Actualizado 02/08/2013 15:31:30 CET

Una semana de campamento sincroniza el reloj circadiano con la salida y la puesta del sol

Camping
EUROPA PRESS

MADRID, 2 Ago. (EUROPA PRESS) -

Pasar una semana expuestos sólo a la luz natural durante una acampada en el bosque o el campo es suficiente para sincronizar los relojes circadianos con el momento de la salida y la puesta del sol, como demuestra un experimento realizado por investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder (CU-Boulder, en sus siglas en inglés), en Estados Unidos, con ocho participantes que acamparon en las Montañas Rocosas.

El estudio, publicado este jueves en la revista 'Current Biology', encontró que la sincronización se produjo durante un corto periodo de tiempo en todos los participantes en el estudio, independientemente de si eran madrugadores o trasnochadores en su vida normal. "Es notable cómo cuando estamos expuestos a la luz solar natural nuestros relojes están perfectamente sincronizados en menos de una semana con el horario solar", señala el profesor de Fisiología Integrativa de CU-Boulder Kenneth Wright.

Los aparatos eléctricos de alumbrado, ampliamente disponibles a partir de la década de 1930, han afectado a nuestros relojes circadianos internos, que dicen a nuestros cuerpos cuando hay que prepararse para dormir y es el momento de la vigilia. La posibilidad de accionar un interruptor e inundar de luz una habitación hace que los seres humanos estén expuestos a la luz mucho más tarde en la noche de lo que sería posible de forma natural.

Incluso cuando las personas están expuestas a las luces eléctricas durante el día, la intensidad de la iluminación interior es mucho menor que la luz del sol y el color de la luz eléctrica también difiere de la luz natural. Para cuantificar los efectos de la iluminación eléctrica, un equipo de investigación dirigido por Wright, que también es director del sueño de la Universidad de Colorado y el Laboratorio de Cronobiología, analizó a ocho participantes durante una semana en sus vidas cotidianas.

Los participantes usaron monitores de muñeca en los que se registró la intensidad de la luz a la que fueron expuestos, el momento de exposición a la luz, y su actividad, lo que permitió a los científicos saber cuándo estaban durmiendo. Al final de la semana, los investigadores también registraron la sincronización de los relojes circadianos de los participantes en el laboratorio mediante la medición de la presencia de la hormona melatonina.

La liberación de la melatonina es una de las maneras en la que nuestros cuerpos señalan el comienzo de nuestra noche biológica y los niveles de melatonina disminuyen de nuevo al comienzo de nuestro día biológico. Las mismas cifras se registraron durante y después de una segunda semana, cuando los ocho participantes (seis hombres y dos mujeres), con una media de 30 años de edad, acamparon en el desierto Eagles Nest de Colorado.

Durante una semana, los campistas fueron expuestos sólo a la luz solar y la luz de una fogata y no se les permitió usar linternas ni dispositivos electrónicos personales. La sintonía con la puesta del sol y el amanecer sucedió en todas las personas a pesar de que las mediciones de la semana anterior indicaron que algunas personas eran propensas a quedarse hasta tarde y otras a levantarse más temprano.

"Cuando las personas viven en el mundo de la vida moderna, hay una gran cantidad de diferencias entre los individuos --dijo Wright--. Algunas personas son tipos de la mañana y a otros les gusta quedarse hasta más tarde. Lo que encontramos es que los ciclos de luz-oscuridad naturales proporcionan una fuerte señal que reduce las diferencias que vemos entre los búhos nocturnos y las aves de la mañana de forma espectacular".

Nuestros genes determinan nuestra propensión a ser noctámbulos o madrugadores, en ausencia de una señal fuerte que empuje a nuestros relojes circadianos internos a mantenerse en sintonía con el día solar, destacó Wright. El nuevo estudio, que demuestra lo fuerte que resulta una exposición a la señal de la luz natural, ofrece algunas posibles soluciones para las personas que están luchando con sus patrones de sueño.

Por ejemplo, las personas que naturalmente tienden a quedarse hasta tarde también pueden encontrar que les resulta más difícil mantenerse alerta por la mañana en el trabajo o en la escuela, cuando sus niveles de melatonina indican que todavía están en sus niveles biológicos de nocturnidad. Para combatir la deriva genética de una persona hacia acostarse más tarde, la exposición a más luz del sol por la mañana y al mediodía podría ayudar a empujar su reloj interno a dormirse antes.

Además, reducir las luces eléctricas en la noche, renunciando a ver la televisión a altas horas y acortar el tiempo de exposición a la pantalla de los ordenadores portátiles y otros dispositivos electrónicos personales también puede ayudar a los relojes circadianos internos a permanecen más en sintonía con el día solar, concluye Wright.