Ven la respuesta inmune humana en la mosca de la fruta

Mosca Drosophila Melanogaster
M HEDIN/FLICKR - Archivo
Publicado 21/06/2018 7:48:42CET

   MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores de la Universidad Estatal de Washington (WSU, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, han visto cómo los humanos y las moscas de la fruta despliegan una proteína que juega un papel crítico en sus respuestas inmunes a las bacterias invasoras. El descubrimiento proporciona a los científicos una visión evolutiva y un organismo modelo con el que explorar formas de estimular el sistema inmunitario humano y crear medicamentos que combatan las infecciones.

   Naturalmente, existen enormes diferencias entre los humanos y las moscas de la fruta, cuyo ancestro común se remonta a 800 millones de años. Pero la proteína desencadenante de la inmunidad que comparten es casi idéntica, señala Alan Goodman, profesor asistente de la Escuela de Biociencias Moleculares y autor principal de un artículo que se publica en 'Cell Reports'.

   "La clave, y lo que creo que es más interesante sobre esto, es que el mecanismo es el mismo", afirma Goodman. La proteína se llama STING o estimulador de los genes del interferón. El interferón combate las infecciones y llama a los glóbulos blancos cuando un organismo está siendo atacado por virus, bacterias y otros patógenos.

   Goodman y sus colegas expusieron las moscas de la fruta a la listeria, la bacteria patógena que se puede encontrar en los alimentos contaminados. Luego, documentaron cómo dmSTING, una proteína genéticamente similar a STING humana, movilizó una respuesta inmune innata al patógeno. "Dm" significa 'Drosophila melanogaster', el nombre científico de la mosca.

UN MODELO PARA LA INVESTIGACIÓN

   La investigación en humanos y otros animales está sujeta a numerosas restricciones legales y éticas, pero el trabajo con insectos queda fuera de la mayoría de los protocolos de cuidado y uso de animales requeridos por WSU y otras instituciones de investigación.

   Ahora, si los investigadores quieren aprender más sobre, por ejemplo, la enfermedad autoinmune SAVI, para la vasculopatía asociada a STING con inicio en la infancia, pueden intentar replicar la enfermedad al poner un gen STING mutante en la mosca de la fruta. De manera similar, los científicos pueden eliminar ciertos genes para deducir cuáles están detrás de una respuesta inmune y buscar terapias que puedan facilitarlo, según Goodman.

   "Hay 50.000 variedades diferentes de mosca de la fruta ya fabricadas que también tienen mutaciones genéticas --afirma Goodman--. Podemos comprarlos en la tienda o fabricar fácilmente los nuestros, y lo hicimos para este trabajo. No podemos hacer eso con los humanos. Podemos usar la mosca para hacer esos tipos de experimentos genéticos para realmente llegar a casa con un mecanismo potencial o comprender un mecanismo más amplio de cómo funciona esta proteína".

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