Publicado 11/11/2021 14:29CET

La Clínica López Ibor alerta de un repunte de las consultas por adicción a las bebidas alcohólicas

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Alcohol - CLÍNICA LÓPEZ IBOR

MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

En el Día Mundial Sin Alcohol, que se celebra este lunes, los expertos de la Clínica López Ibor alertan sobre un repunte de las consultas por adicción a las bebidas alcohólicas, algo que coincide con el último informe del Ministerio de Sanidad de 2021 'Alcohol, tabaco y drogas ilegales', donde se recoge un aumento del consumo de un 8,8 por ciento por primera vez desde 2011.

"Las bebidas alcohólicas son un producto de acceso libre para cualquier persona que alcanza la mayoría de edad. Todos sabemos que puede adquirirse de forma sencilla e inmediata en cualquier establecimiento de nuestro país, e incluso, forma parte de nuestra cultura gastronómica y actividades ligadas tradicionalmente con el ocio", explica el psicólogo especialista en adiciones de Clínica López Ibor, Pedro Neira.

"Todo esto, facilita que normalicemos su ingesta e incluso que la tratemos de manera muy distinta al resto de sustancias adictivas y de abuso, lo que interfiere en los tratamientos", señala. Sin embargo, cada año se producen 3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,3 por ciento de todas las defunciones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De hecho, su consumo es el causante del desarrollo de alrededor de 200 enfermedades, como la cirrosis hepática y algunos tipos de cáncer y/o enfermedades cardiovasculares y también de trastornos mentales y comportamentales, incluido el alcoholismo.

Así las cosas, en España, se mantienen elevadas cifras de consumos abusivos del alcohol no solo con las comidas, sino también en los fines de semana, mezclando bebidas e, incluso, añadiendo el consumo de otras drogas. El consumo de alcohol en atracón mantiene en general una tendencia ascendente desde 2007 y se sitúa actualmente en el 15,4 por ciento, según el Ministerio de Sanidad.

Entre los jóvenes, casi la mitad de los estudiantes se han emborrachado en el último año y la tasa media de iniciación al alcohol se mantiene en los 14 años, según advierten desde la clínica. "El tratamiento de las adicciones presenta un gran reto social que desemboca una gran mayoría de las veces en lo que se conoce como patología dual, el desarrollo simultáneo de trastornos mentales además de la adicción", añade Neira.

DOS VARIABLES PARA TRATAR LAS CONDUCTAS ADICTIVAS

Así, el experto habla de dos variables para tratar las conductas adictivas: la conciencia de problema y la motivación al cambio. En cuanto a lo primero, destaca que las personas, al consumir la sustancia, buscan una función en su vida que no están sabiendo cubrir de otra manera, comprendiendo el funcionamiento de estas conductas adictivas sin entrar en distorsiones o justificaciones que las mantienen.

En cuanto a la motivación al cambio, destaca que, tras haber tomado esta conciencia, es necesario generar y ver motivos razonables para llevar a cabo las transformaciones necesarias en el estilo de vida.

"Los efectos de todas las sustancias afectan de forma similar sobre nuestro sistema de refuerzos y castigos. O bien generan una gratificación, o alivian un malestar de forma inmediata. Por ello, es este uno de los motivos por los que pensar que los problemas de adicción no pueden verse como fenómenos aislados a una sustancia", opina Neira.

Por ello, añade, es frecuente que las recaídas en este tipo de problemas no vengan con la conducta o sustancia que había generado problemas inicialmente. "Por ejemplo, abandono el consumo de cannabis pero comienzo o mantengo consumir alcohol. En este caso, el alcohol puede convertirse en un sustituto y cubrir la función que buscaba en el cannabis y, por lo tanto, mantener e incrementar el consumo de esta sustancia que se percibe como menos nociva y facilitando la vuelta al consumo de mi sustancia inicial".

EFECTOS DEL ALCOHOL SOBRE EL CUERPO Y LA SALUD MENTAL

El alcohol se considera un depresor, afectando a nuestro sistema nervioso central. "Nuestro cerebro está protegido por una barrera (barrera hematoencefálica) que no permite el paso de los tóxicos desde la sangre. No obstante, la composición del alcohol hace que este pase al cerebro de forma rápida", comenta el experto.

"Las primeras estructuras afectadas se encuentran en la parte frontal del cerebro. El lóbulo frontal es el encargado de manejar la inhibición de los impulsos o la visión de futuro. Todo ello, unido al fácil acceso a esta sustancia, hace de ella la puerta de entrada a muchas recaídas y uno de los principales inicios de fracasos en el tratamiento de otras conductas adictivas" concluye Neira.

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