Una investigación demuestra que el 50% del aluminio de las leches infantiles está en el suero

Actualizado 18/01/2007 20:30:04 CET

PAMPLONA, 18 Ene. (EUROPA PRESS) -

El 50% del aluminio que contienen las leches infantiles se encuentra en el suero, aunque no en concentraciones que puedan provocar un efecto nocivo en los lactantes. Así lo aclaró la química pamplonesa Cristina Sola Larrañaga en su tesis doctoral acerca de la proporción de micronutrientes en las producciones de la Comunidad foral, llevada a cabo en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra.

"La leche se divide en grasa, suero y proteínas caseínicas; el problema es que el cuerpo absorbe con más facilidad el aluminio asociado al suero", explica la investigadora del departamento de Química y Edafología. Por ello, en su opinión, las casas de lácteos infantiles deberían prestar atención a este tema.

Con la finalidad de mejorar los controles de calidad de las fórmulas para bebés, esta experta ha desarrollado un nuevo método que se basa en la utilización de amoníaco, entre otras sustancias, para cuantificar la composición de la leche. Este sistema resulta, según la especialista, "más sencillo, rápido y económico que los anteriores, y permite controlar la calidad en los distintos puntos de elaboración". De este modo, asegura, se asegura la concentración final de los minerales y compuestos esenciales que aparecen detallados en las etiquetas de los productos.

MAYOR CALIDAD DE LA LECHE EN EL ALTO BIDASOA Y AUÑAMENDI

Por otro lado, para esta experta el aporte conjunto de piensos y forrajes en la alimentación del vacuno produce un aumento de elementos potencialmente tóxicos en la leche, como el aluminio, el plomo o el cadmio. "Sin embargo, la proporción de estos compuestos es menor en las muestras obtenidas en el Alto Bidasoa y Auñamendi (Valle de Erro)", aclara la especialista.

Las producciones de estas zonas, según esta investigación, contienen mayor cantidad de elementos traza, o ingredientes esenciales, y minerales que la obtenida en las explotaciones de la zona Media y la Ribera.

Para llegar a esta conclusión, Cristina Sola evaluó la composición por regiones en 96 explotaciones durante un año. También analizó la manutención, cercanía de focos contaminantes, época del año y agua. Así, las reses cebadas exclusivamente con piensos aportan una leche con más macronutrientes (proteínas y grasas) que aquellas en las que se alternan piensos y forrajes. Éstas generan un alimento con mayor concentración de minerales (calcio, fósforo y magnesio), y principios esenciales, como selenio y zinc.

Asimismo, la química de la Universidad de Navarra apreció un cambio en los nutrientes esenciales, sobre todo zinc, hierro, manganeso y plomo, más abundantes en invierno y primavera que en el resto del año. La proximidad de focos contaminantes, como carreteras, industrias o canteras, no modificó de manera sensible la composición del alimento.