¿En qué consisten las pruebas de la alergia?

Pruebas de la alergia
GETTY IMAGES / BLUECINEMA
Publicado 03/10/2018 8:43:33CET

   MADRID, 3 Oct. (EDIZIONES) -

   Detectar que una persona tiene alergia es fácil, gracias a sus síntomas. Después esta clínica debe confirmarla las pruebas de alergia, bien cutáneas o a través de análisis de sangre. Hoy en día se puede tener alergia a casi todo y tener alergia a algún componente básico de nuestra vida diaria puede llegar a ser muy molesto e incapacitante.

   En una entrevista con Infosalus, Francisco Javier Seoane, responsable del servicio de Alergología del Hospital Severo Ochoa de Madrid explica que la ‘IgE’ es un tipo de anticuerpo o inmunoglobulina implicado en la alergia y en la respuesta inmune contra diversos agentes patógenos. Sus niveles suelen estar elevados en pacientes alérgicos.

   “Todas las pruebas médicas, y en especial las alérgicas, tienen que ser alentadas por la clínica, en base a lo que cuenta el paciente, pero ningún síntoma de enfermedad alérgica es fijo, hay que demostrar que un tipo especial de inmunoglobulina, la ‘IgE’, reconoce al antígeno o sustancia que da pie a sospechar que una persona puede ser alérgica. Sólo se puede conseguir a través de analíticas o de pruebas cutáneas”, según informa.

   Así, y antes de que se someta a una persona a una analítica, clínicamente se debe probar que presenta alergia a algún alérgeno. “Se tiene que sospechar ante síntomas de rinitis, de estornudos, de secreciones, de picor de ojos, o en la presentación de síntomas de vías bajas o hiperreactividad bronquial, así como síntomas asmáticos. Cuando una persona tiene síntomas de rinoconjuntivitis o de asma hay que descartar siempre que haya detrás un alérgeno implicado”, recalca.

   Seoane sostiene también que en el caso de la alergia alimentaria, ésta se puede manifestar de varias maneras. En el caso concreto de frutas, por ejemplo, dice que cursa muchas veces con picor del área orofaringea, de manera general, aunque también se puede manifestar con síndrome alérgico oral o con cuadros cutáneos, o en casos más graves, con crisis de asma, bajadas de tensión o con anafilaxias, aunque apunta que estos últimos son los casos más excepcionales.

   A su vez, el alergólogo alerta de que también pueden surgir problemas alérgicos en la piel por contacto con alguna sustancia, y que de repente aparezca urticaria de contacto. Aquí pone el ejemplo de las mujeres que no pueden emplear bisutería porque son alérgicas al níquel, por ejemplo. “Si meto la mano en lejía me producirá una lesión por efecto irritante del producto, y esta sensación nos la aportará aquello que nos dé alergia por contacto”, subraya el doctor Seoane.

   Con ello, afirma que el momento de realizar una prueba alérgica llega en el momento en el que se sospecha de una rinitis alérgica, de un asma alérgica, de una alergia a fármacos o a alimentos después de ser administrados, o cuando se sospecha de una dermatitis de contacto. “Estos son los casos en los que se necesitarán estudios alérgicos”, añade.

¿EN QUÉ CONSISTEN ESTAS PRUEBAS?

   Aquí, el responsable del servicio de Alergología del Hospital Severo Ochoa de Madrid explica que normalmente las pruebas de alergia que más se realizan son las pruebas cutáneas, entre otros puntos porque son las más baratas y sensibles, y también porque permiten trabajar baterías muy amplias de alérgenos. Mientras, precisa que en la sangre se realizan análisis complementarios, o bien cuando las pruebas cutáneas no se pueden hacer.

   “En concreto, la prueba de punción consiste en poner una serie de gotas o de extractos que llevan las proteínas de aquellas sustancias que sospechamos a las que pueden ser alérgicos los pacientes. Tocamos la piel con una lanceta para que las sustancias de debajo de la piel reconozcan la sustancia en cuestión, y entonces saldrá una ronchita que pica o eritema si a eso se le tiene alergia”, explica el alergólogo.

   Con todo ello, el doctor Seoane recuerda que la alergia puede aparecer en cualquier momento de la vida y por ello se debe realizar el diagnóstico en cuanto aparezcan los primeros síntomas de patología.

   “La mayor parte de las alergias se pueden superar de tres maneras diferentes: Evitando el contacto con el alérgeno, con tratamientos farmacológicos que ayuden a aliviar síntomas en el paciente, o bien modulando el sistema inmunitario para que reacciones de forma menos intensa ante lo que te da alergia”, sostiene.

   En el caso concreto de la alergia a los medicamentos, y de manera habitual, dice que se debe evitar la toma del tipo de fármaco al que paciente esté sensibilizado, pero de igual forma sucederá con los alimentos. “Si en ambos casos fueran imprescindibles podemos desensibilizarlos y aunque son técnicas de riesgo, se pueden administrar de manera que el paciente acabe tolerándolos”, precisa.