Publicado 23/04/2020 11:11:00 +02:00CET

MedicusMundi avisa de que la malaria está matando a muchos niños menores de 5 años desde hace "demasiado tiempo"

Jacque es una niña congoleña de 22 meses que padece neumonía y quizá también malaria.
Jacque es una niña congoleña de 22 meses que padece neumonía y quizá también malaria. - JONATHAN HYAMS / SAVE THE CHILDREN - Archivo

MADRID, 23 Abr. (EUROPA PRESS) -

MedicusMundi ha avisado de que, a pesar de que la malaria y el nuevo coronavirus comparten ciertas similitudes como enfermedades, la primera está matando a muchos niños menores de 5 años desde hace "demasiado tiempo".

El parásito que provoca el paludismo fue descubierto en 1880 en Argelia, país que hasta 2019 no ha sido declarado libre de la enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su paso a las personas no parece claro, si bien según algunos estudios, se piensa que saltó de los gorilas a las personas hace unos 10.000 años, aunque otra teoría remonta este salto a entre 2 y 3 millones de años.

En 2018, la mortalidad de la malaria ascendió a 405.000 defunciones en el mundo, si bien en 2017 las muertes estimadas fueron 416.000 y en 2020 de 585.000. "A tenor de las cifras, la malaria sigue siendo un grave problema global", ha dicho la organización.

Además, ha avisado de que algunos de los grandes avances conseguidos durante los últimos años, como es la reducción de su tasa de incidencia de 73 en 2010 a 57 casos en 2018 por cada 1.000 habitantes en riesgo, ha permitido la ralentización de los contagios y muertes, se están ralentizando en los últimos años y casi la mitad de los países que padecen la enfermedad están en el camino de conseguir los objetivos prioritarios para reducir su propagación.

"Pero este panorama puede cambiar rápidamente si no seguimos invirtiendo en la lucha contra esta enfermedad. De hecho, las cifras han empezado a aumentar respecto a estos últimos años. En 2018 hubo 228 millones de enfermos en el mundo, cifra superior en once millones de casos con respecto a 2017. De ellos el 93 por ciento se da en África, un 3,4 por ciento de los casos en Asia Sudoriental y la Región del Mediterráneo Oriental con un 2,1 por ciento", ha apostillado MedicusMundi.

LA AMENAZA DE UN REPUNTE

Ahora, los objetivos propuestos por la OMS en su 'Estrategia técnica global (GTS) contra la malaria 2016-2030' están seriamente amenazados por la falta de inversión y la reducción de fondos por parte de los países para prevenir, tratar y diagnosticar la mortífera enfermedad.

Si la estimación para continuar avanzando es de 5.000 millones de dólares, solamente se han invertido 2.800 millones (cifra inferior con respecto a 2017, que fueron 3.200 millones). La cantidad es insuficiente para alcanzar los dos primeros hitos de la GTS para el 2020: una reducción de al menos el 40 por ciento en la incidencia de casos y en las tasas de mortalidad a nivel mundial en comparación con los niveles de 2015.

"Desde MedicusMundi consideramos que, si los recursos necesarios no salen de fondos extraordinarios, en poco tiempo tendremos un repunte importante de esta enfermedad, e incrementará el riesgo de que la malaria sea otro problema de salud mundial que afecte a todo el planeta, como lo es el coronavirus ahora", ha apostillado.

Una de las medidas más eficaces para combatir la malaria, que debe ir paralelo a la inversión en la propia enfermedad, es el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud, que ayuden a conseguir una Cobertura sanitaria Universal, con unos recursos sanitarios preparados y suficientes para responder a todas las necesidades; medios materiales para el tratamiento y diagnóstico suficientes; una gestión adecuada de todos estos recursos y un sistema de vigilancia epidemiológica la suficientemente fuerte para poder tener datos precisos de la evolución de la enfermedad.

"Segmentar la salud por enfermedades no da resultado sin un sistema sanitario público fuerte. Los enfoques de primera línea, como las mosquiteras y la fumigación en interiores, claves para la estrategia, están llegando a sus límites debido a la creciente resistencia de los mosquitos a los insecticidas a base de piretroides, que pierden efectividad. Sólo en áreas con niveles moderados a esa resistencia pueden seguir siendo útiles", ha recalcado.

En esta línea, la organización ha destacado la importancia de la resistencia a los tratamientos antimaláricos, la cual se debe principalmente a cambios en el genoma del parásito o a cambios en la expresión de genes, éste último muy preocupante porque la aparición de resistencias puede ocurrir rápidamente incluso en el curso de una misma infección, según un nuevo estudio liderado por ISGlobal.

Otro factor fundamental es la importancia de la "mala" intervención del hombre sobre la naturaleza y su consiguiente cambio climático. "Estamos empobreciendo, simplificando y destruyendo ecosistemas cuya función es amortiguar el binomio frío/calor y nos protegen de la zoonosis, entre otras funciones. Estamos demonizando animales, como los murciélagos que cumplen un papel regulador en la naturaleza, y que es fundamental en el control de vectores como la malaria", ha recalcado.

Para leer más