Publicado 05/11/2021 15:22CET

Crece la búsqueda de ayuda profesional en casos leves de depresión gracias a la mayor concienciación de la salud mental

Archivo - Depresión otoño
Archivo - Depresión otoño - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / EVERSTE - Archivo

MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

En los últimos meses ha crecido la búsqueda de ayuda profesional en casos leves de depresión gracias a la mayor concienciación sobre la salud mental, según han señalado expertos reunidos en Sitges en el XIX Seminario Lundbeck 'COVID-19 & Depresión, la tormenta perfecta', donde también se ha tratado el aumento de los casos de depresión por la pandemia de COVID-19.

"La gente está más concienciada y dispuesta a pedir ayuda. De hecho, tengo la impresión de que empiezan a llegar casos más leves que antes no siempre llegaban a las consultas de salud mental", señala a la doctora Rosa Molina, Psiquiatra en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y Presidenta de la Sección de Neurociencia Clínica de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.

El doctor Eduard Vieta, jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic de Barcelona, Catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Barcelona, jefe de Grupo de Investigación del IDIBAPS y Director Científico de CIBERSAM, cree que "las cifras volverán a una cierta normalidad a lo largo del año que viene, pero no hay que olvidar que esa "supuesta" normalidad consiste en que los trastornos mentales tienden a aumentar de forma lenta pero progresiva, algo que ya sucedía antes de la pandemia, y que tiene que ver con nuestra resiliencia y las expectativas derivadas del estado de bienestar".

"Muchas personas han percibido malestar emocional, nerviosismo, y dificultades para conciliar el sueño durante el confinamiento y más allá, pero sólo una proporción mucho más pequeña de ellos ha desarrollado un trastorno depresivo o ansioso que ha precisado tratamiento. Sin embargo, el hecho de que tanta gente haya mostrado sufrimiento emocional ha sido y es un caldo de cultivo para que aumenten estos trastornos, justo en un momento en que el sistema de salud está todavía tensionado por la atención a la pandemia", añade.

"Eso nos va a obligar a fortalecer el sistema de salud con más profesionales de la psiquiatría, psicología clínica, enfermería de salud mental y trabajo social" añade.

PRIORIDADES EN SALUD MENTAL EN LA ERA POST-COVID

Ahora que la salud mental se encuentra en la agenda política, los especialistas tienen claro cuáles deberían ser las prioridades. Vieta señala la necesidad de "formar profesionales, recuperar a los que se fueron, reforzar la conexión entre salud comunitaria y atención primaria, desestigmatizar los trastornos mentales eliminando barreras a su integración social, invertir en prevención, investigación e innovación, incluyendo tecnologías digitales y nuevos fármacos, facilitando su incorporación al sistema nacional de salud y, por último, comprender que no hay salud sin salud mental".

En esta línea, el doctor Lorenzo Armenteros, médico de familia en el Centro de Salud Islas Canarias, en Lugo, y miembro del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la SEMG, desde su enfoque de la atención primaria, pone el acento en "la importancia de la prevención y del diagnóstico precoz".

"En que la investigación no puede parar y que hacen falta tratamientos que cubran un amplio abanico de síntomas con menos efectos secundarios. En la búsqueda de nuevos modelos de asistencia como es el abordaje compartido, junto a salud mental y otros profesionales. La adaptación de la tecnología para ser más eficientes y efectivos, y la información veraz de todo lo relacionado con enfermedades como la depresión y su principal complicación, el suicidio", añade.

Por otro lado han tratado el papel de las redes sociales, que según señalan han sido demonizadas por su potencial adictivo y la extensión de fenómenos como las autolesiones digitales o el uso de hashtags que ocultan información nociva sobre patologías mentales.

Sin embargo, tal y como explica la influciencer y doctora Rosa Molina, "también están mostrando un enorme potencial para combatir y compensar estos efectos. Ejemplo de ello son las campañas de muchos influencers en redes sociales que han hablado de su asistencia al psicólogo y psiquiatra de una manera abierta y desestigmatizando".

En este sentido, "también muchos profesionales nos hemos animado a hacer divulgación por este nuevo canal que, sin duda, nos permite llegar a mucha más gente, de una manera más amplificada y, además, a los más jóvenes, con un formato más visual, divertido y amigable. El uso del humor permite llegar mucho más, con mensajes que resultan menos pesados, moralizantes y que ayudan a desestigmatizar", explica.

A su juicio, desde el inicio de la pandemia ha habido un crecimiento exponencial en el número de profesionales (psicólogos, psiquiatras, enfermeros de salud mental, trabajadores sociales, terapeutas, docentes, investigadores, etc.) que se han animado a divulgar de una manera distinta.

"Las redes nos brindan una oportunidad óptima para el contacto directo con el otro, el intercambio, lo visual, lo auditivo. Tenemos que tratar que la información fiable y el conocimiento llegue allí donde están nuestros pacientes. Toca adaptarse a los nuevos modos de comunicación en la manera de lo posible", concluye.

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