Publicado 01/04/2022 12:30

SESPAS pide diferenciar la violencia de género de otros tipos de violencia: "La forma de actuar debe ser diferente"

Archivo - La sociedad científica insiste en que la forma de actuar ante los tipos de violencia deben ser diferentes.
Archivo - La sociedad científica insiste en que la forma de actuar ante los tipos de violencia deben ser diferentes. - DEAGREEZ/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha considerado necesario diferenciar la violencia de género de otras formas de violencia, ante las declaraciones públicas y propuestas acerca de la consideración legal de la violencia de género, la violencia intrafamiliar y la violencia doméstica.

La sociedad científica ha insistido en que se debe realizar un análisis y una reflexión sobre los aspectos más relevantes porque "la forma de actuar ante la violencia de género y otras formas de violencia debe ser diferente".

"Las dinámicas subyacentes a cada una de ellas son distintas y, por ende, la forma de actuar ante ellas también debe serlo. Sin negar la existencia e importancia de estas formas de violencia (intrafamiliar y doméstica), no distinguir entre quién es el sujeto y el objeto de la violencia hace que se diluyan en un todo problemas con características muy diferenciadas", ha señalado.

Por tanto, la solución, a su juicio, no se resuelve abarcando los problemas bajo el mismo paraguas legislativo. "Es necesario luchar por la visibilización y erradicación de las diferentes formas de violencia, pero englobarlas en el mismo saco es negar la existencia de sus especificidades, lo que impide dar respuestas eficaces a los problemas", recalcan.

Así pues, el proceso por el que la Salud Pública aborda cualquier amenaza para el bienestar consta de diferentes etapas: definir y cuantificar la magnitud del problema; identificar sus causas; formular y poner a prueba modos de afrontarlo; aplicar ampliamente las medidas de eficacia probada y evaluar los resultados obtenidos desde las políticas públicas. Pero, sin duda, para diseñar
políticas de salud hay que definir bien la población objeto de las mismas y las causas subyacentes a los problemas que se pretenden abordar.

Por ello, insisten en que desde la comunidad científica desde hace décadas ha tratado de identificar y profundizar en
el origen y en las consecuencias de cada forma de violencia, llegando a establecerlas como problemas independientes con unos factores etiológicos definidos. "Es importante, por tanto,
comprender el contexto de la violencia, identificar los grupos más vulnerables, diseñar estrategias de Salud Pública y asignar responsabilidades y prioridades", ha afirmado SESPAS.

"Nadie duda de la relevancia del cáncer como problema de salud pública, pero tampoco nadie duda de que hay que hablar de "cánceres", y de que las diferencias entre ellos en factores de riesgo, grupos poblacionales afectados y criterios de diagnóstico y tratamiento justifica el que se realicen abordajes de prevención y control diferentes, y que, por ejemplo, unos cánceres sean
objeto de cribado poblacional y otros no lo sean", ha puesto de ejemplo la sociedad científica.

En definitiva, indican que la violencia de género es aquel acto basada en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, mientras que la violencia intrafamiliar es aquella que se produce en el núcleo familiar en el marco de la convivencia entre los miembros y las victimas pueden ser niños y adultos, hombres o mujeres.

En el caso de la violencia doméstica, tampoco tiene que ver con el género, sino con el vínculo familiar o de convivencia que
mantengan víctima y persona agredida.