Actualizado 06/06/2020 08:56 CET

Cómo ha afectado el Covid-19 a las operaciones del cáncer

Pacientes espera una intervnción en un hospital.
Pacientes espera una intervnción en un hospital. - VIKTORCAP/GETTY - Archivo

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   MADRID, 5 Jun. (EDIZIONES) -

   Uno de los problemas que presenta el cáncer es que cuanto más tarde se diagnostica y trata, peor es el pronóstico del paciente. La cirugía es uno de los tratamientos principales para luchar contra esta enfermedad, el principal en algunos casos, y como todo en esta pandemia, la gran mayoría de las operaciones se han visto paralizadas por la crisis sanitaria.

   Aunque la cosa ya está más relajada, en una entrevista con Infosalus el presidente de la Sociedad Española de Oncología Quirúrgica (SEOQ) y jefe de la sección de Cirugía del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, el doctor Jacobo Cabañas, lamenta que a pesar de que en general los pacientes oncológicos son de preferencia a la hora de realizar intervenciones, al inicio de esta pandemia se han tenido que demorar muchos casos, entre otros puntos por la falta de medios, ya que la mayor parte de especialistas y el material han tenido que reconvertir su actividad y centrarla en afrontar el COVID-19.

   Además, destaca que en los momentos iniciales, y peores de la pandemia, no era preceptivo someter a un paciente a una cirugía oncológica, teniendo en cuenta el alto riesgo de complicaciones que estos conllevan. De hecho, el vocal de la SEOQ, el doctor Álvaro Arjona Sánchez, explica en este sentido que las operaciones por cáncer suelen ser intervenciones mayores en pacientes que, por su patología, están en una situación ya de por sí de bajada de defensas y de déficit nutricional. "El conjunto de estos factores hace que una infección por coronavirus pueda tener un mayor impacto en estos pacientes. Es por ello que las precauciones son extremas", mantiene.

   Con todo ello, el presidente de los cirujanos del cáncer sostiene que en todo momento se ha intentado mantener la actividad imprescindible, insistiendo en que en esta nueva fase de la pandemia los centros hospitalarios ya se encuentran en un nivel de saturación más bajo, y poco a poco se va recuperando la normalidad.

   ¿Cómo puede afectarles COVID-19 y la demora en las operaciones a su enfermedad? El doctor Cabañas reconoce que se trata de un aspecto "difícil de cuantificar" puesto que el concepto global apunta a que "cuanto antes te intervengas será mejor". "Como no es fácil de medir ese empeoramiento, va a ser difícil el saber si tendrá realmente efecto en los pacientes. Lo razonable es pensar que pueda tenerlo porque hay un retraso en el tratamiento", valora.

   No obstante, el experto señala que para algunas patologías esa demora ha podido ser soslayada de alguna manera, ya que por ejemplo en el cáncer de mama se ha podido indicar hormonoterapia o radioterapia para intentar mantener la situación controlada hasta la intervención quirúrgica, o bien la quimioterapia antes de la operación, cuando igual en otro escenario hubiera sido al revés.

   "Pero hay otras donde no ha habido alternativa clara y han tenido que esperar. Hay pacientes que estaban pendientes de diagnóstico y, por ejemplo, al estar suspendidas las consultas de endoscopias o pruebas de imagen, también han visto paralizado su proceso", apunta el doctor Cabañas.

   En concreto, recuerda que especialmente entre los grandes hospitales de Madrid se ha sufrido "mucho" porque los centros han estado muy sobrecargados, y son muchos los que han derivado pacientes con cáncer a la clínica privada MD Anderson Center de Madrid para operar, mientras que otros centros de otras ciudades no han tenido problemas en continuar su actividad.

   De hecho, la facultativa especialista de área del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del MD Anderson Cancer Center Madrid y vocal de la SEOQ, la doctora Gloria Ortega, explica a Infosalus que en su centro no se han pospuesto las intervenciones quirúrgicas de pacientes con cáncer. "La Comunidad de Madrid decidió mantener su hospital como un centro 'libre de COVID-19', por lo que desde la declaración del estado de alarma han recibido a más de 500 pacientes de la sanidad pública madrileña, debido a la saturación de los hospitales públicos", detalla.

   Al ser su centro monográfico de cáncer, la mayor de los pacientes que atienden dice que presentan riesgo elevado por su estado de inmunodepresión en relación con los tratamientos y a la propia enfermedad, y por eso, en él se crearon desde el principio dos zonas diferenciadas para acoger pacientes sospechosos o con COVID-19 confirmado, y aislarlos del resto de pacientes.

   Además, advierte de que "la avalancha de pacientes con cáncer de colon" les obligó a diseñar un sistema de priorización, de manera que a igualdad de diagnóstico, primaba la presencia de síntomas o el riesgo quirúrgico de los pacientes a la hora de establecer un orden para las intervenciones. "Se intentaron realizar por vía laparoscópica y así limitar las estancias hospitalarias para reducir el riesgo de exposición de los pacientes al virus. Igualmente, se limitaron las visitas y el número de acompañantes de cada paciente para evitar la exposición por el riesgo de infección de enfermos asintomáticos", subraya.

   A su vez, el doctor Álvaro Arjona relata su experiencia en un centro hospitalario público y cordobés, el Hospital Reina Sofía, que durante la etapa más dura de la pandemia (marzo-abril) se organizó implementando circuitos limpios de COVID y no COVID dentro de sus instalaciones. Para ello, dice que precisó de una suspensión de la actividad no prioritaria, estableció las consultas por vía telemática, así como el teletrabajo, y suspendió la cirugía no maligna. Además, dice que su departamento no cesó su actividad, interviniendo pacientes oncológicos en los que la demora podría ser perjudicial.

LOS NUEVOS PROTOCOLOS

   Con todo ello, el presidente de la SEOQ, el doctor Cabañas, subraya que para las intervenciones quirúrgicas oncológicas que se están haciendo durante la pandemia se han reforzado las medidas de precaución, intentando evitar los contagios y "demorando todo lo demorable", de acuerdo con los protocolos dictados por las principales sociedades científicas internacionales en la materia. "En quirófano se intentan mantener las distancias, los EPIS donde sea necesario, y lógicamente también evitar circuitos donde se crucen pacientes COVID y no COVID, aparte de realizar la PCR previa a cualquier paciente antes de la operación".

   La doctora Ortega, por su parte, lamenta que al principio de la pandemia, y debido a la escasez de test, a todos los pacientes que iban a ser intervenidos se les hacía una valoración clínica para descartar síntomas que pudieran estar en relación con una infección por SARS-Cov-2, se les preguntaba acerca de posibles contactos y se les hacía una placa de tórax como parte del estudio preoperatorio.

   "En caso de sospecha, se posponía la intervención y se solicitaba la realización de PCR. Actualmente, a todos los pacientes que van a ser sometidos a cirugía se les realiza una PCR. Hay pocos datos publicados, pero parece que el riesgo de mortalidad en pacientes con COVID-19 sometidos a cirugía es muy alto", remarca.

   El doctor Álvaro Arjona agrega que las medidas aplicadas a los pacientes intervenidos por tumores engloban tanto las globales que se aplican en el hospital, como el uso de mascarilla y guantes y lavado de manos, además de una restricción en visitas de familiares, como medidas específicas para pacientes oncológicos que van a intervenirse.

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