La técnica del ganglio centinela evita la cirugía hasta en el 80% de los pacientes con cáncer oral o faringeo

Actualizado 10/06/2011 15:01:09 CET

MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

La técnica diagnóstica del ganglio centinela, que desde hace algunos años se aplica en algunos tumores como los de mama, también puede utilizarse en pacientes con cáncer de cabeza y cuello ya que ha demostrado que permite evitar la cirugía cervical invasiva en hasta un 70-80 por ciento de los pacientes.

Así lo han asegurado los organizadores del 21 Congreso Nacional de Cirugía Oral y Maxilofacial, que se celebra en Valladolid, reconociendo que ya se está empezando a utilizar en diversos hospitales españoles mientras que otros, como el Río Hortega de Valladolid, se sumarán en breve a esta iniciativa pionera que evita el uso indiscriminado del vaciamiento ganglionar cervical como parte del tratamiento de esta enfermedad.

"Hasta ahora realizamos un vaciamiento cervical a la práctica totalidad de los pacientes de cáncer de cabeza y cuello, para evitar la metástasis, pero sólo el 30 por ciento la presentan", explica el doctor Luis Miguel Redondo, del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial de este hospital vallisoletano.

La aplicación de la técnica del ganglio centinela y un vaciamiento ganglionar más selectivo, según su estadio, permitirá, a juicio de este experto, evitar efectos secundarios de la intervención y acelerar la recuperación del paciente.

La técnica consiste en inyectar un isótopo radiactivo que permite detectar los ganglios con células cancerosas, de modo que se puede extirpar sólo los tejidos afectados.

Sin embargo, según recuerdan los expertos, en fases precoces (estadios I y II) la cirugía consigue cifras de curación próximas al 80 por ciento, si bien sólo un tercio de estos pacientes son diagnosticados en estas fases, comenta el doctor Redondo.

Cuando la enfermedad se presenta en fase local avanzada (estadios III y IV), la supervivencia a los 5 años es del 30 por ciento de los pacientes y, si se encuentra en fase metastásica, no suele haber supervivencia después de dos años.