Semfyc se adhiere al programa mundial para que los médicos de familia hagan acciones para mejorar la salud del planeta

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Publicado 26/04/2019 11:58:23CET

MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), como miembro de la Organización Mundial de Medicina de Familia (WONCA, por sus siglas en inglés), se ha adherido al programa mundial para que los médicos de familia hagan acciones para mejorar la salud del planeta.

El objetivo de la salud planetaria es desarrollar y evaluar las soluciones basadas en la evidencia para salvaguardar un mundo más saludable, equitativo y sostenible y, con esta filosofía, se ha elaborado una primera guía de actuación para médicos de familia.

A partir de ahora, Semfyc incorporará miembros activos en dicho grupo destinado a desarrollar y difundir documentos de análisis, datos, consejos prácticos para que los especialistas en medicina de familia puedan comprender y actuar conforme los principios de salud planetaria.

"Los médicos de familia nos encontramos en primera línea en la protección de la salud, es importante que reconozcamos las conexiones existentes entre el cambio climático y sus previsibles consecuencias en la salud", ha dicho el presidente de Semfyc, Salvador Tranche.

Entre los pormenores que analiza el documento se halla la identificación del impacto que el cambio climático puede implicar, recordando que cerca del 70 por ciento de las 9 millones de muertes anuales atribuibles a la contaminación se deben a las enfermedades no transmisibles, incluyendo la enfermedad cardiaca, el ictus, la enfermedad pulmonar crónica obstructiva y el cáncer de pulmón.

De hecho, solamente la contaminación del aire (tanto en espacios abiertos como en espacios cerrados) mata a 7 millones de personas cada año y ha sido llamada el 'nuevo tabaco' por parte del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Las altas temperaturas asociadas con el cambio climático pueden aumentar la generación del ozono troposférico, en función de las emisiones que producen los generadores de ozono, el cual es uno de los mayores constituyentes de la niebla tóxica y contribuye "enormemente" a la enfermedad cardiorrespiratoria.

Al mismo tiempo, el deterioro del terreno, como por ejemplo, a causa de los incendios forestales o el drenaje para despejar los campos para la agricultura o la extracción, puede exponer a grandes cantidades de población al humo de estos fuegos e incrementar el riesgo a padecer efectos cardiorrespiratorios asociados a la salud.

También, el incremento de la salinidad del agua potable asociada con el crecimiento del nivel del mar puede tener un impacto negativo en la salud reproductiva, dejando a las mujeres embarazadas ante un alto riesgo de padecer preeclampsia e hipertensión gestacional.

DEFICIENCIAS EN NUTRIENTES CLAVE Y PROPAGACIÓN DE PATOLOGÍAS INFECCIOSAS

Del mismo modo, la pérdida de colonias de insectos polinizadores hace que sea más difícil que crezcan frutas, verduras, frutos secos y semillas, y puede provocar un incremento exponencial de los costes de la comida con más nutrientes y contribuir, así, a las deficiencias en vitamina A, folato y otros nutrientes clave.

El documento destaca también el colapso que está sufriendo el sector de la pesca como resultado de la sobreexplotación de los ecosistemas marinos, con graves consecuencias para micronutrientes clave, como son el hierro, el zinc, los ácidos grasos Omega-3 y las vitaminas; y avisa de que los cambios "imprevisibles" en el clima pueden crear condiciones particularmente propicias para la propagación de enfermedades infecciosas

"Los cambios en la biodiversidad provocados por la deforestación, la alteración de la tierra y la contaminación pueden transformar y expandir la distribución geográfica y los vectores estacionales y patógenos; y el crecimiento de las temperaturas asociado al cambio climático también puede provocar un repunte de la mortalidad relacionada con el calor", destaca el texto.

Finalmente, se alerta de que en la lucha contra elementos como las temperaturas crecientes, eventos climáticos extremos o el acceso a escasos los recursos, junto con un menor contacto con la naturaleza, la población puede tener un riesgo elevado de padecer depresiones, desórdenes de estrés postraumático, ansiedad y suicidio.

Frente a esta situación el documento de consenso apoya acciones concretas orientadas tanto a salud comunitaria como a la atención en consulta fundamentadas en la idea de que "la salud, finalmente, depende del medio ambiente, tanto en su vecindad como a nivel global" con el enfoque de que el conjunto de profesionales especializados en Medicina Familiar y Comunitaria también deben "preparar su práctica clínica para aconsejar ante posibles desastres, asesorando y planificando estrategias para combatir amenazas como el calor extremo, inundaciones o tormentas".

Entre las medidas concretas que los médicos de familia deben aconsejar a sus pacientes con la transición hacia una dieta más sostenible; el fomento de formas de transporte en las que interviene la actividad física; el acceso a una tecnología y a combustibles para cocinar que sean más eficientes y limpios; garantizar el acceso universal a la salud reproductiva; y pasar más tiempo en el exterior.

"Es preciso que entendamos el impacto de la huella ecológica para los servicios sanitarios, en la que se incluya tanto el análisis de consumos energéticos como los costes y las actividades destinadas a la gestión de residuos, la producción de fármacos, el sobretratamiento y el sobrediagnóstico y la importancia de reducir su impacto negativo para la salud humana", ha zanjado el responsable internacional de Semfyc, José Miguel Bueno.

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