POSIBLES EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Las temperaturas más cálidas llevan la malaria a altitudes más altas

Actualizado 07/10/2014 1:14:41 CET

MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Los investigadores han debatido durante más de dos décadas los probables impactos, si los hubiera, del calentamiento global en la incidencia mundial de la malaria, una enfermedad transmitida por un mosquito que infecta a más de 300 millones de personas cada año. Ahora, ecologistas de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, informan de la primera evidencia sólida de que la malaria se mueve lentamente hacia alturas más elevadas durante los años más cálidos y vuelve a altitudes más bajas cuando las temperaturas se enfrían.

   El estudio, basado en un análisis de los registros de tierras altas de Etiopía y Colombia y que se publica este jueves en la revista 'Science', sugiere que el futuro calentamiento climático se traducirá en un aumento significativo de los casos de malaria en las regiones densamente pobladas de África y América del Sur, a menos que se incrementen y mantengan los esfuerzos de monitorizar y controlar la enfermedad.

   "Hemos visto una expansión ascendente de casos de malaria a altitudes más altas en años más cálidos, lo cual es una clara señal de una respuesta de la malaria a los cambios en el clima", afirma la autora principal de este trabajo y ecologista teórica de la Universidad de Michigan, Mercedes Pascual.

   "Es una evidencia indiscutible de un efecto climático", sentencia Pascual, profesora de Ecología y Biología Evolutiva e investigadora del Instituto Médico Howard Hughes, en Chevy Chase, Maryland, Estados Unidos. "La implicación principal es que con temperaturas más cálidas, esperamos ver un mayor número de personas expuestas al riesgo de malaria en tierras altas tropicales", alerta.

   Hace más de 20 años, la malaria fue identificada como una enfermedad que se espera que sea especialmente sensible al cambio climático, ya que tanto los parásitos 'Plasmodium' que la causan como los mosquitos 'Anopheles' que la propagan crecerán muy bien a medida que las temperaturas se calienten.

   Algunos estudios preliminares llegaron a la conclusión de que el cambio climático podría conducir a un gran aumento de casos de malaria conforme la enfermedad se expanda a altitudes más elevadas, pero algunos de los supuestos detrás de esas predicciones fueron posteriormente criticados.

   Más recientemente, algunos investigadores han argumentado que la mejora de las condiciones socioeconómicas y los esfuerzos más agresivos de control de los mosquitos probablemente ejercerán una influencia mucho mayor sobre el alcance y la intensidad de la malaria en todo el mundo que los factores climáticos.

   Lo que se ha olvidado en este debate ha sido el análisis de los registros regionales con la suficiente resolución para determinar que la forma de la distribución espacial de los casos de malaria ha cambiado en respuesta a las variaciones de temperatura año a año, especialmente en los países del este de África y América del Sur con alta densidad de población en tierras altas que han sido históricamente los paraísos de la enfermedad.

   Pascual y sus colegas buscaron evidencia de una distribución espacial cambiante de la malaria con diferentes temperaturas en tierras altas de Etiopía y Colombia. Estos expertos examinaron los registros de casos de malaria de la región de Antioquia, al oeste de Colombia, entre 1990 y 2005 y el área de Debre Zeit, en Etiopía central, de 1993 a 2005.

   Al centrarse únicamente en la respuesta a los cambios de temperatura latitudinal año a año, fueron capaces de excluir otras variables que pueden influir en el número de casos de malaria, como los programas de control de mosquitos, la resistencia a los medicamentos contra la malaria y las fluctuaciones en las cantidades de lluvia.

EN AÑOS MÁS FRÍOS, LA MALARIA SE DESPLAZA DE NUEVO

   De esta forma, los investigadores detectaron que la altura media de los casos de malaria se desplazó a altitudes más elevadas en años más cálidos y volvió a más bajas en los años más fríos. Este análisis relativamente simple dio una señal clara e inequívoca de que sólo se puede explicar por los cambios de temperatura, según los autores.

   "Nuestra investigación más reciente sugiere que el calentamiento global progresivo arrastrará la malaria hasta las montañas y la extenderá a nuevas áreas de gran altitud. Y debido a que estas poblaciones carecen de inmunidad protectora, serán particularmente vulnerables a la morbilidad grave y mortalidad", advierte el coautor Menno Bouma, profesor clínico de la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, en Reino Unido.

   Además, los resultados del estudio sugieren que el cambio climático puede explicar las tendencias de la malaria en las zonas de montaña en las últimas décadas. En la región de Debre Zeit de Etiopía, con un rango de entre 5.280 y 7.920 metros, cerca de 37 millones de personas (aproximadamente el 43 por ciento de la población del país) viven en zonas rurales en riesgo de una mayor exposición a la malaria bajo un clima más cálido.

   En un estudio previo, los investigadores estimaron que un aumento de temperatura de 1 grado centígrado podría dar lugar a 3 millones adicionales de casos de malaria cada año en Etiopía en la población menor de 15 años, a menos que se intensifiquen los esfuerzos de control. "Nuestros hallazgos subrayan el tamaño del problema y hacen hincapié en la necesidad de esfuerzos de intervención sostenida en estas regiones, sobre todo en África", concluye Pascual.

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