Publicado 25/05/2021 08:29CET

Por qué los cuidadores lo tienen peor en esta pandemia: 4 cosas que les pueden ayudar

Archivo - Dependencia. Mujer mayor en silla de ruedas. Cuidades. Cuidadora.
Archivo - Dependencia. Mujer mayor en silla de ruedas. Cuidades. Cuidadora. - ISTOCK/VUKASS - Archivo

   MADRID, 25 May. (EDIZIONES) -

   La tarea del cuidador nunca ha sido fácil, pero es que ahora en pandemia lo tienen aún más difícil. En España, el 90% de personas dependientes son atendidas por sus familiares, personas que también tienen su vida, su trabajo, y que veían en los centros de día o en los servicios a domicilio una ayuda diaria para poder sobrellevar el día a día, pero que con la pandemia se encuentran muchos a medio gas o incluso parados.

   Xavier Montaner es neuropsicólogo clínico, profesor del Máster en Psicología Clínica y Medicina Conductual de la Universidad Autónoma de Barcelona, y trabaja en uno de estos centros. Acaba de publicar 'Me cuido, te cuido. Cómo aprender a cuidarte y cuidar mejor' (Grijalbo), un manual con el que afirma que pretende prevenir el 'síndrome del cuidador quemado o burnout del cuidador', que más adelante explicaremos.

   Para ello, en una entrevista con Infosalus parte de la idea de que es muy importante que los cuidadores estén bien no solo físicamente, sino también emocionalmente, porque estar las 24 horas del día con una persona dependiente a su cargo, que pueden tener una serie de problemas asociados, como de conducta, puede desgastar la salud psicológica del cuidador. "Antes, aunque ahora más en pandemia, es fundamental hacer uso de las herramientas para cuidadores, para que cuiden de su salud física o emocional, igual o más importante para el buen cuidado de su familiar", agrega.

   Es tan difícil la tarea del cuidador, según destaca, porque estos experimentan muchas emociones difíciles a lo largo del camino de cuidar: "Generalmente son cuidadoras en España, o cónyuges o hijas. Ser cuidador implica estar dispuesto a muchas emociones difíciles. En primer lugar ante el diagnóstico de una enfermedad neurodegenerativa, un golpe que te deja tocado; después la tristeza que acompaña a todo el proceso de ver cómo tu familiar pierde facultades; y luego aparecería la rabia y la frustración porque tu familiar no envejece como tú quisieras".

   Es más, Montaner va más allá y resalta que algunos problemas de conducta pueden favorecer que, sin quererlo, el cuidador reaccione mal o grite y es que, aunque "todos somos humanos", cree que estas conductas favorecen ese sentimiento de culpa posterior, a lo que habría que sumarle el cansancio que implica cuidar, porque muchas personas aparte tienen su propio trabajo, familia, etc.

   "Cuidar implica este cambio de roles, este cansancio físico, y además una carrera emocional que es brutal. Además, en muchas ocasiones este rol de cuidador se va comiendo a los roles que la persona tiene a su alrededor, 'no puedo estar con mis amigas porque debo estar con mi padre', por ejemplo. La cuidadora va dejando de hacer cosas y se va hundiendo en un pozo de amargura, de tristeza, o de soledad, y por eso es muy importante saber compartir estas tareas con alguien que te pueda ayudar", agrega el neuropsicólogo.

   Por eso, según insiste, uno de los mensajes "clave" del libro es que para cuidar bien debes cuidarte antes tú, porque muchas veces nos olvidamos de los derechos de los cuidadores, ese derecho a tener su vida más allá del rol de cuidador.

   Según insiste, si tú no aprendes a llevar bien tus emociones, ya que experimentamos muchas y difíciles a la hora de cuidar, puede llegar un punto en el que éstas nos sobrepasen y dejemos de actuar como somos, dejemos de ser un cuidador empático o afectuoso, cuando por ejemplo estamos invadidos por la rabia o por la frustración.

   En el libro realiza la metáfora de la olla a presión que lo explica muy bien: "Todas las emociones difíciles crean una presión dentro de nosotros similar a la de la olla a presión, que si le cierras ese botón de escape puede estallar en algún momento. Hay que quitar esta presión emocional que llevan los cuidadores y para ello se deben encontrar espacios, como cuidar de la dieta, la salud, así como las emociones a través de varias herramientas que se proponen en el libro".

SIGNOS DE ALARMA QUE DEBEN ATENDER LOS CUIDADORES

   Montaner incide asimismo en que el libro intenta prevenir el síndrome del cuidador quemado porque no son enfermos pero sí están sometidos a mucho estrés que puede derivar en este síndrome, cuyos síntomas son el insomnio, un cansancio exagerado, fatiga crónica, o de ingesta muchas veces, así como dolores musculares, de cabeza, de barriga, que pueden llegar a desencadenar en problema depresivos.

   También se ve a través de los comportamientos del cuidador gritando al familiar. "Es en este momento en el que tienes que cambiar algo en tu vida porque no está funcionando", afirma el neuropsicólogo, siendo los casos peores, según apunta, si te ves atando a tu familiar o incluso pegándole. "Esto representa un signo grave y que requiere de ayuda grave o urgente. Por eso, muchas veces, cuando hablamos de demencia no solo hablamos de un solo paciente, sino de dos, del cuidador y del enfermo", sostiene.

   Con ello, Xavier Montaner aporta las siguientes pautas para que un cuidador se cuide mejor y, así pueda cuidar mejor de los demás:

   1.- Cree muy importante el tener conocimiento acerca del problema del familiar. "Tener información ayuda a solucionar el problema que se pueda presentar, a tener herramientas para comunicarte de forma eficaz con tu familiar, su contexto y los recursos sanitarios a tu alrededor, así como una buena relación con el médico y con los terapeutas".

   2.- Tener esta capacidad de tener conciencia de tus propias emociones y no dejarte arrastrar por ellas, como por ejemplo de la rabia. Ver qué te dice la rabia o la impotencia cuando las sientas porque muchas veces no las escuchamos hasta que estallamos y acaba esto perjudicando al familiar y a nosotros. Para ello, puede ayudarnos el escuchar a nuestras emociones, hacer yoga, mindfulness, a la hora de coger distancia de nuestras emociones y sacar nuestra mejor parte como cuidadores.

   3.- Comprometerse con un rol de cuidador que no invada totalmente nuestros otros roles y tener claro qué tipo de cuidador queremos ser, si compasivos, afectuosos y empáticos, e intentar guiarnos por estos valores o ideas sin prescindir también de nuestros derechos como cuidador, de nuestra vida en pareja, con nuestras amistades, intentando delegar lo que más nos cuesta a las personas que tenemos alrededor. Un punto importante sobre el que hace hincapié es que debemos dejarnos ayudar por los que nos rodean y delegar esta responsabilidad con allegados o con recursos sociales a nuestra disposición, que ahora en tiempo de pandemia es complicado, a pesar de que se siguen haciendo cosas.

   4.- Aquí Xavier Montaner menciona que hay recursos a nivel social para los cuidadores, como grupos de ayuda en asociaciones de familiares, donde la gente puede escapar de esa olla a presión. "En lugar de aguantar hay que intentar aceptar, que esto no significa que nos guste lo que está sucediendo, sino que dentro de lo que hay, intentar no quejarte y mejorar tu vida, y esto significa actuar como quieres ser con tu familiar y no descuidar tu vida personal, las dos variables principales", sentencia.

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