Publicado 14/01/2021 15:40CET

Arranca el proyecto 'Happy Patient' para investigar cómo se debe reducir el consumo inapropiado de antibióticos

Pastilla, antibiotico, hombre, medicamento, fármaco
Pastilla, antibiotico, hombre, medicamento, fármaco - GETTY - Archivo

MADRID, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

El proyecto 'Happy Patient', por 16 organizaciones científicas, universitarias y clínicas de 8 países europeos (España, Francia, Alemania, Holanda, Polonia, Lituania, Grecia, Dinamarca y Noruega), ya se ha puesto en marcha con el objetivo de investigar cómo se debe reducir el consumo inapropiado de antibióticos.

La iniciativa ha sido creada como respuesta de la Comisión Europea para abordar el crecimiento de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) en los últimos 20 años. La participación española en el proyecto se basa en el liderazgo del Institut Català de la Salut y del Institut d'Investigació per a l'Atenció Primària Jordi Gol, quienes coordinarán el proyecto europeo.

Por otro lado, la Universidad de las Palmas de Gran Canaria y su Fundación Parque Tecnológico se encargará de la evaluación de los resultados del proyecto; y la Universitat Internacional de Catalunya ejercerá como 'Patient Care research organization', es decir, que se encargará de trabajar en contacto estrecho con las organizaciones de pacientes.

Además, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) se encargará de la estrategia de comunicación dada su experiencia con grupos profesionales y con la difusión científica al público general.

"Ante la pandemia mundial COVID-19, las personas con enfermedades respiratorias están siendo tratadas con antibióticos en todo el mundo, sin que esto repercuta en la mejora de su salud ni en la eliminación del virus", ha dicho el investigador y coordinador del proyecto, Carles Llor.

Durante los próximos tres años 'Happy Patient' investigará las necesidades y realidades de cada uno de estos países y estrategias y materiales de formación adaptadas en los países en los que más antibióticos se prescriben: España, Francia, Grecia y Polonia; y Lituania, cuyos datos de consumo se encuentran en la parte más baja del ranking europeo.

El objetivo es prevenir hasta en un 40 por ciento la prescripción incorrecta y masiva de antibióticos en los distintos niveles de atención sanitaria. Los responsables del proyecto sostienen que después de dos décadas de esfuerzo para abordar el crecimiento de la resistencia a los antimicrobianos (RAM), la urgencia del problema es ahora aún mayor.

"El uso inadecuado de antibióticos es el principal impulsor del desarrollo y la propagación crecientes de la resistencia a los antimicrobianos", han dicho los expertos. Tanto es así que los datos de la Red Europea de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (EARS-Net) muestran que en 2015 alrededor de 33,110 muertes fueron atribuibles a dicha resistencia, mientras que para 2050 esa cifra podría llegar a los 10 millones.

Los médicos y los pacientes del primer nivel asistencial, junto con las enfermeras, así como los dentistas y otras especialidades en Atención Secundaria, farmacéuticos y residencias de ancianos serán el público objetivo de este proyecto. Los centros de investigación tendrán un papel relevante a la hora de analizar los datos y elaborar datos de las diferentes intervenciones previstas.

ANTIBIÓTICOS Y COVID-19: UNA RELACIÓN PELIGROSA

Aunque por ahora no existen estudios relevantes que hayan vinculado una mayor mortalidad por COVID-19 a un historial nacional de mala prescripción de antibióticos, los responsables de 'Happy Patient', con el médico de familia e investigador Llor a la cabeza, coinciden en destacar que un sistema inmunológico expuesto en exceso a los antibióticos se encuentra en peores condiciones para afrontar un nuevo virus para el que no hay defensas.

"Un mayor número de complicaciones en los pacientes expuestos a un uso prolongado de antibióticos son previsibles especialmente en el contexto de las residencias de ancianos, donde el uso de antibióticos está cerca de ser arbitrario", ha enfatizado Llor, para avisar de que ante la pandemia mundial Covid-19, las personas con enfermedades respiratorias están siendo tratadas con antibióticos en todo el mundo, sin que esto repercuta en la mejora de su salud ni en la eliminación del virus.

A juicio del experto, la pandemia de Covid-19 puede ser una oportunidad única para hacer borrón y cuenta nueva en las costumbres y los automatismos de antibióticos a los que recurren demasiados profesionales de la salud cuando tienen que navegar por los mares de la incertidumbre diagnóstica.

Una de las tareas más importantes en la lucha contra la resistencia a los antibióticos es clasificar la resistencia a los antimicrobianos una por una y caso por caso. En este sentido, se sabe que las infecciones bacterianas comunes, incluidas las infecciones del tracto urinario, la sepsis, las infecciones de transmisión sexual y algunas formas de diarrea, tienen altas tasas de resistencia a los antibióticos, que se usan con frecuencia como tratamiento, en todo el mundo.

De hecho, se encontró una tasa de resistencia a ciprofloxacina, un antibiótico comúnmente utilizado para tratar infecciones del tracto urinario, de entre el 8,4 por ciento y el 92,9 por ciento en 'escherichia coli' y entre el 4,1 por ciento y el 79,4 por ciento en 'klebsiella pneumoniae', según informó recientemente el Sistema Global de Vigilancia de la Resistencia y el Uso de Antimicrobianos (GLASS).

En otro orden de enfermedades, las cepas de 'Mycobacterium' resistentes a los antibióticos son ya una amenaza real en la contención de la epidemia mundial de tuberculosis. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2018 hubo alrededor de medio millón de casos nuevos de tuberculosis resistente a la rifampicina (TB-RR) identificados a nivel mundial.

Ante este escenario, 'Happy Patient' implementará un enfoque centrado en el paciente, involucrando a los profesionales de la salud, que actúan como primeros puntos de contacto con el sistema de atención sanitaria y son responsables del manejo de las infecciones adquiridas en la comunidad.

El trabajo del proyecto pondrá a disposición prácticas y materiales para la interacción entre los profesionales de la salud y los pacientes en términos de comprensión e implementación de una prescripción y uso de antimicrobianos más responsable para el consumo humano. Como resultado, se generará un impacto continuo mediante la capacidad inmediata de localizar y ampliar los productos a nivel nacional, regional y local.