El 16% de las personas que pierden un familiar sufre una depresión durante el año siguiente, según un estudio

Actualizado 01/11/2007 13:24:55 CET

MADRID, 1 Nov. (EUROPA PRESS) -

El 16% de las personas que pierden un familiar sufren una depresión durante el año siguiente, una cifra que se incrementa hasta aproximadamente el 85 por ciento en la población mayor de 60 años, según un estudio de la Sociedad de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

Este proceso psicológico y físico, que se puede padecer ante cualquier suceso desagradable en la vida, ya sea una muerte de alguien cercano, un despido laboral o un desencanto amoroso, puede prolongarse en un periodo de entre 6 y 12 meses, transcurridos los cuales se considera duelo patológico.

Además, cerca de cien de cada cien personas pueden experimentar alucinaciones e incluso sentimientos de culpa que se intensifican tras cumplir el periodo normal de adaptación a la pérdida, es lo que los especialistas denominan como duelo patológico.

Los médicos de Atención Primaria atiende al año entre 70 y 100 procesos de duelo depresivo, según explicaron el presidente de la SEMERGEN, el doctor Julio Zarco, y el coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la misma, José Ángel Arbesú.

Los casos extremos, según los expertos, se diferencian de los "normales" en que obedecen a trastornos psicológicos o adicciones difíciles de abandonar. El doctor Zarco opinó, en este sentido, que los familiares son "el principal sustento antes que la ayuda profesional" y que los pacientes "necesitan la mayor atención por parte de ellos para que vuelvan a su vida normal", aunque también tienen que ser objeto de atención médica profesional.

EL 2% PADECE DEPRESION

Por su parte, el doctor Miquel Roca, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y médicos de Atención Primaria, señaló que hay que evitar que se prolonguen "días de recuerdo" en atención a no alargar el dolor de la persona. El 5% de la población española sufre alguna pérdida o similar y aproximadamente el 2% traduce esa pérdida en trastornos o depresiones "que se deben vigilar", concluyó Roca.

En cuanto al duelo como proceso a tener en cuenta, el doctor Arbesú incidió en que prácticamente el 90% de los casos son de duelo normal es decir, con síntomas fáciles de abordar y tratar. Arbesú indicó que "el problema radica en la vulnerabilidad del paciente y si llega a hacerse patológico, de forma longitudinal en el tiempo".

El tratamiento del duelo, como proceso adaptativo normal ante una pérdida que tiene consecuencias psicológicas (tristeza), biológicas y sociales, con observación prolongada del paciente es el método que los doctores consideran como el más efectivo para conseguir que el paciente recupere su vida normal, tanto dentro de su vida cotidiana como en compañía de sus familiares más próximos.

No obstante, los expertos aclaran que el derecho al duelo es legítimo y se tiene que tratar si la persona lo pide, ya que el dolor sirve a veces para que el afectado "crezca como persona y salga adelante", y que el que un suceso desagradable afecte más o menos depende de la personalidad del aquejado e incluso, de su cultura o sus creencias.

Por el contrario, según el doctor Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, explica que "cada vez más personas demandan tratamiento para no sufrir, y es que vivimos en una sociedad que no está preparada para el sufrimiento. El tratamiento farmacológico a medio y largo plazo no debería estar recomendado para duelos no patológicos, ya que impiden que este se resuelva con normalidad".

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