El estrés puede desencadenar un episodio agudo, pero no es la causa del trastorno bipolar, según experto

Actualizado 15/04/2011 16:37:29 CET
La actriz Catherine Zeta Jones
EP

MADRID, 15 Abr. (EUROPA PRESS) -

El estrés puede desencadenar un episodio agudo, pero "no es la causa real" del trastorno bipolar, según ha indicado el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), Jerónimo Saiz, con motivo de las informaciones vertidas en relación al ingreso de la actriz Catherine Zeta-Jones.

En dichas informaciones la publicista de la actriz, Cece Yorke, afirmaba que: "tras lidiar con el estrés del año pasado, Catherine tomó la decisión de ingresar en un centro de salud mental durante un breve período para ser tratada de un trastorno bipolar tipo II".

Como explica a Europa Press Jerónimo Saiz, que también es jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, "las circunstancias desfavorables pueden jugar un papel desencadenante o precipitante, o incluso coincidir con el episodio, pero no son la causa del trastorno bipolar".

Aunque se desconocen las causas concretas que conducen al desarrollo de esta patología mental, se sabe que guarda mucha relación con la genética y como explica Saiz, diversos estudios han demostrado que "el uso de sales de litio juega un posible papel regulador".

El trastorno bipolar cursa en episodios antagónicos en los que se dan "grandes alteraciones del estado de ánimo". Así, los pacientes alternan episodios de tipo depresivo -caracterizados por tristeza, melancolía, ideas de culpa, falta de energía, pérdida de atención o ideación autolítica- con episodios de exaltación del ánimo -caracterizados por alegría patológica, hiperactividad, inhibición, entre otros síntomas-.

Como explica el presidente de la SEP, existen dos tipos de trastorno bipolar. El tipo I se caracteriza por la sucesión "más extrema" de estos episodios, de modo que "la exaltación es tan alta que se denomina fase maniaca y puede conducir a la hospitalización, debido a la pérdida de contacto con la realidad".

Por su parte, en el tipo II las fase de euforia y depresión son "menos intensas", y aunque es menos grave, no quiere decir que no sea menos preocupante, ya que, como advierte el psiquiatra del Ramón y Cajal, "se producen muchas recaídas".

En general, este tipo de patología "suele cronificarse, pero su pronostico puede ser favorable si se trata adecuadamente y el paciente puede llevar una vida normal". En este sentido, Saiz hace hincapié sobre las medidas psicoeducativas para el paciente y su entorno. "Es importante que los familiares reconozcan los síntomas de la enfermedad", enfatiza.

Asimismo, es necesario "adecuar el tratamiento farmacológico (basado fundamentalmente en fármacos estabilizadores), emplear sales de litio, que mejoran los síntomas maniacos y depresivos, e incluso, previenen las recaídas, e introducir un régimen de vida sano", aconseja Saiz, quien advierte de que es fundamental fomentar el diagnóstico precoz, ya que "muchos de estos pacientes comienzan a ser tratados diez años después de sus primeros síntomas".