Hipertensión, fonendoscopio, corazón, electrocardiograma
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Actualizado: domingo, 23 julio 2017 7:34

   MADRID, 23 Jul. (EDIZIONES) -

   Llaman a la hipertensión arterial la 'asesina silenciosa'. Puede pasar inadvertida pero sus consecuencias pueden llegar a ser desastrosas. No importa qué edad se tenga, aunque es más frecuente a partir de los 40 pero, si se padece, el riesgo de sufrir un ataque al corazón es mayor, así como el de demencia o accidentes cerebrovasculares. Conviene por ello seguir un estilo de vida saludable, hacer deporte y consumir dieta mediterránea para prevenirla.

   "Se le llama 'la asesina silenciosa' porque, al igual que otras enfermedades, va desarrollando el daño a lo largo de los años y sin producir síntomas, hasta que por fin da la cara y afecta seriamente a una serie de órganos", alerta en una entrevista con Europa Press el doctor Manuel Abeytua, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y presidente de la sección de Riesgo vascular y Rehabilitación cardiaca de la SEC.

   La Fundación Española del Corazón la define como "la elevación de los niveles de presión arterial de forma continua y sostenida". Para poder entenderlo, explica previamente qué es la presión arterial: "El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo humano. Esta acción es lo que se conoce como presión arterial. La presión máxima se obtiene en cada contracción del corazón y la mínima, con cada relajación".

   Abeytua precisa que se consideraría hipertensión arterial cuando ésta se sitúa por encima de los 130 milímetros de mercurio (mmhg) la máxima, y la mínima por encima de los 85 mmhg. En este sentido, la Fundación Española del Corazón enumera una serie de argumentos por los que la hipertensión arterial supone un factor de riesgo:

   · Supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobreesfuerzo. "Este incremento de la masa muscular acaba siendo perjudicial porque no viene acompañado de un aumento equivalente del riego sanguíneo y puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardiaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias", añade.

   · En aquellos pacientes que ya han tenido un problema cardiovascular, la hipertensión puede intensificar el daño.

   · Propicia la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias) y los fenómenos de trombosis (pueden producir infarto de miocardio o infarto cerebral). En el peor de los casos, reblandece las paredes de la aorta y provoca su dilatación (aneurisma) o rotura (lo que inevitablemente causa la muerte).

   · Cuando las arterias se vuelven rígidas y estrechas, el riego sanguíneo resulta insuficiente y provoca la aparición de infartos cerebrales (ictus o accidente vascular cerebral isquémico). La elevación de la presión arterial también puede causar la rotura de una arteria y ocasionar una hemorragia cerebral (ictus o accidente vascular cerebral hemorrágico).

   · La hipertensión causa rigidez en las arterias que suministran la sangre a los riñones. Pero también perjudica al propio riñón, lo que puede desembocar en una insuficiencia renal que incluso requiera diálisis. Por otro lado, si el riñón resulta dañado se puede producir un aumento de la presión arterial.

   · Si afecta a las arterias de las piernas causa dolor al caminar.

   · Si daña las arterias de la retina provoca alteraciones en la visión.

   · En los hombres puede ser causa de impotencia.

   Sobre el origen de la misma, el también cardiólogo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid precisa que se debe fundamentalmente a la rigidez de las arterias, una situación que puede deberse a varios factores como la obesidad, la diabetes, el fumar, el sedentarismo, o la alimentación no adecuada. A su vez, indica que la carga genética puede favorecer su aparición, aunque es determinante el estilo de vida de la persona. También puede darse en personas sin antecedentes, en niños, y es bastante común en personas mayores.

TRUCOS PARA MANTENERLA A RAYA:

    Por ello, el cardiólogo de la SEC detalla una serie de consejos para mantenerla a raya lo máximo posible, aparte de tomar la medicación que en su caso prescriba el facultativo:

   1.- Evitar el sobrepeso y bajar de kilos cuando sea preceptivo. Rebajarlo reduce la presión arterial y disminuye el riesgo cardiovascular y de diabetes.

   2.- No tomar alcohol en exceso (más de 40 gramos de alcohol en hombre, y en mujer 20 al día).

   3.- Seguir una dieta saludable, fundamentalmente mediterránea. "Los hipertensos deben disminuir el consumo de sal y alimentos que la contengan. También es necesario consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales. Por último, usar aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas", indica la Fundación Española del Corazón.

   4.- Realizar actividad física es vital para prevenirla y evitar el sedentarismo. "Si una persona camina tres horas al día hace actividad física pero si está ocho horas sentado también es sedentaria. Los dos factores los suele tener la misma persona. Caminar al día una o dos horas y el resto del día estar en un sillón no sirve, por lo que hay que permanecer activo", advierte Abeytua.

   5.- No fumar porque el tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. "Dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión", destaca la FEC.

   Si ya eres hipertenso no puedes conformarte con las recomendaciones anteriores, según la Fundación Española del Corazón, hay que tener en cuenta también estos consejos:

   · Aunque la presión arterial se haya normalizado no hay que dejar de tomar la medicación nunca.

    · Cumplir estrictamente el tratamiento e intentar mantener siempre el horario de ingesta de las pastillas.

    · Consulta al doctor si el tratamiento no obtiene resultados, ya que a veces es necesario asociar varios fármacos para controlar la presión arterial. Revisa también la dieta por si algún alimento (por ejemplo, la sal) está impidiendo el efecto antihipertensivo de la medicación.

   · El tratamiento debe compatibilizarse siempre con el estilo de vida cardiosaludable.

   · Vigila el resto de los factores de riesgo, ya que si no, tus buenas cifras de presión arterial no servirán de mucho.

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