Los altos directivos procrastinan menos que los cargos medios

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Publicado 17/01/2019 10:59:28CET

MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los directivos de rango alto utilizan su tiempo de manera más efectiva que los de rango medio, tienen niveles más bajos de procrastinación y se focalizan más en el futuro, ha concluido una investigación de la Higher School of Economics de la National Research University (Rusia), publicado en 'Psychology Journal of the Higher School of Economics'.

El estudio, liderado por Alla Bolotova y Anastasia Chevrenidi, incluyó un total de 120 participantes divididos en altos y medios directivos. El grupo de los altos estaba compuesto por 30 hombres y 28 mujeres con edades comprendidas entre los 38 y los 55 años, con formación universitaria y con una experiencia de seis a 21 años en altos cargos gerentes.

Por su parte, el grupo de los medios estaba constituido por 27 hombres y 35 mujeres de 31 a 52 años, también con formación universitaria, y con una experiencia en su cargo de tres a 17 años.

Bolotova y Chevrenidi evaluaron las perspectivas temporales de los participantes mediante un inventario desarrollado por los doctores Philip Zimbardo y John Boyd. Se sugirió a los participantes que evaluaran su nivel de acuerdo con 56 declaraciones basadas en sus relaciones con el tiempo.

Cada una de las respuestas diagnosticó las relaciones del encuestado con el pasado, el presente y el futuro, lo que permitió identificar si consideraban su pasado negativo o positivo, si valoraban su presente de forma hedonista o fatalista, el futuro, los niveles de procrastinación y las orientaciones vitales. Todos ellos se interpretaron como indicadores.

Un pasado negativo causa al individuo disgusto, sufrimiento y decepción. En cambio, con un pasado positivo se percibe que cualquier experiencia ha contribuido al desarrollo del individuo y le ha conducido a su estado actual.

En referencia al presente, uno hedonista contempla la perspectiva de que el tiempo actual está desligado del pasado y el futuro y el único propósito del individuo es sentir placer. Mientras, un presente fatalista se concibe como independiente de la voluntad del individuo, como algo predeterminado de manera inicial, y la personalidad es un rehén del destino. La presencia de las metas y los planes de una persona se considera en el estudio como el futuro.

Los resultados evidenciaron que los altos cargos normalmente se focalizan más en las perspectivas temporales del futuro y consideran un pasado positivo, mientras que los directivos medios se centran más en un presente hedonista y confian en su destino con más frecuencia.

"TOMO DECISIONES LO MÁS RÁPIDO POSIBLE"

En cuanto a los niveles de procrastinación, se midieron con el cuestionario de la Escala General de Procrastinación, compuesto por 20 afirmaciones que se sitúan en una escala de cinco puntos. Contiene frases como "Tomo decisiones lo más rápido posible"; "Normalmente hago todo lo que tengo planeado para el día" o "Siempre digo: lo haré mañana".

En concreto, los resultados concluyen que el nivel de procrastinación de los altos directivos se sitúa en una puntuación de 53,4, lo que refleja su habilidad para autoregularse y establecer objetivos cuando construyen sus carreras profesionales.

El nivel de procrastinación de los rangos medios es más alto, un 57,2, y puede explicarse por la influencia de su actitud hacia el pasado: tienen muchos recuerdos pasados y no ponen atención suficiente a su orientación temporal del futuro. Además, los medios también tienden a tener percepciones fatalistas del presente.

De forma paralela, a los participantes en el estudio se les hizo el 'Purpose-in-Life Test', que evalúa la fuente del significado de la vida que una persona puede encontrar en el futuro, es decir, un objetivo, en el presente o un proceso, en el pasado o un resultado, o en los tres componentes de la vida.

En general, los altos directivos demuestran una mayor puntuación en los indicadores de propósito vital que los medios. Las diferencias más significativas se encuentran en las escalas de objetivos en la vida, con una puntuación de 35,2 y 29,9 respectivamente; procesos vitales, 34,3 contra 27,7; y actuación en la vida, con una puntuación de 28,3 los primeros y 24,1 los segundos.