Publicado 05/06/2021 07:59CET

Amígdalas vs. adenoides: ¿se siguen extirpando tanto las vegetaciones hoy en día?

Archivo - Doctora mirando la garganta a una niña.
Archivo - Doctora mirando la garganta a una niña. - NEUSTOCKIMAGES/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 5 Jun. (EDIZIONES) -

   Cuando éramos pequeños eran bastante frecuentes las extirpaciones de amígdalas o de adenoides (vegetaciones). Hoy en día esto no es así. Como en todo la Ciencia ha avanzado y ya no son tan habituales este tipo de intervenciones.

   "La menor disponibilidad de antibióticos hacía que la fiebre reumática, una posible complicación de las amigdalitis bacterianas potencialmente muy grave (podía afectar a distintos órganos, entre ellos el corazón), provocaba que quitar las amígdalas sirviese como medida de protección frente a las amigdalitis y por tanto frente a las complicaciones reumáticas", explica en una entrevista con Infosalus el doctor Alejandro Lowy, presidente de la Comisión de ORL pediátrica de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello (SEORL-CCC).

   Así, mantiene que hoy en día la causa más frecuente de operar las amígdalas y las adenoides es por cuadros obstructivos en los que tantos las amígdalas como las adenoides crecen tanto que producen cierto grado de obstrucción respiratoria que da lugar a ronquidos.

   "Y en su extremo más severo esa obstrucción respiratoria da lugar al síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño, en el que la obstrucción llega a causar pausas de apnea (pausas respiratorias), despertares, mala calidad del sueño y si se deja sin tratar puede afectar al desarrollo cognitivo, al crecimiento etc", subraya.

   Sin llegar al extremo de las apneas más severas, el doctor Lowy dice que también se sabe que los niños con hipertrofia adenoamigdalar (amígdalas y adenoides más grandes) sufren de una posición anómala de la lengua y respiración oral en vez de nasal, lo que puede afectar al crecimiento de la cara, problemas de ortodoncia, algo que puede favorecer en la edad adulta los ronquidos y una mala respiración por la nariz.

   Según describe el ORL, generalmente por amígdalas se conocen a las amígdalas faríngeas (las anginas, que se sitúan en la parte más posterior de la garganta). "Existen otras amígdalas: la amígdala lingual, que está en la base de la lengua y las adenoides que están formadas por el mismo tipo de tejido que las demás. La función de estás amígdalas es defensivo: están formadas por tejido linfoide y se encargan de protegernos de todo lo que entra por la boca y la nariz", detalla el experto.

   En el caso de las adenoides, que efectivamente también se denominan vegetaciones, el doctor Lowy menciona que son un acúmulo de tejido linfoide que se sitúa en la parte más posterior de la nariz: "En niños pequeños, por incremento de la actividad inmunitaria inherente a su edad, aumentan de tamaño por lo que pueden a llegar a ser tan grandes que obstruyan (con distinta repercusión según el tamaño que alcancen) la respiración por la nariz".

POR QUÉ SE EXTIRPAN EN LA ACTUALIDAD

   En este sentido, el presidente de la Comisión de ORL pediátrica de la SEORL-CCC apunta que actualmente las indicaciones para quitar las amígdalas son:

- Por amigdalitis de repetición: infecciones bacterianas de las amígdalas, que cumplen una serie de criterios sobre el número de episodios al año a lo largo de una serie de años así como la repercusión que estas infecciones tienen sobre la calidad de vida de los niños.

   - Por obstrucción, como comentaba anteriormente, por cuadros de ronquido y/o apneas. Ésta es la indicación más frecuente de cirugía de las adenoides, y suele hacerse al mismo tiempo que la cirugía de las amígdalas.

- Tumores o sospecha de tumores en las amígdalas. Son muy raros en niños pero no hay que olvidar que existen.

   - Síndromes autoinmunes/reumatológicos como el PFAPA y el PANDAS en los que cada vez hay más evidencia de que mejoran con la amigdalectomía (extirpación de las amígdalas).

   - La cirugía de las adenoides se puede hacer también por cuadros de sinusitis de repetición en niños, sobre todo si son pequeños, como paso previo a cirugía de senos paranasales.

   En este contexto, Alejandro Lowy subraya que existen distintas técnicas para quitar tanto las amígdalas como las adenoides, dependiendo la recuperación, el tipo y la frecuencia de las complicaciones principalmente de la técnica utilizada.

   La adenoidectomía es la cirugía en la que se extirpan las adenoides, según detalla. Se puede hacer de forma aislada o asociada a la cirugía de las amígdalas: "Con frecuencia se asocia a la colocación de drenajes transtimpánicos en niños con otitis de repetición o en aquellos que el acúmulo de moco en el oído (otitis seromucosa) les produzca un problema auditivo".

   El principal riesgo en este caso es la hemorragia postquirúrgica, aunque en general asegura que muy bien tolerada por los niños y se suele hacer de forma ambulatoria aunque depende de cada caso. "Se puede usar distintas técnicas: con legra, con radiofrecuencia, con plasma, con coagulación y aspiración entre otras. Cada una con sus ventajas e inconvenientes", apostilla.

   Sobre la cirugía de amígdalas, el miembro de la SEORL-CCC sostiene que se puede dividir en dos tipos: la amigdalectomía extracapsular (o amigdalectomía total) y la amigdalectomía intracapsular (o amigdalectomía parcial).

   "El riesgo principal de estas dos cirugías es el sangrado que puede necesitar volver al quirófano e incluso transfusiones o sangrado muy grave en casos muy excepcionales. Es una cirugía que se hace siempre bajo anestesia general y según una serie de criterios se puede hacer de forma ambulatoria o, en otros casos, pasando una noche en el hospital", sentencia el doctor Alejandro Lowy, presidente de la Comisión de ORL pediátrica de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello (SEORL-CCC).