Las condiciones higiénicas y la vacunación diminuyen la incidencia de la hepatitis A en España

Actualizado 29/01/2008 22:29:39 CET
- EP

MADRID, 29 Ene. (MADRID) -

En España, la hepatitis aguda por el tipo A constituía una enfermedad frecuente. Sin embargo, en los últimos 30 años, su incidencia ha disminuido por la mejora de las condiciones higiénicas y por la aparición de una vacuna eficaz frente a este virus, según señalaron los expertos reunidos en el III curso de Formación Médica Continuada sobre Hepatitis Víricas.

Por contra, las hepatitis que causan un problema de salud pública son las de tipo B y C; aunque en la actualidad se conocen siete tipos etiológicos de hepatitis vírica causada por virus hepatotropos. La mayoría tienen el mismo cuadro clínico y las lesiones histológicas causadas por los diferentes agentes etiológicos son prácticamente idénticos, si bien existen algunas diferencias en el período de incubación y en la evolución.

Los tipos C, B y D se transmiten preferentemente por vía parenteral y pueden dar lugar a hepatitis aguda o crónica, mientras que el A y el E son de transmisión entérica y producen hepatitis aguda sin que se hayan descrito casos de cronificación.

Durante el curso, celebrado recientemente en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid y dirigido por los profesores del Hospital Carlos III de Madrid, Juan González-Lahoz y Vicente Soriano, se destacó la evolución en el tratamiento y la aparición de las vacuna para frenar la enfermedad.

En la actualidad existe vacuna para el tipo A, que se administra por vía intramuscular y produce inmunización de manera casi universal; y frente al B que se obtiene por recombinación genética y ya se encuentra incluida en el calendario vacunal pediátrico en España.

Mientras, los investigadores buscan una vacuna para el tipo C que aún no se ha conseguido desarrollar ya que no han sido capaces de "hacerlo crecer en el laboratorio", lo que hace que sea difícil de investigar. Aunque, se están investigando fármacos que actúan inhibiendo las enzimas víricas que pueden ser muy útiles para su tratamiento.

HEPATITIS C Y B

En España alrededor de un 2 por ciento de la población española tiene una infección crónica por el tipo C, y en Europa y EEUU constituye la primera indicación de trasplante hepático. Y, según indicaron, la principal característica de la infección es su elevada tasa de evolución a la cronicidad.

La infección persiste entre el 55 y 75 por ciento de los casos, lo que conduce habitualmente al desarrollo de hepatitis crónica y puede progresar a cirrosis y carcinoma hepatocelular. La evolución de la hepatitis C es habitualmente asintomática y en el curso de muchos años, de forma que los pacientes que evolucionan a cirrosis hepática lo hacen mayoritariamente en un periodo de tiempo no inferior a los 25 años desde el momento de la infección.

La raíz de los problemas terapéuticos que plantea la hepatitis crónica C está en la considerable imperfección de los tratamiento disponibles actualmente, que son caros e insuficientemente eficaces y con demasiada frecuencia ocasionan efectos adversos indeseables. Sin embargo, junto a estos defectos, los fármacos disponibles para el tratamiento de la hepatitis crónica C poseen la gran virtud de que hacen posible la curación de muchos pacientes.

El tipo B afecta de forma crónica a entre un 0,6 y un 2 por ciento de la población española, constituyendo la tercera causa de enfermedad hepática crónica después de la hepatitis C y el alcohol. Cursa de forma asintomática hasta fases avanzadas de la enfermedad, que sufrirá entre un 15 y un 40 por ciento de los pacientes con complicaciones en forma de ascitis, hemorragia digestiva, encefalopatía hepática y/o hepatocarcinoma.

El objetivo del tratamiento es erradicar la infección viral. Sobre la administración del tratamiento existe un "consenso" de que deben tratarse a los pacientes con cargas virales superiores a 20.000 UI/ml y transaminasas elevadas, ya que son aquellos que tienen más posibilidades de que la enfermedad progrese.