La saliva de los mosquitos desencadena una respuesta inmune inesperada

- UNDATED PHOTO - A Culex Quinquefasciatus Mosquito
STR NEW / REUTERS - Archivo
Publicado 06/06/2018 7:54:42CET

MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

La temporada de mosquitos está a la vuelta de la esquina, lo que conlleva un mayor riesgo de contraer enfermedades potencialmente graves transmitidas por su picadura. Los mosquitos también pueden aumentar la gravedad de las enfermedades que transmiten, y los científicos piensan que la saliva de los mosquitos desempeña un papel activo en este proceso.

Un equipo de investigadores del Colegio de Medicina Baylor, en Estados Unidos, ha estudiado más de cerca el efecto de la saliva de mosquito y ha descubierto que puede desencadenar una inesperada variedad de respuestas inmunitarias en un modelo animal del sistema inmunitario humano. Estos resultados ofrecen la oportunidad de desarrollar estrategias efectivas para prevenir la transmisión de enfermedades a través de los mosquitos, según las conclusiones del estudio, publicadas en 'Plos Neglected Tropical Diseases'.

"Miles de millones de personas en todo el mundo están expuestas a enfermedades transmitidas por mosquitos, y muchas de estas afecciones no tienen tratamientos efectivos", explica la autora de este trabajo, Rebecca Rico-Hesse, profesora de Virología Molecular y Microbiología en Baylor. "Uno de los intereses de mi laboratorio es estudiar el desarrollo del dengue, que es causado por el virus del dengue transmitido por el mosquito 'Aedes aegypti", detalla.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que 100 millones de infecciones por el virus del dengue y 22.000 muertes ocurren anualmente en todo el mundo, principalmente entre los niños. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses, más de un tercio de la población mundial vive en áreas con riesgo de infección, convirtiendo el dengue en la principal causa de enfermedad y muerte en los trópicos y subtrópicos.

"Una de las principales limitaciones para estudiar la fiebre del dengue es que el virus del dengue solo causa la enfermedad en los humanos, por lo que no se pueden usar otros animales como modelos de la enfermedad para desarrollar medidas preventivas y terapéuticas --dice Rico-Hesse--. Para superar este desafío, hemos estado trabajando con un modelo de ratón del sistema inmune humano".

Estos "ratones humanizados" fueron desarrollados por otros grupos de investigación de roedores nacidos naturalmente sin su propio sistema inmune. Estos ratones gravemente inmunodeficientes recibieron células madre humanas que dieron lugar a muchos de los componentes del sistema inmune humano, creando un modelo animal humanizado vivo en el que Rico-Hesse y sus colegas pueden estudiar los factores que pueden afectar al desarrollo del dengue.

"En 2012, demostramos en estos ratones humanizados que la administración por mordedura de mosquito e inyección con aguja del virus del dengue condujo a desarrollos de enfermedades significativamente diferentes --recuerda Rico-Hesse--. Lo que es más importante, la administración del virus por la picadura de mosquito resultó en una enfermedad más parecida a la humana que la observada después de la inyección del virus. Cuando los mosquitos liberaron el virus, los ratones tuvieron más sarpullido, más fiebre y otras características que imitan la presentación de la enfermedad en humanos".

PROVOCA UNA RESPUESTA INMUNE VARIADA Y COMPLEJA

Estas observaciones respaldan la idea de que los mosquitos no solo actúan como "jeringas", sino que inyectan virus en los animales de los que se alimentan. Su saliva parece contribuir significativamente al desarrollo de la enfermedad, lo que ha llevado a Rico-Hesse y sus colegas a investigar cuál podría ser este papel. Empezaron por determinar el efecto de las picaduras de mosquitos libres de virus en la respuesta inmune humana de ratones humanizados.

Para probar el efecto de la saliva de mosquito libre de virus en ratones humanizados, los investigadores sostuvieron un vial que contenía mosquitos contra una almohadilla plantar de ratones humanizados anestesiados, lo que permitió que un total de cuatro mosquitos se alimentaran de ambas almohadillas de las patas.

Luego, los investigadores tomaron muestras de sangre y otras muestras de tejido a las seis horas, 24 horas y siete días después de que los mosquitos picaran a los ratones, y determinaron los niveles de citocinas, moléculas que modulan la respuesta inmune, así como el número y la actividad de diferentes tipos de células inmunes. Compararon estos resultados con los obtenidos de ratones humanizados que no habían sido picados por mosquitos.

Para realizar las determinaciones anteriores, los investigadores utilizaron técnicas altamente sensibles (citometría de flujo para análisis de células inmunes y análisis de matriz de microesferas multiplex para citoquinas) que les permitieron disecar las respuestas inmunes con gran detalle. Este enfoque produjo resultados sorprendentes.

"Descubrimos que la saliva administrada por mosquitos indujo una respuesta inmune variada y compleja que no esperábamos --destaca la coautora Silke Paust, profesora asistente de Pediatría en Baylor y el Hospital Infantil de Texas--. Por ejemplo, las respuestas de las células inmunes y los niveles de citoquinas se vieron afectados. Vimos activación de las células T auxiliares 1, que generalmente contribuyen a la inmunidad antiviral, así como la activación de las células T cooperadoras 2, que se han relacionado con las respuestas alérgicas".

En varios momentos, los niveles y las actividades de otros tipos de células inmunes también aumentaron a medida que otros disminuyeron. En general, los investigadores encontraron evidencia de que la saliva de mosquito por sí sola puede desencadenar respuestas inmunes duraderas, hasta siete días después de la mordida, en múltiples tipos de tejidos, incluida la sangre, la piel y la médula ósea.

"La diversidad de la respuesta inmune fue más sorprendente para mí. Es sorprendente dado que no se produjo ninguna infección real con ningún tipo de agente infeccioso --describe Paust, también miembro del Centro Integral de Oncología Dan L Duncan en Baylor--. Estos resultados son evidencia de que los componentes en la saliva del mosquito pueden modular la respuesta inmune en ratones humanizados".

Los investigadores continuarán este estudio investigando cuáles de las más de 100 proteínas en la saliva del mosquito están mediando los efectos en el sistema inmune, o pueden ayudar a que el virus se vuelva más infeccioso. Identificar estas proteínas podría ayudar a diseñar estrategias para combatir la transmisión del dengue, así como otras enfermedades causadas por virus transmitidos también por 'Aedes aegypti', como el virus Zika, el virus Chikungunya y el virus de la fiebre amarilla.

"Esperamos que nuestro trabajo inspire más investigación en esta área con el objetivo a largo plazo de utilizar nuestra comprensión de cómo la saliva manipula el sistema inmune con fines terapéuticos", concluye Paust.