan en el sitio de la lesión (verde). - KUBES 'LAB, SNYDER INSTITUTE FOR CHRONIC DISEASE,

   MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores de la Universidad de Calgary (Canadá) y la Universidad de Berna (Suiza) han descubierto, en un estudio publicado en la revista 'Science', la causa del exceso de cicatrices posquirúrgicas, lo que podría mejorar la recuperación de la cirugía abdominal y pélvica.

   "Esta es una preocupación mundial. Las complicaciones de estas adherencias peritoneales causan dolor y pueden provocar obstrucción del intestino delgado, la cual puede ser potencialmente mortal o provocar infertilidad en las mujeres. Además, a veces se requiere una segunda cirugía", han comentado los expertos.

   Para llevar a cabo su estudio, los investigadores mostraron en ratones que el exceso de cicatrices es causado por macrófagos, un tipo de glóbulo blanco que se une al sitio quirúrgico para comenzar a reparar la lesión.

   "Todavía estamos trabajando para comprender por qué los macrófagos realizan este trabajo de reparación, ya que son conocidos por atacar a los patógenos. Independientemente de lo que estén respondiendo, está claro que su participación está causando el problema de las cicatrices", han detallado los expertos.

   Los investigadores también descubrieron dos formas de inhibir esta respuesta natural. Para ello, quitaron los macrófagos o introdujeron un fármaco para bloquear la pegajosidad de los macrófagos, lo que logró detener las uniones. "Creemos que la respuesta de los macrófagos no ha dado el salto evolutivo para comprender que la cirugía es beneficiosa y no una amenaza para la supervivencia. Es posible que el cuerpo esté reaccionando a la cirugía, que tener los órganos expuestos al medio ambiente se interprete como una amenaza, como un ataque de un depredador. El cuerpo no comprende que el cirujano hará el trabajo crítico de reparación", han enfatizado.

   Los macrófagos también están presentes en los seres humanos, por lo que el equipo de investigación cree que es probable que la respuesta observada en ratones se traduzca tanto en adultos como en niños. Además, esperan pasar pronto a ensayos con células humanas y, finalmente, ensayos clínicos.

   "Sería asombroso poder prevenir esta complicación quirúrgica porque no solo beneficiaría a las personas, sino que generaría ahorros significativos para el sistema de salud, al reducir los costos hospitalarios de readmisión y cirugía", han zanjado los investigadores.