Publicado 23/02/2021 11:41CET

¿Cómo ha afectado la pandemia a los cuidadores no profesionales?

Archivo - Madre e hija, cuidadora. Enfermedad.
Archivo - Madre e hija, cuidadora. Enfermedad. - GETTY IMAGES / PEOPLEIMAGES - Archivo

MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

El 82 por ciento de los cuidadores no profesionales en España afirma que su labor durante la pandemia les ha causado "más desgaste que nunca", y el 74 por ciento asegura que su salud mental y emocional se han deteriorado durante este tiempo, frente al 61 por ciento de media del resto de países, según el 'Informe sobre el Bienestar de los Cuidadores 2020. ¿Quién cuida a los que cuidan?', impulsado por 'Embracing Carers', una iniciativa liderada por Merck.

Otra de las conclusiones del estudio, cuyo fin es "concienciar y aumentar" el conocimiento sobre las circunstancias y necesidades de este colectivo, es que el 62 por ciento de los cuidadores siente que la pandemia ha empeorado su salud física debido, sobre todo, a la falta de sueño y ejercicio. Este mismo porcentaje indica que la Covid-19 ha repercutido negativamente sobre su situación económica y, además, casi la totalidad (95%) dice no sentir reconocida su labor.

En el informe, que también ha contado con la colaboración de algunas de las principales organizaciones internacionales de cuidadores, se ha realizado a partir de los resultados de una macroencuesta. En ella han participado más de 9.000 cuidadores en 12 países de Asia, América y Europa (751 en España) que proporcionan atención no remunerada a un ser querido con dependencia física o cognitiva y mental.

Así, para los autores del estudio es llamativo que los cuidadores españoles refieran un mayor deterioro mental, emocional y físico y un empeoramiento de su situación económica significativamente mayor que la media de los 12 países (entre 8 y 16 puntos de diferencia). "La pandemia me ha impactado, sobre todo, a nivel psicológico y emocional; sentía una alta presión porque no quería, ni quiero, contagiarle", explica Dolores Fernández, cuidadora no profesional de su padre, Manuel. "La incertidumbre de no saber si estás siendo lo suficientemente cuidadosa me produce mucho miedo", añade.

"La pandemia que sufrimos desde hace ya un año ha aumentado las responsabilidades y dificultades de este colectivo, e impactado notablemente en su bienestar económico, físico y psicológico", apunta el director general de Merck en España, Miguel F. Alcalde. "Desde Merck, a través de 'Embracing Carers', queremos más que nunca visibilizar y apoyar la labor imprescindible que realizan los cuidadores no profesionales, así como poner el foco en sus necesidades", ha señalado.

De acuerdo con el informe, a causa de la pandemia, muchas personas asumieron el rol de cuidador no profesional por primera vez, en concreto, un 18 por ciento de los encuestados en el caso de España. Durante este tiempo, ha aumentado el número de horas dedicadas a esta labor, hasta 7,8 más por semana (llegando a dedicar 25 horas semanales en la fase aguda de la pandemia); lo que explica que dos tercios de los cuidadores españoles afirmen que la Covid-19 ha hecho que la prestación de cuidados resulte aún más difícil.

Así las cosas, un tercio de los cuidadores no profesionales en España siente que las personas a las que cuidan los necesitan "más que nunca". Tanto es así, que el 93 por ciento de ellos afirma que, durante la pandemia, ha puesto las necesidades de las personas a las que cuidan por encima de las suyas propias.

En este sentido, un 59 por ciento reconoce haber proporcionado más apoyo emocional; un 52 por ciento señala un aumento del uso de la tecnología, incluyendo la telemedicina, herramientas 'online' y aplicaciones móviles; y un 58 por ciento indica que ha asumido más responsabilidades domésticas.

BRECHA DE GÉNERO EN EL CUIDADO DE FAMILIARES Y AMIGOS

Además, 6 de cada 10 cuidadores encuestados en España son mujeres y, de acuerdo con el informe, ellas afrontan desafíos únicos que añaden obstáculos adicionales a su bienestar. Así, las cuidadoras españolas tienen menos recursos económicos y, a la vez, más responsabilidades que los hombres cuidadores, lo que se refleja en que estas presentan mayores tasas de ansiedad y problemas de salud de tipo emocional y mental, provocados por la pandemia.

Así, el 77 por ciento de las cuidadoras (frente al 68% de los hombres encuestados) afirma que la pandemia de Covid-19 ha afectado a su salud emocional y mental, el 54 por ciento (frente al 36% de ellos) sufre ansiedad por el miedo a contagiarse, y un 34 por ciento (23% de los cuidadores varones) tiene como principal preocupación no poder contar con ayuda sustitutiva para ocuparse de las personas que ellas suelen cuidar en caso contraer el virus.

Por otro lado, el 95 por ciento de los cuidadores españoles encuestados asegura que no siente reconocida su labor por parte de la sociedad. De hecho, consideran que no reciben el apoyo que necesitan ni por parte del sector público ni del privado. "Pienso que, en general, a un cuidador nadie le envidia. La gente se siente aliviada de no tener que estar como tú, creo que es muy difícil comprender la situación, incluso para la familia", asegura Fernando Martínez, cuidador no profesional de su mujer, Raquel, quien padece esclerosis múltiple.

Por otro lado, el informe también pone de manifiesto que los cuidadores españoles están más preocupados que el resto por las presiones laborales. Así, 7 de cada 10 admiten que les inquieta la posibilidad de perder su trabajo debido al tiempo que tienen que dedicar a la prestación de cuidados, frente al 62 por ciento de los encuestados en otros países.

POSIBLES SOLUCIONES

Finalmente, el informe sobre el 'Bienestar de los Cuidadores 2020' impulsado por Merck identifica cinco puntos prioritarios para abordar las necesidades universales de los cuidadores no profesionales, puntos que constituyen una hoja de ruta hacia posibles soluciones en las que todos los sectores, públicos y privados, tienen un papel que desempeñar.

Estas posibles soluciones son: salvaguardar la salud y bienestar de los cuidadores no profesionales, minimizar la carga económica que asumen, permitir el acceso a información y contenidos formativos fáciles de usar, apoyar a los cuidadores no profesionales empleados, invertir en investigación para garantizar que las necesidades, y la contribución social de los cuidadores sean reconocidas y analizadas.

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