Publicado 25/10/2021 14:03CET

Claves para reaccionar a tiempo ante un ictus

Archivo - Dolor de cabeza, ictus, tensión.
Archivo - Dolor de cabeza, ictus, tensión. - PORNPAK KHUNATORN/ISTOCK - Archivo

MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

Con motivo del Día Mundial de Ictus, que se conmemora este viernes, el doctor Julio Maset, médico de Cinfa, ha recordado la importancia de que la población conozca las señales de alarma, ya que "actuar de manera precoz incrementará las posibilidades de salvar la vida de la persona y de minimizar las posibles secuelas".

"El ictus o accidente cerebrovascular (ACV) es una lesión que se produce por la interrupción del flujo sanguíneo en alguna zona del cerebro, debido a una obstrucción de los vasos sanguíneos (ictus isquémico) o a una rotura de ramas arteriales (ictus hemorrágico). Se podría equiparar a un infarto de corazón, pero en el cerebro", explica el doctor.

A pesar del incremento en la incidencia registrado en los últimos tiempos, de acuerdo con la Sociedad Española de Neurología (SEN), la mortalidad y la discapacidad por ictus ha disminuido en los últimos veinte años. Como explica el experto de Cinfa, "la mejora en la detección precoz de los síntomas ha sido una de las claves en este descenso".

CÓMO DETECTAR Y ACTUAR ANTE UN ICTUS

Así, Maset ha proporcionado una serie de claves para detectar las señales de alarma del ictus y actuar a tiempo. "Principalmente, existen tres síntomas que se manifiestan de forma repentina y que nos alertan de que alguien está sufriendo un infarto cerebral. Aunque se suelen presentar combinaciones de estos síntomas, basta con uno solo para sospechar de que se trata de un ictus: pérdida de fuerza o de sensibilidad, boca torcida y dificultad para hablar o entender.

En cuanto a la pérdida de fuerza o de sensibilidad en una parte del cuerpo (generalmente en una mitad), Maset explica que "la persona es incapaz de levantar los brazos o sostener un objeto con el brazo de la mitad débil de su cuerpo". En lo que respecta a la boca torcida, afirma que la persona que está sufriendo el ictus no es capaz de sonreír con normalidad o tiene un lado de la boca caído. Por último, la dificultad para hablar o para entender se refiere a que la persona se expresa de forma ininteligible, inconexa o utilizando palabras que no encajan en ese contexto.

Otros síntomas que pueden dar la voz de alerta pueden ser la sensación de vértigo o desequilibrio (que puede llevar al afectado a caerse), un dolor de cabeza muy intenso que se inicia bruscamente, la pérdida total o parcial de la visión o visión borrosa y un hormigueo en un lado del cuerpo: un lado de la cara, un brazo o una pierna.

Ante estas señales, es fundamental*intervenir con rapidez y llamar al número 112, incluso en caso de duda. En la mayoría de las comunidades autónomas,*la llamada a los servicios de emergencia activará el Código Ictus, un protocolo que dirige al paciente a un hospital con Unidad de Ictus donde un equipo de profesionales lo tratará de urgencia para, en los días siguientes, iniciar su seguimiento neurológico.

Asimismo, también es importante acompañar en todo momento al afectado y ponerle cómodo. Conviene aflojarle la ropa para facilitar una buena respiración y tumbarlo con la cabeza y los hombros un poco elevados, tratar de calmarle y evitar las aglomeraciones a su alrededor. Otra advertencia del doctor es no administrarle medicamentos ni tampoco alimentos; ni moverle ni hacerle hablar.

En caso de que esté inconsciente, se le debe poner en posición lateral de seguridad (tumbado de lado) y vigilar si respira con normalidad. Si sufriera convulsiones, no se le debe sujetar con demasiada firmeza; se debe alejar objetos con los que pudiera hacerse daño, y ayudarle a mantener, en la medida de lo posible, la posición lateral de seguridad.

VIDA SALUDABLE COMO FORMA DE PREVENCIÓN

Los principales factores de riesgo del ictus, similares a los de otras enfermedades cardiovasculares, son la hipertensión, el colesterol alto, la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo habitual de drogas y alcohol. "En general, el estilo de vida actual, que a menudo es fuente de estrés, se ha convertido en una causa de ictus. Aunque este es más común en los mayores de 65 años, nadie está libre de sufrirlo, ya que su incidencia por debajo de esa edad ha aumentado de manera significativa durante las últimas décadas y se prevé que lo siga haciendo", apunta Maset.

Por todo ello, es importante adoptar una serie de hábitos saludables para prevenirlo como comer de forma sana y equilibrada, apostando por la dieta mediterránea, reducir el consumo de sal, realizar ejercicio de forma regular, dormir al menos ocho horas al día, controlar nuestra tensión arterial, peso y niveles de colesterol y evitar el tabaco y el alcohol. "No perdamos de vista que la verdadera clave de la lucha contra el ictus se halla en la prevención: un estilo de vida saludable es el mejor aliado para mantener alejada la amenaza de los accidentes cerebrovasculares", recuerda el experto.

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