El teléfono de la esperanza: para cuando nada tiene sentido

TELÉFONO DE LA ESPERANZA, Auricular
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / AIMSTOCK
Publicado 15/05/2018 9:44:38CET

   MADRID, 15 May. (EDIZIONES) -

   La Organización Mundial de la Salud recuerda que la salud mental o emocional es un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a la comunidad.

   Cuando muchas veces esa salud emocional no está estable, la vida nos da un duro golpe y tenemos un episodio de crisis, el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) puede ser una gran herramienta. Un elemento de escucha, y además profesional, para el que no hay que pedir cita previa y, además es gratuito.

   En concreto, se trata de una entidad de voluntariado pionera en la promoción de la salud emocional y, especialmente, de las personas en situación de crisis individual, familiar o psicosocial, sobre todo, dentro del mundo hispano-lusohablante.

   Alejandro Rocamora Bonilla es psiquiatra y ahora está jubilado. Ha trabajado en un Centro de Salud Mental de la Comunidad de Madrid y como profesor en la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Estuvo en el inicio del Teléfono de la Esperanza y ha colaborado con esta institución durante más de cuarenta años. Acaba de publicar ‘Cuando nada tiene sentido’ (Desclée De Brouwer).

   En una entrevista con Infosalus, el también socio fundador de la Sociedad Española de Suicidología explica que este teléfono representa un instrumento para ayudar a las personas en una situación de crisis.

   “Surge en España en los 70 y realmente lo que intenta es ayudar a la persona en el momento en el que se produce una crisis. La persona puede acudir al él, no tiene que esperar cita, y una persona cualificada le acogerá y asumirá su dolor y sufrimiento. A partir de ahí, la persona que llama puede tomar otra alternativa u otro camino”, advierte.

   A juicio del psiquiatra, a partir del hecho de expresar el sufrimiento o el malestar y que otro escuche, no le censure ni ataque, puede descubrir otros caminos a la situación conflictiva y al momento de adversidad que se vive.

   “Puede ser útil no sólo ante una situación de suicidio o de crisis, sino ante la pérdida del ser querido, frente al diagnóstico de una enfermedad mortal, una ruptura, o en situaciones de conflicto. Funciona en todo el mundo y es una forma de aproximarse al sufrimiento de forma inmediata y rápida”, agrega el experto.

   Rocamora estuvo en los inicios de esta herramienta con el fundador, Serafín Madrid. Según cuenta, por aquel entonces estudiaba Medicina, y empezó a colaborar. Después, y durante 40 años, ha colaborado en la formación de las personas que cogían el teléfono.

   “El tema de la acogida, el sentir que hay una persona que te escucha y atiende en tu dolor es lo más valioso que se puede dar. En el momento más álgido de la crisis y la adversidad tienes una voz amiga que te puede acompañar”, explica.

   Además, siendo conscientes de la importancia de la prevención han creado unas ‘redes de ayuda preventiva’ que promuevan el cuidado de la salud emocional a través de cursos, talleres, grupos de formación y autoayuda, seminarios, o conferencias, por ejemplo, y que fomenten en las personas una relación satisfactoria consigo mismas y con las que les rodean.

   Asimismo, el Teléfono de la Esperanza ofrece una formación específica a aquellas personas que poseen una fuerte motivación para echar una mano a otros seres humanos en situaciones de crisis emocional, y que deseen desarrollar sus cualidades y las habilidades para la ayuda.

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