Teorizan sobre la humildad

Humilde, donar, dar
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Publicado 31/05/2018 8:18:35CET

   MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) -

   ¿Por qué la gente hace donaciones anónimas y por qué el público lo percibe como admirable? ¿Por qué minimizamos nuestro interés en un socio potencial, si nos arriesgamos a perder una relación? Un equipo de científicos, compuesto por Christian Hilbe, investigador postdoctoral en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (IST Austria), Moshe Hoffman y Martin Nowak, ambos de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, ha desarrollado un novedoso modelo teórico de juegos que captura estos comportamientos y les permite estudiarlos.

   Su nuevo modelo incluye la idea de que las señales ocultas, cuando se descubren, brindan información adicional sobre el remitente. Usan esta idea para explicar en qué circunstancias las personas tienen un incentivo para ocultar sus atributos positivos. La gente a menudo toma medidas que pueden ser costosas al principio, pero que a la larga generan beneficios para la reputación. Sin embargo, si las buenas reputaciones son importantes, ¿por qué hay numerosas situaciones en las que las personas ocultan logros o buenas características, como cuando donamos de forma anónima?

   Del mismo modo, a menudo enfatizamos la sutileza en el arte o la moda, evitamos mostrarnos demasiado ansiosos o, de otro modo, ocultar algo positivo. ¿Por qué otros consideran que este comportamiento es encomiable? La visión clave del equipo en este acertijo social es que "enterrar" una señal (es decir, oscurecer la información) es una señal en sí misma. Esta señal adicional puede tener varias interpretaciones: por ejemplo, el emisor puede no preocuparse por aquellos que pudieron haber quedado impresionados, pero que pierden mensajes sutiles (como un artista que hace caso omiso de las masas filisteas).

   Alternativamente, el remitente puede estar seguro de que a los que les importa se enterarán de todos modos. Los científicos lograron formalizar estas ideas en un nuevo modelo de teoría evolutiva de juegos que denominan el "juego de enterrar señales", que detallan en un artículo publicado este lunes en 'Nature Human Behavior'.

   En este juego, hay diferentes tipos de remitentes (alto, medio y bajo) y distintos tipos de receptores (selectivo y no selectivo). El emisor y el receptor no conocen el tipo del otro. Para transmitir su tipo, los remitentes pueden pagar un costo para enviar una señal. Las señales pueden enviarse claramente o ser enterradas. Cuando una señal está enterrada, tiene una menor probabilidad de ser observada por cualquier tipo de receptor. En particular, las señales enterradas conllevan el riesgo de que los receptores nunca se enteren de que el emisor ha enviado una señal.

SER HUMILDE, PERO NO UN SANTURRÓN

   Después de que el emisor haya tomado su decisión de señalización, los receptores deciden si participan o no en una interacción económica con el remitente. El juego tiene un elemento de riesgo, y, por lo tanto, los remitentes y receptores deben desarrollar estrategias para maximizar su recompensa. "Queríamos entender qué estrategias evolucionarían naturalmente y serían estables", explica el coprimer autor del artículo, Christian Hilbe, investigador postdoctoral en el grupo de investigación de Krishnendu Chatterjee en IST Austria.

   "En particular, ¿es posible tener una situación en la que los remitentes de alto nivel elijan siempre enterrar sus señales, los remitentes de nivel medio siempre envíen una señal clara y los remitentes de nivel bajo no envíen ninguna señal?", plantea. Esto correspondería a las situaciones que surgen en la vida real, y es una de las características distintivas clave de su modelo: permiten estrategias que se dirigen a destinatarios específicos a riesgo de perder otros.

   En sus simulaciones, los jugadores comenzaron sin enviar ni recibir señales. Luego, con cierta probabilidad, un jugador selecciona una estrategia aleatoria (que representa una mutación) o imita a otro jugador (lo que representa un proceso de aprendizaje sesgado hacia estrategias con mayor rentabilidad). En sus simulaciones, los científicos encontraron que las poblaciones rápidamente se asentaron en la estrategia descrita anteriormente.

El equipo también desarrolló varias extensiones para el modelo, permitiéndoles cubrir escenarios más generales. Primero, agregaron diferentes niveles de oscuridad: los remitentes podían elegir entre varias probabilidades de revelación. "Descubrimos que, en este caso, los remitentes de mayor audiencia tienden a ser modestos ... pero no demasiado modestos --agrega Hilbe--. Incluso, si eres humilde, no tratas de ser un santurrón".

   Además, es posible aumentar la cantidad de tipos de emisores y receptores, así como introducir sutilezas en las preferencias de los receptores. Utilizando su nuevo modelo, Hilbe, Hoffman y Nowak fueron capaces de poner una perspectiva diferente sobre varias situaciones comunes: un donante dando anónimamente, un académico que no revela su título, un artista que crea arte con mensajes ocultos y un posible socio que oculta su interés, entre otros. La teoría de juegos evolutiva muestra que, al final, estas desconcertantes conductas sociales tienen sentido.