Actualizado 16/02/2011 18:12 CET

Canarias.- Canarias registra más de 2.300 trasplantes renales en los últimos 30 años

El archipiélago conmemora el trigésimo aniversario del primer trasplante renal realizado en las islas

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 16 Feb. (EUROPA PRESS) -

El archipiélago canario, desde que se realizara el primer trasplante hace ya treinta años, ha registrado hasta la fecha un total de 2.335 trasplantes renales, de los que 2.276 se han llevado a cabo en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) y 59 en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria.

Éste es tan sólo uno de los datos que se han dado a conocer este mediodía en el acto conmemorativo del trigésimo aniversario del primer trasplante renal realizado en Canarias, en el que estuvieron presentes el consejero de Sanidad del Gobierno autonómico, Fernando Bañolas; el director gerente del HUC, Ignacio López; el coordinador general de trasplantes renales, Aurelio Rodríguez; el jefe de servicio de Nefrología, Benito Maceira; y José Joaquín, voluntario de ERTE.

A finales de los setenta, tal y como relató el doctor Maceira, un reducido número de profesionales del entonces Hospital y Clínico de Tenerife se propuso el objetivo "utópico" de poder realizar trasplantes renales en las islas, un objetivo que se alargó durante 3 años de "intenso trabajo" y que derivó en febrero de 1981 en el primer trasplante renal realizado en Canarias a una paciente de 47 años con insuficiencia renal crónica en tratamiento de hemodiálisis, un hecho que, según el doctor, significó "la llave de la ilusión, del voluntarismo y de la superación profesional".

Estimulados por el éxito de los primeros trasplantes y con el reto de extender esta experiencia al resto de islas, Las Palmas de Gran Canaria acogió el 4 de marzo de 1982 una reunión de los equipos relacionados con el riñón de los cuatro grandes hospitales canarios, creándose entonces el primer Programa Canario de Trasplantes y, por consiguiente, "la llave de la unión de todos los profesionales que, olvidándose de personalismos e insularismos, aunó sus esfuerzos para trasplantar a todos los enfermos renales del archipiélago".

Pero alcanzar estos logros, según el doctor Maceira, "no se hubieran alcanzado sin la generosidad del pueblo canario", a quien dedicó "la llave de la solidaridad del ciudadano, que ha sabido comprender que, con la ayuda mutua, está en la base de cualquier progreso de un grupo humano".

TIEMPO DE ESPERA

El tiempo de espera para poder someterse a un trasplante renal en Canarias se sitúa actualmente en un año de media, tal y como apuntó el coordinador general de trasplantes renales, quien sí quiso matizar que esta espera siempre va a depender de las características del propio paciente.

En cuanto al éxito de este tipo de intervención, la evolución de la medicina ha ido mejorando la supervivencia del paciente trasplantado a lo largo de estos años. Así, según el doctor Rodríguez, un 60 por ciento de los enfermos renales que fueron sometidos a los primeros trasplantes en Canarias han contado con una supervivencia media de 10 años. Y respecto a los que han sido operados más recientemente, un 95 por ciento ha superado el año, y un 70 por ciento los diez años.

"La otra mitad --según el doctor Rodríguez-- desafortunadamente se han perdido por el camino porque hay casos de fallecimiento por rechazo u otras complicaciones que hacen que el riñón deje de funcionar". Es más, ha querido dejar claro que el trasplante "no dura para toda la vida"; el que más tiempo lleva funcionando en Canarias se hizo en 1983.

La primera causa de entrada en diálisis sigue siendo la diabetes. De hecho, la media de enfermos diabéticos en Canarias es tres veces la media nacional, una cifra "escandalosa" y que constituye uno de los retos "más importantes" de la sanidad canaria, tal y como remarcó el jefe de servicio de Nefrología, Benito Maceira.

Detrás de todo eso, agregó el doctor Maceira, está "la locomotora" de la obesidad, que ha provocado que Canarias sea conocida como "las islas michelín" por las altas tasas de esta enfermedad. En su opinión, lo ideal sería cultivar en el archipiélago una auténtica cultura de la prevención para que no se tuvieran que realizar tantos trasplantes renales, dado que eso significaría "haber sido capaces de prevenir la enfermedad renal y conseguir que cada vez hubieran menos enfermos con necesidad de someterse a un trasplante", concluyó.