Publicado 02/06/2021 13:00CET

Hogar sin tóxicos a los políticos que revisen los protocolos por los que se autorizan los disruptores endocrinos

Archivo - Cesta de la compra. Etiquetado nutricional. Chica comprando en un supermercado
Archivo - Cesta de la compra. Etiquetado nutricional. Chica comprando en un supermercado - IMEO - Archivo

MADRID, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -

Hogar sin Tóxicos se suma a la petición de la Sociedad Europea de Endocrinología, y 45 sociedades científicas nacionales, a los políticos que revisen los protocolos por los que se autorizan los disruptores endocrinos presentes en alimentos, conservas, cosméticos, cremas solares, textiles, jabones antibacterianos y otros productos de uso común.

El responsable de Hogar sin Tóxicos, Carlos de Prada, considera que "las autoridades deben escuchar de una vez la voz de la ciencia". "Se trata de un informe de extraordinaria importancia en el que los expertos europeos en la materia nos están alertando con toda claridad sobre la seria amenaza que para la salud supone la exposición cotidiana de millones de personas a estas sustancias", señala.

Sin embargo, añade, "las autoridades llevan mucho tiempo haciendo caso omiso de informes como este, que no es el primero en el que los endocrinos, no solo a escala europea, sino también a nivel mundial, se han expresado con tal contundencia".

Las sustancias en cuestión son los llamados disruptores endocrinos que se encuentran en artículos de consumo diario, incluidos detergentes, retardadores de llama, aditivos alimentarios, juguetes para niños, filtros solares, textiles, jabones antibacterianos, cosméticos, botellas de plástico, latas de conserva de metal, o pesticidas. Sustancias que pueden tener efectos, advierten, a muy bajas concentraciones, y a las que podemos exponernos a través del aire, el agua, la piel o incluso a través de la placenta o la leche materna en el caso de los niños.

Carlos de Prada llama la atención sobre el hecho de que "a muchas de esas sustancias podemos exponernos cotidianamente en el propio hogar"; y comenta también que "tal y como se ve en este Libro Blanco de los endocrinólogos, las autoridades no están aplicando el principio de precaución, que dicta que no es necesario llegar a tener una certeza absoluta, sino solo cierto nivel de evidencia, para actuar en defensa de la salud prohibiendo el uso de una sustancia tóxica. Con frecuencia se requiere muy poca evidencia científica para autorizar el uso de una sustancia, pero a la hora de prohibirla pareciera no bastar toda la evidencia del mundo".

Los endocrinos instan a que las autoridades apliquen estrictamente el principio de precaución para reducir la exposición humana y evitar la producción, distribución y exposición a plaguicidas y otros productos de consumo que contengan sustancias sospechosas de ser disruptoras endocrinas. Piden que a la hora de restringir sustancias nocivas, como sucede en el caso de los pesticidas, no se exija un nivel de prueba a todas luces innecesario.

Además, llaman la atención sobre el hecho de que aunque la población se esté exponiendo a complejas mezclas de sustancias tóxicas, las autoridades únicamente evalúen el riesgo de que las personas solo se estuviesen exponiendo a sustancias aisladas, algo que no sucede en la vida real. Denuncian que "el marco político y legislativo actual a nivel de la UE relacionado con estos contaminantes es incoherente e incompleto" dificultando la correcta identificación y, por lo tanto, la posible eliminación posterior de estos tóxicos.

"Es increíble que hasta ahora no se hayan tenido en cuenta debidamente los informes y opiniones tanto de la Sociedad Europea de Endocrinología como de la Sociedad Endocrina mundial, a la hora de identificar y regular estos contaminantes. Porque son precisamente los mayores expertos en los efectos que pueden tener las sustancias tóxicas de acción endocrina. Algo que, como denuncian estos científicos, puede dificultar seriamente la prevención de sus posibles efectos negativos en la salud. Se están anteponiendo intereses industriales concretos a la defensa de la salud y la ciencia", concluye.