Publicado 25/09/2020 10:39CET

Estudios asocian el 15% de los casos graves a factores genéticos e inmunológicos

La enzima XPG interviene en el proceso de reparación del ADN. /
La enzima XPG interviene en el proceso de reparación del ADN. / - PIXABAY

BARCELONA, 25 Sep. (EUROPA PRESS) -

Dos estudios del consorcio internacional COVID Human Genetic Effort (que lidera la Universidad Rockefeller de Nueva York) describen que en un 15% de casos de coronavirus hay factores genéticos e inmunológicos que pueden explicar la aparición de formas graves del Covid-19.

La revista 'Science' ha publicado los resultados de los estudios en que han participado investigadores del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (Vhir), del Institut d'Investigacions Biomdiques de Bellvitge (Idibell) de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) y del Institut de Recerca de la Sida IrsiCaixa, informan en un comunicado.

Los pacientes que han identificado en la investigación tienen en común un defecto en la actividad de los interferones tipo I, unas moléculas del sistema inmunitario que tienen "un papel clave" en la lucha contra las infecciones por virus.

Estas proteínas pueden ser bloqueadas por anticuerpos propios o, si existen determinadas mutaciones, pueden no producirse en cantidades adecuadas, lo que puede provocar una respuesta inmunitaria inadecuada y, por tanto, "una mayor gravedad" de la enfermedad.

En un primer estudio con 650 pacientes hospitalizados por neumonía grave y 530 pacientes asintomáticos y leves han demostrado que determinadas alteraciones genéticas que afectan a la producción de interferón explicarían el 3,5% de los casos graves de Covid-19.

Paralelamente, en un segundo estudio los investigadores han examinado a 987 pacientes con neumonía grave por el coronavirus y han encontrado que más del 10% tenían anticuerpos propios contra los interferones al inicio de la infección.

La identificación de mutaciones genéticas y anticuerpos contra los interferones tipo I "es importante" a la hora de poner en marcha intervenciones médicas que permitan detectar a las personas en riesgo de desarrollar una forma grave.

De esta manera, si se detecta a una persona sin interferones de tipo I, se podría administrar esta molécula al inicio de la infección para "intentar evitar desarrollar" formas graves de la enfermedad.

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