Actualizado 20/02/2007 23:38 CET

La aflicción comienza a descender a los seis meses del fallecimiento de un ser querido, según un estudio

MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los sentimientos de aflicción tras el fallecimiento de un ser querido comienzan a descender a los seis meses, según un estudio de la Universidad de Yale en New Haven (Estados Unidos) que muestra que la resignación y la añoranza del fallecido son los sentimientos predominantes durante los dos años siguientes a la pérdida. Las conclusiones de la investigación, que constituye un examen empírico de la teoría de las fases de la aflicción, se publican en la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).

Según los investigadores, la noción de que una respuesta psicológica natural ante la pérdida supone una progresión ordenada a través de distintas fases de duelo ha sido ampliamente aceptada por los especialistas clínicos y el público general. El conocimiento de la teoría de las fases de la aflicción (incredulidad, añoranza, ira, depresión y resignación) se ha generalizado y se ha extendido a una amplia variedad de pérdidas. "La identificación de los patrones de las trayectorias típicas es de interés clínico debido a que promueve la comprensión de cómo los individuos procesan cognitiva y emocionalmente la muerte de alguien cercano. Tal conocimiento ayuda en la determinación de si un patrón específico de luto es normal o no", explican los autores del trabajo.

Los investigadores analizaron datos recogidos entre los años 2000 y 2003 de 233 individuos que participaban en el Estudio Yale sobre el Luto ('Yale Bereavement Study'). Los participantes habían sufrido la pérdida de un ser querido de forma natural y habían pasado por al menos una evaluación completa sobre los cinco indicadores incluidos en la teoría de las fases de la aflicción dentro de un periodo de 24 meses después del fallecimiento. La gran mayoría de los participantes (un 83,8 por ciento) eran cónyuges de los fallecidos. El resto de participantes eran niños mayores, padres o hermanos de los fallecidos.

Según los investigadores, la incredulidad no fue el indicador dominante inicial de la aflicción, sino la resignación y la añoranza. En los modelos que tenían en cuenta el ascenso y descenso de las respuestas psicológicas, la incredulidad disminuyó después de un crecimiento inicial en el primer mes tras la pérdida, la añoranza llegó a su momento más destacado a los cuatro meses, la ira lo hizo a los cinco y a los seis el indicador predominante era la depresión. La resignación mostró ser un sentimiento en aumento a lo largo de los 24 meses de observación.

Los autores del trabajo señalan que, con independencia de cómo se analizaron los datos, las emociones negativas después de seis meses declinaban, por lo que su persistencia podría reflejar una mayor dificultad para superar la pérdida del ser querido y sugiere la necesidad de una posterior evaluación de la persona en duelo y su posible tratamiento.