Día Mundial de la Salud Mental

Cómo tratar el trastorno mental grave en las personas sin hogar

Mujer pobre, indigente, mascota, perro
GETTY
Publicado 10/10/2017 8:45:34CET

   MADRID, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Cada día del año en Madrid más de 800 personas duermen en la calle. Una de cada tres padece un trastorno mental grave. La exclusión social que sufren las personas sin hogar con trastorno mental grave es un fenómeno complejo que tiene que ver con situaciones de desarraigo familiar y social, desempleo, pobreza severa, deterioro personal y social, para los que los recursos asistenciales existentes no logran aportar respuestas coordinadas y eficientes.

   Desde 2003, el Equipo de Calle de Salud Mental (ECASAM) de la Comunidad de Madrid ofrece atención psiquiátrica y asistencia socio-sanitaria integral a las personas sin hogar, a través del 'Programa de Atención Psquiátrica a Enfermos Mentales sin Hogar'. Este equipo está formado por profesionales de los hospitales La Paz y Clínico San Carlos de Madrid, y por miembros de la Consejería de Políticas Sociales y Familia.

   En una entrevista con Infosalus, el doctor Rafael Fernández García-Andrade, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, señala que, en la mayor parte de los casos es la propia enfermedad la que les lleva a vivir en la calle. "Si no tienen apoyos sociales, apoyos familiares, o han perdido a la familia, pierden esa red de apoyo, y además la mezcla de la esquizofrenia y el abuso de alcohol y drogas les lleva a muchos a acabar en una situación de calle, y la mayor parte de casos es por esto", precisa.

   De hecho, la esquizofrenia es la enfermedad mental grave que padece inmensa mayoría, en torno al 80% de las personas sin hogar. "Es una enfermedad que ya de por sí se caracteriza por la desconfianza, la suspicacia, el recelo, y en una situación de calle es mayor porque estás más vulnerable, no tienes paredes que te protejan y acercarse a estas personas es complicado", avisa el psiquiatra.

OTROS PROBLEMAS ADYACENTES

   Además, según asegura la especialista del Hospital La Paz de Madrid, Elena Medina, también miembro del equipo de calle, se trata de personas en las que coexisten la enfermedad mental y otra serie de enfermedades físicas, una situación que les lleva a reducir su esperanza de vida en torno a unos 20 o 30 años. Principalmente se debe a la malnutrición que padecen, al estilo de vida de la calle, y la coexistencia casi ubicua con el consumo de tóxicos, así como por la falta de apoyo y de una red social, o la propia falta de documentación, por ejemplo, que les lleva a no acogerse a programas de ayuda e integración.

   Asimismo, la psiquiatra destaca que suelen ser personas que vienen de experiencias anteriores que les hacen desconfiar de la gente, que han tenido contactos en salud mental, antecedentes de medicación que no les gustaron los ingresos porque no fueron voluntarios, tienen desconfianza hacia los psiquiatras.

   "Conseguir que confíen es lo que más cuesta. Por eso, hay que ser constante e ir poco a poco creando el vínculo, para que finalmente acepten tu ayuda. A esto habría que sumarle las propias barreras debidas a su situación de exclusión, el no tener dinero por ejemplo para desplazarse al hospital o a la consulta, o el hecho de que el horario de las citas coincida con el del comedor social", añade Medina.

   Para ello, el doctor Fernández indica que el ECASAM está divido en dos subequipos, una parte de rehabilitación y otra de enganche. "Cuando una persona va a una consulta sabe que va a un psiquiatra, pero en este caso no. Nosotros primero nos acercamos y le observamos para cerciorarnos de que no sea un sujeto peligroso. Estudiamos sus hábitos, nos presentamos, que nos vea siempre. Les invitamos a desayunar o a comer, se intenta averiguar sus demandas y satisfacer en la medida de lo posible, para que poco a poco accedan a nuestra ayuda y a un futuro tratamiento", señala.

   Así, el primer objetivo que intentan siempre trabajar es que salgan de la propia calle porque, en sí "es antiterapéutica", pero muchas veces dice que es "difícil" porque presentan ideas delirantes que les hacen pensar que les persiguen y que en la calle están más protegidos, por ejemplo. Además, como son enfermos mentales lamenta que muchas veces no entienden los horarios de los albergues, o no son capaces de adaptarse a ellos, o no se fían de la comida que les proporcionan y piensan que está envenenada. "Es complicado sacarles de la calle. Intentamos convencerles y vamos todos los días a administrarle el tratamiento y conforme cede el delirio conseguimos que se empiecen a movilizar y vayan al albergue", agrega.

   La forma de acceso al ECASAM son dos vías: la sanitaria, tras un ingreso puntual en algún hospital de la Comunidad de Madrid; y la otra la vía, la social, que es la más frecuente, y que se desarrolla con la ayuda de los servicios sociales, las instituciones y ONG, que nos derivan también muchos casos.

¿HAY POSIBILIDAD DE CURACIÓN?

   "Son pocos los casos que se curan totalmente porque son enfermedades mentales crónicas, pero sí tienen tratamiento, igual que sucede con la diabetes, que si se controla y se siguen unos cuidados, se puede llevar una vida normal. Sí se consigue con el tratamiento que se rehabiliten, en muchos casos se logra una reinserción", subraya el doctor Fernández.

   El experto también recuerda el caso de muchas personas jóvenes que presentan un trastorno psicótico agudo puntual, por el que han enloquecido rápidamente, por circunstancias como el consumo de tóxicos, y acaban viviendo en la calle. "A veces tratando el problema en 15 días se puede conseguir que salgan de la calle", sostiene el especialista, a la vez que recuerda que, por el contrario, hay otros casos que tardan muchísimo en resolverse, y ese proceso de enganche puede llevar años.

   Como curiosidad, resalta que desde hace tres años, más de la mitad de los pacientes son extranjeros, y la inmensa mayoría son africanos subsaharianos. En ellos dice que no es tanto la enfermedad la que les ha llevado a la situación de calle y exclusión, sino que el brote de esquizofrenia les aparece ante el choque cultural, con el proceso de adaptación, tras haber recorrido miles de kilómetros y superar mil peripecias en las que muchas veces se juegan la vida y que, obviamente, les pasa factura.

   "Antes era más población nacional, gente mayor con enfermedad mental que fallecían sus padres y se quedaban solos y sin apoyo y ahora se ve a más personas que vienen de otros países, como este caso. A veces se ve también enfermos mentales europeos que, a consecuencia del delirio de persecución, creen que hay complot contra ellos del estado o de su gobierno, que les persigue, y huyen de él y son itinerantes", relata.

   En 2016 el ECASAM atendió a un total de 252 personas sin hogar con algún problema de salud mental que ha requerido una intervención puntual o el seguimiento activo durante un periodo de tiempo. La mayor parte eran hombres (76,7%), de nacionalidad extranjera (55%) fundamentalmente del África subsahariana y Europa oriental (23,7% cada grupo), y comprendidos en el grupo de edad entre los 36 y los 55 años (53,4%). La enfermedad más frecuente fue esquizofrenia (56,3%), seguida de trastornos de la personalidad (10,9%) y de trastorno de ideas delirantes persistente (9,4%).

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