Los vicios de los adolescentes inteligentes

Adolescente, tabaco
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Publicado 23/02/2017 8:36:44CET

   MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Fumar, beber y consumir cannabis son bastante comunes entre los adolescentes y la evidencia sugiere que estos comportamientos elevan el riesgo de problemas de salud inmediatos y a largo plazo. Sin embargo, los datos sobre los posibles vínculos entre inteligencia y el uso de sustancias son algo mixtos y ningún estudio ha seguido los patrones de consumo de las tres sustancias desde la adolescencia temprana hasta la edad adulta temprana.

   Los adolescentes inteligentes pueden ser menos propensos a fumar, pero tienden más a beber alcohol y consumir cannabis, que sus pares menos dotados académicamente, sugiere la investigación publicada en la revista digital 'BMJ Open'. Estos patrones persisten en la edad adulta y parecen refutar la noción de que la destreza académica está asociada con una mayor tendencia a "experimentar" durante un breve periodo, según los autores.

   En un intento de corregir esto, los investigadores de este trabajo, expertos de la Facultad de Medicina de 'University College London' (UCL), en Londres, Reino Unido, utilizaron datos de una muestra representativa de más de 6.000 niños de 11 años de edad de 838 escuelas estatales y 52 de pago a través de Inglaterra. Mediante cuestionarios, obtuvieron los datos sobre consumo de tabaco, alcohol y cannabis por parte de los adolescentes, a los que se siguió regularmente hasta llegar a los 19-20 años.

   Dependiendo de sus respuestas, se clasificó su consumo de tabaco y alcohol como persistente y regular; ocasional y regular; o ninguno. El uso de alcohol se cuantificó aún más por el número de veces que los encuestados se habían emborrachado, con más de 52 veces al año consideradas como consumidores peligrosos. El uso de cannabis se clasificó como temprano (13-17 años) o tardío (18-20 años) y como ocasional o persistente. La destreza académica fue definida mediante los resultados obtenidos en 'Key Stage 2', una prueba nacional realizada a la edad de 11 años, que evalúa la habilidad en inglés, matemáticas y ciencias.

   Durante su adolescencia temprana, los alumnos inteligentes eran menos propensos a fumar cigarrillos que sus pares menos dotados académicamente, después de tener en cuenta factores potencialmente influyentes; además de que tendían más a decir que bebieron alcohol durante este periodo también.

   También eran más propensos a decir que consumían cannabis, pero esto no fue estadísticamente significativo. Los que tenían una habilidad académica dentro del promedio eran un 25 por ciento más propensos a consumir cannabis de vez en cuando y registraban un 53 por ciento más de probabilidades de fumarlo persistentemente que aquellos que no eran tan académicamente dotados.

DOS VECES MÁS PROPENSOS A BEBER ALCOHOL CON REGULARIDAD

   Durante su adolescencia, los alumnos inteligentes eran más de dos veces más propensos a beber alcohol regularmente y persistentemente que quienes no eran tan listo, unos patrones que fueron similares, pero más débiles, cuando se compararon los de las habilidades académicas dentro del promedio y bajas. Pero el valor académico se asoció con un menor riesgo de beber peligrosamente.

   En cuanto al uso de cannabis, los alumnos inteligentes eran 50 por ciento más propensos a consumir esta sustancia de vez en cuando y presentaban casi el doble de probabilidades de fumarlo persistentemente que aquellos que no eran tan inteligentes. Se observaron patrones similares para los de la capacidad académica promedio.

   Los investigadores señalan que es un estudio observacional, por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes sobre la causa y el efecto. También apuntan que los resultados no pueden ser aplicables a los alumnos de las escuelas de pago, ya que sólo estaba disponible un conjunto completo de datos para un tercio de los adolescentes que asisten a estas escuelas, según los investigadores.

   Destacan otras advertencias, como la falta de detalles sobre las cantidades de sustancias típicamente consumidas y la ausencia de datos sobre el tabaquismo después de los 16 años. Sin embargo, señalan: "Nuestra conclusión de que los adolescentes con alta capacidad académica son menos propensos a fumar, pero más propensos a beber alcohol con regularidad y el consumo de cannabis, es ampliamente coherente con la evidencia en los adultos".

   Y ofrecen varias explicaciones posibles, incluyendo el vínculo entre la inteligencia y la apertura a la experiencia, y un fondo familiar más rico/altamente educado, que puede hacer más fácil obtener alcohol, por ejemplo. Pero concluyen que el hecho de que el consumo de alcohol y cannabis entre los alumnos inteligentes persistió hasta la edad adulta temprana, proporciona "evidencia contra la hipótesis de que la alta capacidad académica se asocia con experimentación temporal con el consumo de sustancias".

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