Actualizado 04/02/2013 14:30:09 +00:00 CET

Un estudio alerta de que los pacientes no tienen información completa de los efectos adversos del cáncer

MADRID, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

El estudio 'Necesidades de información en el cáncer de mama y de atención a la supervivencia', llevado a cabo por el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, Universidad de Barcelona, y desarrollada en el marco del Plan Director de Oncología de Cataluña, con la colaboración independiente de la Fundación Pfizer, ha alertado de que los pacientes con cáncer no tienen información completa sobre los efectos adversos de su enfermedad.

Así lo han explicado Társila Ferro y Joan Prades, investigadores del estudio que ha promovido la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), quienes han advertido de que muchos procesos presentan deficiencias en cantidad y calidad de información a las pacientes, así como en la anticipación e integración de ésta.

Se trata de un estudio cualitativo en el que las propias mujeres --pertenecientes a las asociaciones de FECMA y de 13 comunidades autónomas-- han manifestado sus necesidades y que está en línea con la recomendación de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud (SNS) de desarrollar estudios y estrategias para mejorar la calidad de vida de los pacientes tratados de cáncer.

"Este trabajo con las mujeres nos ha permitido reafirmar que proporcionar información adecuada y educación sanitaria con antelación es un elemento clave para incrementar la participación activa y capacitación de las pacientes en su cuidado a la vez que mejorar la vivencia", ha comentado Ferro, tras señalar que un ejemplo concreto de "necesidad de información" es el tiempo que transcurre entre la sospecha de cáncer de mama y la confirmación diagnóstica.

Y es que, tal como muestra la investigación, es un período de vulnerabilidad para las mujeres, "muy sensibles" a una gestión "poco diligente" y caracterizada por una espera "no informada". Por ello, una de las recomendaciones que han realizado los autores de la investigación, es la de establecer circuitos preferentes en el sistema sanitario para la derivación de sospechas de cáncer.

"La importante mejora de los tratamientos ha permitido que la supervivencia en cáncer de mama haya aumentado considerablemente en los últimos años. Pero, una vez superada la fase de tratamiento, ¿qué necesitan las pacientes? ¿Saben lo que les va a ocurrir a partir de entonces? ¿Han sido informadas sobre las limitaciones que pueden surgir en la vida diaria y en el trabajo, o sobre los problemas que pueden presentarse en el medio o largo plazo?", ha cuestionado la vocal de la Junta Directiva de FECMA, María Antonia Gimón.

LA INFORMACIÓN ES IMPORTANTE PARA UNA "COGESTIÓN" DE LA ENFERMEDAD

Por tanto, si la información en todas las etapas del proceso asistencial durante la enfermedad es importante para una cogestión de la enfermedad, no lo es menos en lo referente a la vida tras el tratamiento del cáncer. Y la realidad es que, según el estudio, existen aspectos vinculados a la calidad de vida que no obtienen una suficiente cobertura en atención sanitaria.

"Entre las pacientes de cáncer de mama los problemas de salud observados a largo plazo son diversos: complicaciones cardiovasculares, cognitivos, fatiga crónica, deterioro sexual, infertilidad o segundas neoplasias, entre otros. Pero también se han identificado aspectos psicológicos o sociales: el miedo, la ansiedad, las alteraciones en la autoimagen o problemas relacionados con la reincorporación laboral pueden influir en la salud y en la calidad de vida", ha recalcado Ferro.

Asimismo, el estudio ha revelado también, entre otros aspectos, que el tiempo que transcurre desde la finalización del tratamiento hasta la primera visita de seguimiento es una etapa de transición muy relevante, que no es contemplada como tal, y donde los sentimientos más frecuentes son el miedo, inseguridad y desamparo.

Por ello, los investigadores han recomendado promover la anticipación de la información y educación sanitaria relativa a los posibles efectos adversos, tanto en la etapa aguda como en la supervivencia. Este factor capacitaría a las pacientes para planificar su cuidado y obtener el máximo nivel de salud posible ante los riesgos o efectos adversos que puedan presentarse.

"Tipificar la supervivencia como un ámbito de intervención específico en el sistema sanitario permitiría el desarrollo de modelos asistenciales con mayor capacidad de respuesta frente a la diversidad de las necesidades de las supervivientes", ha subrayado Ferro.

Por último, el estudio arroja otras conclusiones como, por ejemplo, que la condición de superviviente de cáncer puede ser un factor discriminatorio y comportar desigualdades desde la perspectiva social. Así, recomienda el establecimiento de marcos laborales donde puedan desarrollarse medidas de flexibilización que promuevan el retorno al trabajo y tener en consideración otros cambios normativos en las actividades socioeconómicas en las que las pacientes participen.