Publicado 23/03/2021 13:38CET

Cvirus.- La Covid-19 incrementa las consultas ambulatorias por depresión, ansiedad y adicciones

Archivo - Adolescente, depresión
Archivo - Adolescente, depresión - WOKANDAPIX/PIXABAY - Archivo

MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Covid-19 incrementa las consultas ambulatorias por depresión, ansiedad y adicciones, así como y las hospitalizaciones agudas entre las personas con trastornos mentales graves, según un metaanálisis de más de 55 estudios internacionales realizado por investigadores canadienses y publicado hace unos meses por la revista científica 'Psychiatry Research', la prevalencia durante la pandemia del insomnio (24%), el trastorno por estrés postraumático (22%), la depresión (16%) y la ansiedad (15%) ha llegado a multiplicar hasta por cinco los datos de incidencia que manejan habitualmente instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Las consecuencias en la salud mental en la población general son similares a las que se han experimentado en otras catástrofes previas generalizadas. Creemos que estas consecuencias serán temporales, salvo en el caso de aquellas personas vulnerables o que, tras la pandemia, sigan sufriendo las consecuencias, por ejemplo la falta de empleo o dificultades económicas", ha dicho el director médico de la Clínica San Miguel de Madrid, Francisco del Olmo Romero-Nieva.

Las personas con más riesgo de sufrir problemas de salud mental son los más jóvenes o los más mayores, los desempleados y aquellos que partían de base con una enfermedad crónica, ya fuese ésta médica o psiquiátrica.

Este último grupo de población es especialmente importante ya que las personas que padecían trastornos mentales graves de forma previa a la pandemia son una población "muy delicada" a los efectos de la crisis del Covid-19 debido a su vulnerabilidad ante el estrés (lo que les provoca un aumento de síntomas psiquiátricos), a las enfermedades médicas asociadas que suelen padecer, al estigma que sigue existiendo hacia la enfermedad mental, al menor apoyo social con el que cuentan y a las peores condiciones socio-económicas que suelen presentar.

El incremento de los síntomas psiquiátricos en forma de recaídas se ha visto principalmente, según el director médico de la Clínica San Miguel de Madrid, en aquellas personas con enfermedad mental grave que viven en sus domicilios, ya que durante la pandemia están sufriendo una importante disminución en el acceso al tratamiento psiquiátrico (menos citas presenciales, restricciones al ingreso, cierre de centros diurnos, etc).

"Esto les ha obligado a enfrentarse a la pandemia sin apoyos y con poco acceso a recursos, por lo que no han recibido la atención de expertos, sino que han sido atendidos por los servicios ambulatorios. Las consecuencias de esta falta de acceso a recursos ya han empezado a ser visibles en el aumento de consultas ambulatorias por depresión, ansiedad y adicciones, así como en el incremento de las hospitalizaciones agudas, especialmente de adolescentes con trastornos mentales graves", ha dicho el experto.

La situación, señala, es más optimista en el caso de los pacientes atendidos por centros especializados en salud mental como la Clínica San Miguel y que se encuentran en régimen hospitalario, residencial o de cuidados diurnos. "Estos pacientes han tenido a su disposición más recursos para hacer frente a las consecuencias de la Covid-19, ya que comunidades autónomas como la madrileña han realizado un plan específico de refuerzo de la red de salud mental por medio de contratación de profesionales", ha argumentado Del Olmo Romero-Nieva.

Dicho esto, ha reconocido que en los recursos de hospitalización prolongada y residencial sí se ha observado "cierta tendencia" a un deterioro físico y cognitivo. "Las medidas de control de la pandemia (disminución de actividades, salidas y de contacto con familiares) tienen consecuencias en el deterioro físico y cognitivo y en el funcionamiento social, especialmente en los más mayores. Es algo que también se ha visto en las residencias de mayores, aunque en comparación con éstas, los datos indican que los hospitales psiquiátricos en Europa se han visto mucho menos afectados por la pandemia debido a que están más profesionalizados y medicalizados y a que, en general, atienden a una población más joven", ha apostillado.

Por último, para reducir esa vulnerabilidad a la pandemia de las personas con enfermedad mental y, en consecuencia, la mayor probabilidad de contagio, suicidio o deterioro social que arrastra este colectivo, el experto destaca la necesidad "prioritaria" de reforzar la red especializada de atención a la salud mental, así como el apoyo y el incremento de las redes sociales de ayuda y de las ayudas sociales y económicas "para evitar la exclusión" de este colectivo.

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