Junta destaca que baja un 40% en los últimos 5 años la mortalidad por ictus por la atención sanitaria

Actualizado 29/10/2012 11:33:58 CET

SEVILLA, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -

La tasa de mortalidad por accidentes cerebro vasculares ha experimentado en los últimos años un notable descenso, de casi la mitad de su valor tanto en hombres como en mujeres, gracias a la mejora de la atención sanitaria. Son datos del Sistema de Información de Vigilancia de la Salud del Sistema Sanitario Público de Andalucía que revelan que la mortalidad por accidente cerebrovascular en Andalucía ha descendido un 38 por ciento para los hombres y el 42 por ciento para las mujeres, en los últimos cinco años hasta situarse en 59,6 casos por 100.000 y a 45,4 por 100.000 respectivamente.

En un comunicado, la Consejería de Salud ha recordado que este lunes se celebra el Día Mundial del Ictus, una situación clínica grave que afecta sobre todo a personas mayores. Así, indican que en Andalucía se produce un caso cada 30 minutos dado que su incidencia es 163,4 episodios al año por cada 100.000 hombres y 98,6 por 100.000 mujeres. Estos valores también han descendido en los últimos cinco años en la región en un 11 por ciento en los hombres y en un 10 por ciento en las mujeres.

Esta patología es la tercera causa de muerte en los países occidentales y la primera causa de invalidez en España, siendo el motivo más frecuente de ingreso en los servicios de neurología de los hospitales andaluces.

Entre los principales factores de riesgo para sufrir un evento cerebral la Junta explica que están la hipertensión, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes y el colesterol, así como el padecer determinadas enfermedades del corazón o el consumo de alcohol o de drogas. Por ello, añaden que es importante conocer si se padece hipertensión arterial y controlarla adecuadamente, así como abandonar el tabaco y mantener hábitos de vida saludables con una alimentación equilibrada y ejercicio físico para intentar prevenir este tipo de accidentes.

El ictus es una patología difícilmente identificable que, sin embargo, requiere de una rápida actuación para reducir los efectos secundarios y la mortalidad, y garantizar una correcta recuperación. Por ello, los sanitarios deben valorar en minutos el grado de autonomía del paciente y administrar los cuidados en relación a la gravedad de su situación.

Algunas de las señales para detectar un ictus son la falta de sensibilidad, debilidad o parálisis repentina en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo; la confusión súbita o problemas repentinos para hablar o entender; la pérdida súbita de memoria; los problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos; las dificultades para caminar, la aparición de mareos o vértigo y la pérdida del equilibrio o capacidad de coordinación; y el dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad.

MEJORAS EN LA ATENCIÓN SANITARIA

En la misma línea, informan que un estudio de investigación está analizando los beneficios de una evaluación con medios audiovisuales desde el domicilio de los pacientes cuando son atendidos por los servicios de emergencias. Es el proyecto 'Teleictus en movilidad', que consiste en la transmisión tanto de imágenes como de bioseñales desde los equipos de emergencias sanitarias 061 hasta el Servicio de Neurología del Hospital de referencia desde que se atiende al paciente en su domicilio, "lo que puede permitir un mejor abordaje del problema e identificar mejor las necesidades de cada paciente antes incluso de llegar al hospital".

En este punto, los expertos indican que el factor que determina la eficacia del tratamiento (fibrinolisis) en estos pacientes es que éste se aplique entre los 90 y 120 minutos posteriores al inicio de los síntomas. Así, este proyecto pretende mostrar evidencias sobre el uso de la plataforma basada en tecnologías inalámbricas que permiten aproximar el hospital a cualquier lugar donde se encuentre el paciente, acortando tiempos de diagnóstico e inicio de tratamiento en el periodo de fase aguada del ictus.

La Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES) y el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla están realizando este pilotaje, financiado por el Instituto Carlos III, con el fin de que mejorar la comunicación entre equipos médicos móviles de emergencias sanitarias y equipos médicos expertos en la fase más aguda del ictus mediante para reducir significativamente los tiempos tanto de diagnóstico como de tratamiento.

Además, la Consejería de Salud y Bienestar Social, también a través de EPES, ha desarrollado un protocolo de cuidados especializados para pacientes con accidente cerebrovascular (ACV) o ictus con el objetivo de mejorar la calidad de la asistencia y la seguridad de estas personas durante su traslado a Urgencias.

Estas medidas de atención y cuidados específicos han sido diseñadas por los propios profesionales de enfermería de EPES basándose en las evidencias científicas disponibles, y tienen como finalidad detectar las necesidades individuales de los pacientes en función del déficit neurológico que padezcan y prestar así una atención personalizada acorde con el nivel de afectación.

Dado que en muchas ocasiones las personas que sufren un ictus ven, entre otros síntomas, alterada su capacidad de habla, también se ha iniciado un estudio de investigación dirigido a evaluar la utilidad de diferentes dispositivos de ayuda basados en el lenguaje no verbal o elementos de apoyo, como dibujos o ilustraciones adaptados a estas personas, que faciliten al paciente la comprensión de lo que les ocurre y mejore su percepción de seguridad y su respuesta emocional.

De la misma manera, inciden en que en el marco del Plan de Atención al Ictus, se instauró la herramienta Código Ictus, que organiza y coordina las estructuras prehospitalarias y hospitalarias con el objetivo identificar a los potenciales pacientes con ictus isquémicos que se podrían beneficiar con la trombólisis.

UNIDADES Y ATENCIÓN

Actualmente, el Sistema Sanitario Público de Andalucía cuenta con dos unidades de ictus de referencia, una en el hospital Virgen del Rocío y otra en el hospital Regional de Málaga.

La Consejería de Salud y Bienestar Social viene trabajando con ocho hospitales andaluces con el objetivo de habilitar unidades de atención al ictus en todas las provincias de la comunidad autónoma. De hecho, está previsto que a finales de este año culmine el análisis de los criterios que tienen que cumplir las unidades de neurología para convertirse en unidades de ictus de referencia. En la misma línea, también se está ultimando el mapa de hospitales de referencia para el manejo del ictus complejo.

Además, añaden que la Consejería del ramo está trabajando en la elaboración de dos guías de información a la ciudadanía sobre la prevención primaria y secundaria del ictus.