Ser mujer, vivir sin pareja, estar en paro o residir en una gran ciudad, configuran el perfil de la persona depresiva

Actualizado 10/01/2008 21:33:40 CET
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MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

El perfil de los enfermos que padecen depresión es común en todos los países europeos, de manera que estos trastornos afectan más a las mujeres, su incidencia aumenta con la edad, siendo las edades más proclives las comprendidas entre los 18 y 44 años, y hechos sociales no tener sin pareja, estar en paro, ser jubilado o estar de baja y vivir en grandes ciudades se apuntan como los principales factores de riesgo, según señaló hoy la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM).

En España la prevalencia de personas que padecen depresión se sitúa en torno al 5 por ciento y la posibilidad de que un sujeto padezca una depresión a lo largo de su vida, sobre un promedio de 70 años, es del 15 al 20 por ciento. Pero, pese a estos datos, sólo un 10 por ciento de los afectados acude a un psiquiatra, por el contrario acuden al médico de cabecera, a otros especialistas o no visitan a ningún médico.

Ante el desamparo de estos enfermos, alerta de que actualmente la depresión es la cuarta causa de discapacidad mundial entre todas las enfermedades y se estima que en 2020 será la segunda. Y, en este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el 15 por ciento de las personas que sufren depresión grave se suicidan, y un 56 por ciento intentan acabar con su vida.

Además, diversos estudios demuestran que la depresión en Europa es la primera causa de discapacidad, por delante de enfermedades como la cardiopatía isquémica, la artritis, el asma o la diabetes, sin embargo el porcentaje de tratamiento correcto no llega a un tercio de los afectados.

Para la FEPSM, esta situación está causada por "varios y complejos" factores, pero señala la falta de inversión en recursos y asistencia es uno de los principales problemas. No obstante reconoce que organizaciones como la OMS están poniendo en marcha iniciativas como la conferencia de Ministros de Sanidad de la Unión Europea en 2005 en Helsinki, en la que se acordó elevar el porcentaje de gasto sanitario dedicado a la salud mental, así como la posterior elaboración de un Libro Verde sobre promoción de la salud mental en la población.